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 • HISTORICO

En la tierra de los cerros sin nombre

La Puna, escenario de la vastedad, es sólo para expediciones de altura




Hay infinitas formas de aventurarse al aire libre. Para unos golpeteos emocionantes y ligeros en la balsa de rafting hay poco trámite que cumplir. Para el descenso de un barranco en bicicleta de montaña o el precipitarse por el río Azul en canyoning también. Naturaleza como diversión. A cientos de leguas de distancia, en un lugar que nadie se ha preocupado en señalar en un mapa porque no vende , tres amigos se abrazan. Se sonríen y lagrimean.
Se acomodan para una foto, quitándose las gafas para que después los reconozcan. No es el Techo de América , pero bien podrían estar en una teja próxima a la divisoria de agua.
Todo es desolación y ni siquiera los habituales invisibles se dejan sentir; no hay viento y el oxígeno es escaso. Los hombres se sostienen con la fórmula infalible de un montañista: la fortaleza del espíritu. La cúspide de la décima montaña más alta de América está a sus pies.
Es una montaña desconocida y nadie podría ofrecer una expedición a este cerro sin explicar en qué provincia queda y qué altura tiene. Es un sitio ignoto y apartado como cada lugar de la cordillera de los Andes en el Noroeste.

Vivencias de un ascenso

Estos tres hombres que se abrazan como hermanos necesitaron de quince días desde que salieron de sus casas para estar allí. Se enfrentaron a las impiedades del clima, se sometieron a esfuerzos límite y vieron amaneceres espléndidos de tonalidad frío antártico y se recostaron bajo el cálido sol del mediodía; se bañaron en las aguas termales de Las Grutas, pero luego estuvieron cinco días con lo justo para beber. Resistieron el peso de la altura y otro tanto de carga en la espalda. Hablaron de la montaña y el amor por sus familias. Recorrieron cientos de kilómetros sin cruzarse con una oveja o un arriero, y bebieron su última botella de vino en el sitio de aclimatación Pastos Largos, a 3200 metros de altura, en el Paso San Francisco.
Las imágenes desde la cima son como las de una foto satelital, pero de color real. La silueta de las lagunas y los cerros menores no supera el tamaño que merecerían en un mapa.
Quince días se van con una instantánea rápida, la firma en el libro y un sorbo de agua. La estada en un pico tan alto no puede extenderse. Son tres cuerpos cansados, pero felices. Se nota en el resto de energía que les queda para expresarlo. Son tres cuerpos y mil abrazos. Otros dos expedicionarios que han compartido el camino y no llegaron siguen desde menor altura las minucias de la hazaña.
Los tres andinistas, David Flores, Juan Herrera y Joan Rovira -dos mendocinos y un catalán-, no se preguntan el porqué de tanto esfuerzo. Lo disfrutan. Admiran la laguna Verde, observan el paisaje con sabiduría y esa sensación de paz que sólo se obtiene en una cima, aunque en un abrir y cerrar de ojos puedan pasar de sentirse las personas más pequeñas y frágiles del universo a las más dominantes y fuertes del planeta. Pocas personas gustan de los lugares ignotos. De cada diez andinistas que procuran una cima por sobre los 6500 metros, nueve han de ir al Aconcagua.

Zona virgen

Abril de 1998. Cerro Incahuasi, 6638 metros, Catamarca. Debajo de las piedras de la pirca en la que los tres escaladores dejan asentada la ascensión están los datos de la última persona que había llegado. Octubre de 1997, Maricarmen Peña, de México. ¡Nadie ha hecho cumbre en seis meses!
En el Kilimanjaro, la cumbre más alta de Africa, hay que conseguir autorización para ascender con meses de anticipación. Para determinadas montañas del Himalaya, como el Everest o el Cho Oyu, hay que esperar meses o años para la fecha de ascenso.
La cordillera Real de Bolivia y la cordillera Blanca en Perú, con preciosas montañas, se han masificado en los últimos años.
Sólo la zona de Cuyo y el Noroeste, con las nueve montañas más altas de Occidente, se mantiene tan desolada. Miles de hectáreas que jamás en la historia han sido pisadas. Cientos de rutas de ascenso sin demarcar y muchos cerros sin bautizar.
Acá, en la Argentina, no hay un pueblo sherpa como en el Himalaya nepalés, que asiste en los campamentos de avanzada por bajo precio y pone el hombro para la gloria de los extranjeros.
Difícil es conseguir en el NOA un porteo accesible y barato como en Bolivia o Perú. Un arriero tucumano llegó a pedir mil pesos para transportar equipo de montaña a la base de los nevados del Aconquija. Menos es de esperar un rescate ligero y eficaz como en el Mont Blanc o los Pirineos. Con una situación adversa por la distancia y la inaccesibilidad, las grandes expediciones empiezan a aflorar en la cordillera argentina. No es para ansiosos ni creídos. Es para aventureros sabios y pacientes. Que se regocijen con la soledad y la distancia, con paisajes tan inhóspitos como deslumbrantes.
Que compartan lo que Juan H. pensó en una de sus tardes de trabajo en el campamento base de Plaza de Mulas: La gloria de un ser no es lo que posee, es lo que desea cuando el sol muere . O lo que imaginó David F. en sus excursiones al Pissis o al Mercedario: Mirar dónde colocar el pie al caminar sin olvidar de mirar el cielo para saber dónde colocar el alma .
Grandes expediciones. Sin emociones inmediatas y preferentemente para los que tengan alguna experiencia de andar en la montaña. La cordillera de los Andes es escenario de grandes travesías. La alta montaña es vasta y no todo se hace a pie. La ruta de San Martín es a caballo, por el Paso de los Patos, sorteando un portezuelo de 4800 metros. El desafío de los Andes es en bicicleta y por el Paso Pehuenche.
La travesía de los hielos continentales sí es a pie, recorre un manto blanco y transita por el Paso Marconi y el Paso del Viento, dando la vuelta por detrás del Fitz Roy, la perla de las expediciones de fin de siglo. Los derroteros a la isla de los Estados, el cabo de Hornos o los glaciares de la cordillera Darwin son en velero y zarpan del puerto de Ushuaia con la brújula precisa para afrontar tempestades y arco iris sobre el mar. Los tres amigos interrumpen el abrazo. Tienen que descender para pensar en la próxima aventura. Planificada y estudiada, difícil en la Puna de los cerros sin nombre.
Cada uno mira el suelo por pisar, pero antes del descenso, antes del reencuentro con Jordi B. T. y Andrés, no olvidan de observar el cielo. Está cerca, muy cerca, excelente oportunidad para saber dónde situar el alma.
Andrés Pérez Moreno

Excursiones extremas

Son salidas que requieren experiencia en la modalidad o una preparación mental (en muchos casos también física) para afrontar situaciones adversas y recorridos extensos por lugares inhóspitos. Unos pocos organizadores corresponden a agencias de viajes, el resto son agrupaciones especializadas.

Hielos continentales

Ecology and Adventure . Travesía de 12 días por el paso Marconi desde El Chaltén. Enero y febrero, $ 1353; 374-9639, e-mail: ecologyasatlink.com.
Camino Abierto . Travesía en enero y febrero, 900 pesos. Servicios desde El Chaltén. Regreso por el Paso del Viento. Pensión completa y provisión de equipo; 822-2432, e-mail: infocaminoabierto.com.ar.
Alejandro Randis Expediciones, Libo Indumentaria . Travesía del 20 al 28 de febrero de 1999, 1050 pesos; 757-0535 o 061-963461; e-mail: Libogalicia.ibm.com.ar.

Montañas del Noroeste

Sur Vertical . Expedición al volcán Socompa, de 6100 metros, en la Puna salteña. Del 11 al 20 de diciembre. 702-9017; e-mail: rupalsatlink.com.
Ascensiones y Trekking . De David Flores. Expedición al volcán Pissis (La Rioja-Catamarca), o al Incahuasi. También, Cuyo. 061-244292 y 061-258424; e-mail:ascensionesytrekkingarnet.com.ar.

Ascensión al Aconcagua

Sur Vertical . El tour líder es Daniel Pizarro, con 24 ascensiones. Diciembre, enero y febrero. Alejandro Randis Expediciones, Libo Indumentaria . Del 2 al 14 de enero. Ascensión por la ruta noroeste con campamento base en Plaza de Mulas.

Cruce de los Andes

Aymará . Travesía a caballo por el Paso de los Patos, San Juan. Cruce a Chile por la cordillera en diez días. En enero y febrero. Cordón del Espinacito (4500 metros), 061-200607; e-mail: aymarasatlink.com.
Mariano D´Alessandro . Cruce de la cordillera de los Andes en Mendoza en mountain bike por el Paso Pehuenche. De alta exigencia física. Enero, 1059 pesos, 776-3727; e-mail: marianowebestudio.com.

Veleros australes

All Patagonia . Cabo de Hornos. Isla Lennox, archipiélago Wollaston. Allí se esperan las condiciones meteorológicas. Visita al faro (8 días desde Ushuaia). También isla de los Estados (15 días) y Antártida por el pasaje de Drake e islas Shetland, 0901-33622 y 30725; e-mail: allpatsatlink.com.
Turismo de campo . Cabo de Hornos ($ 1225), isla de los Estados y cordillera de Darwin por el canal de Beagle hasta su brazo noroeste. ($ 1225). 0901-36733; e-mail: turcampotierradelfuego.ml.org.
Rumbo Sur . Cabo de Hornos e isla de los Estados por el estrecho de Le Maire. Asimismo, excursiones a la zona de los glaciares chilenos. Salidas desde noviembre. Salida combinada a cabo de Hornos y ventisqueros fueguinos, 2400 pesos (marzo). Tarifas a confirmación según la embarcación y la época, 0901-22275; e-mail: rumbosursatlink.com

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