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 • HISTORICO

Yemen se resiste al tiempo

Este país de la península arábiga se ha convertido en un museo viviente; Sana y Shibam, dos ciudades para no perderse




SANA, Yemen (World´s Fare).- ¡Finalmente vienen al país de las hadas! ¿Hadas? ¿En Arabia? Aquellas palabras en boca de nuestro contacto en Yemen nos tomaron por sorpresa.
Con Mary, mi señora, habíamos leído bastante sobre Yemen mientras nos preparábamos para nuestra visita de dos semanas a este país. Muchas metáforas podían ajustarse a esta austera república en el extremo sur de la península arábiga, pero país de hadas no la hubiésemos elegido nunca.
En una época, este territorio constituyó el dominio de la legendaria reina de Saba. Durante más de 1000 años, caravanas cargadas de incienso, especias y otros artículos de lujo se trasladaban desde aquí hasta las capitales de todo el Mediterráneo, enriqueciendo a cada asentamiento en el camino. Para el siglo IV, su apogeo había concluido, y los siguientes fueron nada más que una larga sucesión de guerras tribales, subyugación extranjera y feudalismo. Después fue otra la historia.
Su aislamiento histórico hizo de Yemen un museo viviente; sus vestimentas y costumbres poco cambiaron con el paso de los siglos. Su arquitectura tradicional colocó a dos de sus ciudades, Sana (la capital) y Shibam, en la lista de Patrimonios Culturales de la Humanidad de la Unesco.

Entre la historia y el desierto

Esperábamos encontrar sólo indicios de glorias pasadas: ruinas polvorientas y unas pocas comunidades beduinas; pero en cambio descubrimos una belleza durmiente.
Aterrizamos en el aeropuerto de Sana, donde nos esperaba el agente de viajes local que había organizado nuestra estada. Nos llevó hasta su vehículo, con techo desmontable, en el que viajamos siglos en el tiempo.
Detrás de las murallas antiguas, las serpenteantes callejuelas de adoquines de la antigua Sana y las ferias de especias aromáticas parecían haber salido de los cuentos de Las mil y una noches . La tracería de la fachada de los edificios en torre exhibía dibujos geométricos muy elaborados. Intrincadas pinceladas de pintura blanca enmarcaban las ventanas con vidrios de colores.
Lo primero que nos atrajo fue el desierto, un recorrido de 400 kilómetros, en su mayoría dunas sin huellas, hasta el antiguo centro comercial de Shibam. El agente de viajes había contratado a un beduino como chofer, Karim.
El maravilloso vehículo convertible era el sustituto moderno del camello. Remontábamos una duna empinada y derrapábamos del otro lado. Karim era muy diestro al volante.
La primera noche la pasamos en Marib, después de medio día de viaje, hacia el este de Sana, para poder comenzar el trayecto de nueve horas a Shibam al día siguiente. Amanecía cuando partimos de Marib, y el mar de dunas a nuestro alrededor resplandecía en tonos de rosa y oro. Poco a poco, el terreno se hacía más liso hasta una infinita extensión de malezas y acacias. Las enormes mesetas en el horizonte eran los únicos puntos de referencia en esta región, donde la presencia humana sólo era una que otra tienda beduina.
Cuando salimos del desierto y regresamos a un camino pavimentado, estábamos llenos de polvo y exhaustos. Valoramos el agua envasada, que en Yemen se consigue, es segura y no es cara.

El valle de Hadhramaut

Cuando ingresábamos en Sayun, la población más grande del valle de Hadhramaut, Karim nos ofreció un reconstituyente. "¿Quieren masticar khat?", nos preguntó, con las mejillas infladas por las hojas.
El khat es una planta silvestre, narcótica, prohibida en la mayoría de los países árabes. Pero en Yemen es el elemento esencial de las costumbres vespertinas, en especial entre los hombres.
Sayun fue nuestro centro de operaciones durante los tres días que exploramos el valle de Hadhramaut, que yace en un llano de arena debajo de acantilados de piedra caliza. Por la antigua ruta de las caravanas, algunas aldeas, salpicadas por palmeras datileras, pendían desde lo alto como nidos.
Nos cruzamos con mujeres arriando cabras o manejando carros tirados por caballos. La mayoría llevaba la tradicional sharsaf yemení, una larga falda negra con un pañuelo del mismo tono y velo.
La ciudad de Shibam se alza desde el valle como una caricatura de la línea del horizonte de Nueva York, un denso aglomerado de 500 edificios, angostos, en torre en una superficie de apenas un poco más de un kilómetro cuadrado.

El tejado de Arabia

Regresamos a Sana en avión y nos zambullimos en la ciudad antigua con su colección de ferias, cada una con su especialidad propia -especias, incienso, verduras, dátiles, textiles, plata, jambiyyas, adornos, utensilios y, por supuesto, hojas de khat.
Al amanecer nos despertaron los llamados de los rezos de los muecines, y después del usual desayuno de té negro, huevos, pan y sopa de arvejas, un nuevo chofer nos llevó a las tierras altas de Yemen, el tejado de Arabia .
Pese a transitar por muchos caminos precarios, nada nos preparó para el ascenso al pueblo fortificado de Shaharah. La ruta llena de surcos era angosta, con curvas cerradas una detrás de la otra, bajadas pronunciadas sin guardarriel. Fue un alivio cuando nos detuvimos y caminamos por el pueblo. Las viviendas eran primitivas; la atmósfera, etérea; un paraíso árabe.
La atracción más importante de Shaharah es su impresionante puente arqueado del siglo XVII, que cruza una garganta con mucha pendiente. Debajo del puente, las terrazas verdes caen como cascadas, con el fondo de hileras de montañas color púrpura que se funden a lo lejos. De regreso a Sana, pasamos por el Palacio de la Roca, en el valle de Dhar, el más fotografiado de todos los tesoros arquitectónicos de Yemen. El palacio se ha convertido en un emblema nacional. A la distancia, se ve como una torta de jengibre congelada. Pero cuando nos acercamos, era una casa de muñecas que se balanceaba sobre el tallo de un hongo. Esto sólo sucede en el País de las Maravillas.

Datos útiles

Cómo llegar

  • El pasaje aéreo a Sana, ida y vuelta, con impuestos y tasas incluidos, cuesta 2179 dólares, con combinación de aerolíneas. Esta tarifa es válida hasta el 31 del actual, con una permanencia mínima de 7 días y máxima de 3 meses.

Dónde alojarse

  • Sheraton Sana: las habitaciones dobles valen 170 dólares.

Más información

  • Ashtal Travel and Tourism, P.O. Box 1501, 94 Hadda St., Sana, Republic of Yemen; Tel. 011-967-1- 266412; fax 011-967-1-244976; e-mail: Ashtaly.net.ye .

  • La embajada de la República de Yemen en los Estados Unidos tiene su página en Internet: http://www.y.net.ye

  • Superficie, 527.970 km2; población, 12.533.000; idioma, árabe; moneda riyal yemení; expectativa de vida, 52 años; televisores, 29 por cada 1000 personas.
Charles Love
(Traducción de Andrea Arko)

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