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 • HISTORICO

GUATEMALA El dominio maya en medio de la selva

Místico y salvaje, el Norte muestra resabios del esplendor alcanzado por esa civilización; los templos ponen el ritmo de colores entre los herederos de aquella sociedad ancestral




GUATEMALA.- El Petén es la última avanzada de territorio guatemalteco en el norte del país. Allí, el verde lo cubre todo hasta la frontera con México. Pero si la selva deja un hueco abierto hacia el cielo, la biosfera maya sorprende con la composición calcárea de su suelo, que contrasta con el verde profundo de los árboles de la selva del Petén. Es un blanco tan claro y brillante que se asemeja a un piso de conchillas finas y límpidas, casi cristalinas.
Si el agua cubre esta tierra de minerales, el resultado es un espejo de aguas turquesas y diáfanas. El lago Petén Itzá ( Brujos del Agua ) encierra esas propiedades en sus 47 kilómetros de largo y 7 de ancho. Durante milenios, los ríos como La Pasión, Usumacinta y Machaquila, y los lagos fueron el principal medio de transporte de la región, y en parte lo siguen siendo para los pobladores más apartados de la vera de los cauces.
Petén es una provincia calurosa. Prácticamente no hay períodos de bajas temperaturas cuando el sol cae sobre el ecuador americano; sólo existen períodos de seca (entre noviembre y abril) y períodos de lluvia. Aun debajo de la sombra de un frondoso árbol de la zona, la marca térmica puede ser muy alta.
Si llueve en el Petén, el cielo se desploma, pero dura un rato; suficiente para enfriar los bloques de piedra de los grandes templos y construcciones mayas esparcidas en un territorio reservado de 1.800.000 hectáreas, en el que todavía habitan animales como el jaguar, el ocelote, el oso hormiguero y diferentes especies de monos.
Esta región constituye el 30 por ciento de la extensión total de Guatemala. Fue el epicentro de la civilización maya; un destino místico y salvaje para explorar. Tikal, El Ceibal, Uaxactún, Dos Pilas, El Mirador, Piedras Negras y las antiguas ciudades a orillas del río La Pasión son los más renombrados de los ochocientos sitios arqueológicos registrados en la zona, si bien están en condiciones de ser visitados alrededor de treinta.
El saqueo de las ruinas -de las que se extrajeron estelas y piezas de jade que acompañaban los entierros- por fortuna ha disminuido considerablemente. El pillaje se inició apenas lustros después de los primeros descubrimientos contemporáneos de estas ciudades prehispánicas, a fines del sigloXIX (Tikal registra hurtos desde 1877); el despojo de los materiales fue bastante desenfrenado durante la década del setenta.
Camino a Tikal, situado a 64 kilómetros de Flores, la selva muestra todo su esplendor. Es imposible tener una visión del horizonte. Las plantas colgantes, las enredaderas y las especies del sotobosque cubren cada espacio. Arboles como la ceiba y la caoba crecen hasta los 50 metros de altura; el zapote y la higuera americana alcanzan similares medidas.
Tikal fue el sitio más esplendoroso del Petén, pero fue Tayasal, una península del lago Petén Itzá, el lugar sometido por los españoles en 1697 para conquistar definitivamente a los pueblos mayas (Tikal ya había sido abandonada).
Hernán Cortés fue el primer adelantado en tomar contacto con Tayasal y los dichos de la historia afirman que el conquistador español permaneció en el lugar durante tres días, suficientes para entrevistarse con el jerarca maya Canek, que se habría convertido al cristianismo por la impresión que le causó el enviado de la corona castellana.

Cambio de estilo

Después, lo de siempre. Los templos fueron derribados y quienes participaron de su creación fueron obligados a reemplazarlos por iglesias y otros edificios públicos coloniales. Sin embargo, la antigua religión americana resistió la absoluta conversión y se mantuvo en la clandestinidad, pues la lengua, las costumbres y las creencias de muchas etnias de Guatemala, sobre todo en el Altiplano y en Verapaz, conservan resabios de sus ancestros.
Para la construcción de Tikal -hoy declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco-, los mayas utilizaron el material calcáreo de la región, que cortaban con obsidiana y pedernal, un tipo de cuarzo muy compacto.
El área abarcaba en su totalidad más de 120 kilómetros cuadrados en su momento de máximo esplendor (entre el 292 y el 564, cuando fue derrotada por su rival Caracol, situada en la actual Belice), si se cuentan las zonas de campo y las comunidades asociadas a la ciudad. El sector central, ocupado por la elite, tiene una superficie de 16 kilómetros cuadrados.
Hoy, Tikal es una ciudad de turistas, que invita a caminarla en más de una jornada y para comprender, con suerte, una ínfima parte de las ideas y creencias que guiaron el comportamiento de la civilización maya, su religión, su calendario y otros aspectos de la vida cotidiana y política.
No todo en Tikal ha sido excavado y sacado a la luz. Tampoco la mayoría de las 4000 construcciones edilicias fueron removidas y reconstruidas, pero lo que está a la vista (un 20 por ciento de lo existente) es suficiente para sorprender y acompañar a los mayas hacia los misterios del universo.
Si bien Tikal ya había sido reportada oficialmente en 1848 y dada a conocer al mundo por los escritos, fotografías y esquemas del inglés Alfred Maudslay y el austríaco Teobert Maler entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, el desmalezamiento de los templos mayores (entonces, montañas de vegetación) se realizó sólo entre 1956 y 1969.
Tikal es hoy un parque nacional. Los senderos peatonales que conducen a los templos y demás edificios públicos de la metrópoli preservan un diseño natural, con base de tierra y guijarro calcáreo. Aparte de los carteles indicativos y algunas señales de orientación, nada se interpone entre las construcciones mayas y los viajeros.
Detrás de la construcción de Tikal (iniciada en el período preclásico tardío, alrededor del 300 a.C.) se esconden anécdotas que la distinguen de otras urbes americanas. Dicen que la ciudad contó con planos y maquetas que guiaron su trazado final, que es la única en la península de Yucatán y el Petén que cuenta con pares de pirámides gemelas enfrentadas; que allí se encuentran los edificios dedicados a la astronomía más antiguos de América Central.
Tikal dominó las rutas comerciales de la región, caracterizada por una excelente y amplia red de calzadas, aunque los mayas nunca utilizaron la rueda (consecuentemente, tampoco animales de tiro). Se conservan todavía varios de esos derroteros para los que, por ejemplo, deseen recorrer a caballo en dos días una senda (en maya, sacbé o sacbeob ) que comunica Tikal con la ciudad de Yaxhá, distantes entre sí 40 kilómetros.
Es cierto que Tikal es el destino más visitado del sector maya de Guatemala, pero incluso con una buena concurrencia el lugar no desborda de gente. Mucho menos concurridos son sitios como Yaxhá, cuyas picadas en la selva son solitarias, cubiertas de hojas y preservadas por el dominio de los seres de la naturaleza.
En Yaxhá, las chicharras, los grillos y los saltamontes se reparten la melodía selvática. En el suelo, las arriadoras (hormigas rojas) transportan hojas sin enterarse de la presencia de viajeros extranjeros y las entierran para facilitar el crecimiento de los hongos con los que ellas mismas se alimentan.

Bloques encimados

Una particularidad del sistema de construcción de los mayas, presente en Tikal y en la mayoría de los sitios arqueológicos, es que casi no derribaban edificios para levantar otros en su lugar. Acostumbraban formar edificios superpuestos, que se valían de la construcción anterior, con dos fines supuestos, económicos y políticos.
En primer lugar, por el reciclado de los elementos y, en segundo término, para exaltar la reputación y poder del soberano de turno.
Tikal no se parece a lo que fue en su época de esplendor. La plaza central estaba colmada de gente. Los mercaderes se instalaban en las calzadas por las que circulaba mucha gente.
Por una misma calle podían pasearse los gobernantes, con capas largas y preciosas joyas en las orejas y la nariz; las clases sociales bajas, con sus trajes típicos y coloridos, y algunos desconocidos, generalmente viajeros venidos de lejos.
Los árboles más altos de Tikal miden 50 metros, algo impresionante. El Templo IV, al final de una calzada de la época maya de varios metros de ancho, está más cerca del cielo que cualquiera de las caobas y las ceibas que lo rodean. Con sus 70 metros de altura es la estructura más alta del mundo maya.
Los dinteles interiores, creaciones artísticas refinadas hechas en madera de zapote, fueron extraídos en 1877 y llevados a Suiza, como ocurrió con miles y miles de piezas que norteamericanos y europeos se apropiaron para sus museos y colecciones privadas de piezas arqueológicas y joyas.
Treinta gobernantes pasaron por el trono de Tikal. Se sucedieron épocas de esplendor, de dominación, pero también de declinación y decadencia. De por sí, un conjunto de piedras calcáreas superpuestas es tan cautivante que nada permite dudar de la magnificencia de aquella sociedad ancestral de los mayas, sin olvidarse de los herederos que hoy pueblan las cuatro latitudes en Guatemala.
Andrés Pérez Moreno

Más información

Representación turística de Guatemala en la Argentina: avenida Santa Fe 830, 5° piso, Capital Federal; 4313-9180/9160.
Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) de la ciudad de Guatemala: 7a. avenida 1-17, Zona 4, Centro Cívico, Guatemala (00-52-2) 331-1333.
Si alguien desea programar su visita desde México, se puede averiguar en el Inguat del Distrito Federal, en Río Nilo 55, Mezzanine 1, Col. Cuahtemoc (00-52-5) 2081991.
La página oficial del Inguat en Internet es http://www.travel-guatemala.org.gt
Para ampliar la información sobre la cultura maya consultar la obra de Eric Thompson, Historia y religión de los mayas, Ed.Siglo XXI.

Traslado aéreo

Aerolíneas Argentinas (Vía México) - 1265 (precio en dólares)
American Airlines (Vía Miami) - 1151 (precio en dólares)
Mexicana (Vía México) - 1126,50 (precio en dólares)
Los pasajes son ida y vuelta, con impuestos y tasas incluidos.

Datos útiles

Clima: en Guatemala varía poco. Es recomendable llevar ropa liviana y algo de abrigo, para la noche.
Moneda: la moneda nacional es el quetzal. Un dólar equivale a 7 quetzales. Se puede cambiar en el aeropuerto, en hoteles o en cualquier banco. El horario de los bancos es de 9 a 15; algunos, hasta las 20. Los cajeros automáticos funcionan las 24 hs.
Propinas: la recomendada oscila entre el 10 y el 15 por ciento del gasto.
Impuestos: el impuesto al valor agregado (IVA) es del 10 por ciento sobre el valor de lo comprado, igual que el de turismo por hospedaje. El impuesto de salida, que se abona en el aeropuerto, es de 10 dólares.
Para fumadores: existe un decreto gubernativo que prohibe fumar en áreas pequeñas y vehículos y establecimientos destinados a reuniones públicas.
Comida: un almuerzo completo en un restaurante cuesta aproximadamente 5 dólares por persona.

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