Si por curiosidad decidieras googlear cuáles son los momentos icónicos de la historia en la entrega de los Premios Oscar, en la mayoría de las listas aprece cuando, en 1973, Marlon Brando decidió no asistir a la ceremonia y fue una mujer nativo americana la que recibió su estatuilla por su papel en El Padrino. Una decisión que estuvo lejos de ser un capricho por parte del actor norteamericano, sino una forma de protesta: quiso llamar la atención de todos los norteamericanos frente a la falta de la igualdad de derechos de los pueblos nativo americanos y -en particular- a la masacre de Wounded Knee en 1890.
Al subir al escenario, Littlefeather se negó a aceptar la estatuilla que Roger Moore y Liv Ullmann le acercaron y en cambio decidió brindar un breve discurso: “Tratamiento de los indios americanos hoy en la industria del cine... y en la televisión, en reposiciones de películas, y también con sucesos recientes en Wounded Knee”.
¿Cuál fue la reacción del público? El discuro fue recibido con abucheos y, más tarde, Littlefeather contó que los guardias de seguridad tuvieron que frenar al actor John Wayne para que no la golpeara, mientras que otras personas detrás del escenario hacían gestos ofensivos. “Durante mi presentación, vino hacia mí para sacarme a la fuerza del escenario, y seis hombres de seguridad tuvieron que agarrarlo para evitar que lo hiciera".
Brando le había dado a Littlefeather un discurso de ocho páginas para leer si ganaba, sin embargo el director de la ceremonia le dijo que solo tendría 60 segundos. Frente a eso, Littlefeather -quien le había prometido al actor no tocar la estatuilla- improvisó: “Subí allí como una mujer guerrera. Subí allí con la gracia y la belleza y el coraje y la humildad de mi pueblo. Hablé desde mi corazón”.
Una disculpa que llegar tarde
50 años más tarde, la Academia decidió disculparse con Littlefeather: “Una poderosa declaración que continúa recordándonos la necesidad del respeto y la importancia de la dignidad humana. El abuso que soportó debido a esta declaración fue desproporcionado e injustificado. La carga emocional que ha vivido y el costo de su propia carrera en nuestra industria son irreparables. Durante demasiado tiempo no se ha reconocido el coraje que demostraste. Por ello, ofrecemos nuestras más profundas disculpas y nuestra sincera admiración”.
La respuesta de Littlefeather
Ahora con 75 años, la respuesta de Littlefeather no tardó en llegar: “Con respecto a la disculpa de la Academia, nosotros, los nativos americanos, somos personas muy pacientes, ¡solo han pasado 50 años! Necesitamos mantener nuestro sentido del humor sobre esto en todo momento. Es nuestro método de supervivencia. Nunca pensé que viviría para ver el día, este es un sueño hecho realidad. Es profundamente alentador ver cuánto ha cambiado todo desde que no acepté el Premio de la Academia hace 50 años”.
Sole Venesio Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA) y periodista especialista en cultura. Escribo sobre series de televisión en OHLALÁ! desde 2010 y fui jefa de redacción en la revista, liderando y acompañando el lanzamiento del nuevo sitio. En 2024 emprendí mi propia aventura: me mudé a Canadá y desde ese momento trabajo como Social Media Strategist. Fan absoluta del mundo de las ficciones, los fandoms y las convenciones. ARMY.













