Diego Topa es bien consciente de que acompañó a generaciones enteras desde la pantalla. Lo sabe cuando llena un Lollapalooza y esos niños —hoy ya jóvenes adultos— hacen pogos con sus canciones infantiles. Pero también su cara se ilumina cuando habla del rol que transformó su vida para siempre: el de ser papá de Mitaí, que nació en 2020. En esta charla íntima, el rockstar de los niños habla sobre la crianza, los desafíos de la paternidad, la importancia de poner límites y el aprendizaje de ser fiel a sí mismo. Y lo más importante: todo sin dejar de sonreír jamás.

Topa revela cómo logró reinventarse sin dejar de jugar. - Sol Santarsiero
Hay algo que dijiste cuando entraste a la producción: “¡Vamos a jugar!”. ¿Cómo mantenés ese espíritu lúdico en la vida?
Como puedo. Porque no es fácil la vida. Yo soy adulto, tengo millones de compromisos, pero siempre vuelvo al juego. Creo que también parte de mi éxito y de quien soy es que no dejo de jugar, no dejo de conectarme con mi alma de niño. Mi alma de niño es la que me mantiene vivo, la que me saca adelante de millones de problemas que uno tiene... Porque los tenés vos, los tenemos todos. No es que yo esté todo el tiempo bien, voy sorteando muchas cosas, pero a mí me salva siempre conectarme con mi alma de niño.
Y ahora tenés una niña, Mitaí. Como papá primerizo, ¿qué es lo que se te desacomodó? Viste que al principio decís: “Ah, esto es un quilombo”...
Lo primero que me pasó fue, bueno, todo lo que fue el parto..., verla nacer, recibirla, estar ahí. No sé, ¡la NASA, era, mandar un cohete a la Luna! Llegar, ver vida y de repente llorar y decir: “¿Qué hicimos?” Porque es una vida. ¡Mirá, se me pone la piel de gallina! No voy a llorar, eh...
Vale llorar también...
Bueno, igual yo soy así. Porque de verdad que después de ser papá también es como que te ponés muy sensible. De verdad que a mí me cambió la vida desde el primer momento que la tuve, que nos miramos, el contacto, la piel con piel. Te ordena y te desordena... Te desordena la vida, pero también tenés que generar una rutina, porque la rutina es lo más importante en la crianza de un niño. Para uno y para ellos. Pero bueno, también te pasan millones de cosas desde el principio... ¡Que no dormís nada! A mí particularmente, como a mucha gente le habrá pasado, en pandemia, aisladísimos, quedé varado con mi pareja y mi hija, en Estados Unidos.
¿Qué recuerdo tenés hoy de toda esa experiencia de la subrogación y de esos primeros meses aislados con tu hija?
Yo soy una persona que siempre trato de buscar lo positivo de las situaciones y soy optimista. Al principio te genera miedo y un montón de cosas, pero bueno, también nos permitió estar de verdad ahí, los dos, con Hugo Rodríguez, mi pareja, amándola, cuidándola, dándole las herramientas. Lo triste era que no podíamos compartirlo con la familia, con los amigos... Estuvimos mucho tiempo allá. Mis hermanos y mis amigos la conocieron recién a los seis meses.

Topa revela cómo cambió su vida desde que nació su hija Mitaí, que llegó en 2020 tras una subrogación de vientre. - Sol Santarsiero
No sé por qué, pero no te imagino un papá muy exigente. ¿Sos de poner límites?
Tengo que poner límites, igual. También fue un gran desafío y un aprendizaje, porque a mí de por sí me cuesta poner límites en la vida. Siempre me cuesta decir “no, esto no, hasta acá”. Soy más del “¿necesitás algo? Acá estoy”. Te doy lo que no tengo. Siempre estoy, pero después quedo sin energía. Igual tengo un enorme nivel de energía, de tolerancia, de paciencia. Me lo dice mi terapeuta y me lo dice toda la gente que me quiere: “No sé cómo hacés”. La verdad: yo tampoco lo sé. Pero porque también tengo mucho amor para dar..., y tengo mucho porque recibo mucho amor. Y todo lo que doy me vuelve. Sobre todo en 2023, fue un renacimiento completo de mi persona, de mi artista. Y lo agradezco. Necesitaba dejar de escuchar a gente que necesitaba o quería sus propios sueños a través de mí. Y de repente yo era como un títere de un montón de gente... ¡Paren un poco, yo quiero ser quien soy! Porque, a la vez, te empiezan a confundir... Además, con este nivel de paciencia y de amor que tengo, que soporto, soporto, soporto... hasta que un día digo ¡basta! Tengo un nivel de paciencia muy grande para poner límites, pero cuando lo pongo, mi no es no. Yo te doy mi vida..., pero no me traiciones.
Sabés mirar los egos de los demás, me imagino.
El ego es algo que hoy también lo evalúo en las personas que están alrededor mío. Todo el mundo tiene ego, sí, pero yo lo tengo en un lugar que lo cuido, como que no le doy bola. Para mí, el ego tiene que estar colocado en el lugar que tiene que estar para vos cuidarte, protegerte, y decir “¡no!”. El ego mal puesto es muy destructivo. Y cuando el ego está cerca de tu inseguridad..., alejate de esas personas. Pero ¡ya aprendí a verlas!
Se acaba de estrenar el videopódcast que estás haciendo con Criemos Libres, un contenido que va dirigido a las familias, sobre alimentación en la infancia. ¿Por qué te sumaste a hacer contenidos para papás y mamás también?
Me llegó en un momento muy hermoso. Empecé a ir a entrevistas en Criemos Libres y la pasé re bien, pero fui como invitado. Toda la gente de producción y los que estaban decían: “Che, qué lindo cómo hablas o lo que transmitís”, mi emoción, mis errores, todo. Y me hicieron la propuesta y la verdad es que me encantó, porque lo que me proponían ellos era hablarles a las mamás, a los papás, ser un nexo entre los casos reales, entre una pediatra como Eva Cueto, que es lo más, y poder charlar de la alimentación y de sus diferentes etapas. Yo trabajo para los más chiquititos..., canto, bailo, jugamos, aprendemos..., pero también me miran los papás. Y para los papás, soy alguien que les genera confianza, depositan confianza en mí. Y también podemos hablar de igual a igual, de lo que a vos te pasa, lo que a mí me pasa, las angustias, saber si estamos haciendo bien, la sobreinformación...
Hoy los padres estamos tan bombardeados de data que muchas veces te confundís...
Y te pasa que decís: “¿Lo estoy haciendo bien?” y justo te aparece en el celular en TikTok o Instagram: “Esto es lo que hay que hacer”. Llamás a tu familia y tu mamá te dice: “No hagas eso, hacé lo que hacía la abuela!”. Y mirás acá, mirás allá, y decís ¿qué hago? Porque la última decisión es tuya, es tu responsabilidad. Después, si pasa algo con algo que vos hiciste mal, bueno, todos vamos a terapia, la culpa, llorar... (risas).
¿Te dan ganas de más hijos?
Sí, pero bueno, también me pasa que ya tengo 50 años... Me costó un montón volver a reinsertarme con todo. La subrogación de vientre a nosotros nos llevó cuatro años. Y digo, voy a tener 54, voy a ser más abuelo que papá. En mi caso, con Miti que tiene seis, ya pienso ¿hasta qué edad voy a vivir? ¿Cuánto voy a acompañar?
¿Ella es consciente de que vos sos Topa? ¿Qué pasa cuando vas a un lugar y de repente sos el centro de atención?
Ella es muy consciente, desde siempre. Desde chiquitita ella sabe todo. Le explicamos por qué decidimos no mostrar su carita. Que ella elija cuando ella quiera ser pública o conocida. Y siempre pensamos “¡por Dios, qué bien elegimos con esto!”. No importa que digan “¿por qué no la muestra?, ¿por qué no quiere?”, pero por suerte no tengo tanto hateo, me acompañan. La gente de verdad me quiere un montón. Porque cuando yo estoy en la calle, saludo a todo el mundo, mando videos, estoy con ella y me hablan cosas de ella, ella saluda.
¿Nunca te hizo un planteo de tener que compartirte con tanta gente o tantos chicos?
No, ese planteo no. La verdad es que sí me pide atención y yo, cuando estoy con ella, estoy jugando con ella. Entonces le digo: “Miti, me saco una foto y seguimos jugando”. También elijo, no voy a la hora pico a la plaza. Trato de ir en momentos en los que puedo compartir con ella, porque también quiero conectarme con ella. Elijo lugares, momentos. Me pasa, por ejemplo, que me encanta hacer las compras. Toda la vida me gustó, de chiquitito acompañaba a mi mamá o a mi abuela a hacer las compras en el barrio. ¡Yo soy de barrio, me gusta el barrio, vivo en Maschwitz y voy por la calle hablando con todos! Y Miti me acompaña, vamos a comprar... y caminar conmigo una cuadra es...
Difícil...
¡No llegas más! Es amor, no es choluleo, es “te puedo dar un abrazo, fuiste a mi infancia, te amo”. Todos se me ponen a llorar. “No sabés, me acompañaste, sufrí, me pasó esto y vos fuiste...”. Hay un peso de amor muy grande. No sé, es mágico lo que me pasa..., o el Lolla, por ejemplo.
Es una locura lo de los pogos del Lollapalooza...
No te lo puedo explicar, es uno de los shows que más me elevan de amor, de compromiso, porque de verdad es único. A Panam, a Piñón, también les pasa, lo hablamos entre nosotros, es como qué hermosa semilla dejamos en el corazón de estos chicos, para que elijan venir a verte cuando hay artistas tremendos. Que elijan, aunque sea un rato, venir a acompañarte y conectarse con su alma de niño... es genial. Verlos llorar, gritar. Yo preparo el show del Lollapalooza específicamente para los chicos que crecieron conmigo. Hice el cuarto Lollapalooza, soy uno de los pocos artistas que hicieron cuatro.
En plan rockstar, ¿con quién te imaginás haciendo una collab?
Mirá, los tiro al universo, además porque quiero mucho a esta gente... Cantar con Lali, con Tini... Las amo, las quiero. Nicki Nicole, la adoro... Dillom...
¡Dillom y Topa sería espectacular!
El otro día nos vimos también y tengo un cariño muy grande por él. Y dos personas que quiero, Paquito y Catriel... Sobre todo con Catriel es con quien más contacto tengo, pegamos una onda hermosa. Me encantaría poder hacer un disco de duetos de mis éxitos con los artistas que admiro y quiero.

Topa rompe un mito sobre las pantallas: "Busco el equilibrio, no la prohibición". - Sol Santarsiero
Tema pantallas: vos generás contenido para pantallas y, al mismo tiempo, sabés que es uno de los grandes desafíos de la crianza. Entonces, ¿cómo se piensan hoy los contenidos para los niños teniendo esto en cuenta?
Yo lo tengo en cuenta porque me pasa. Yo genero contenido y siempre trato de buscar el equilibrio. Porque en la primera etapa, lo que más se aconseja es cero pantallas.
¿Vos lo lograste con Mitaí?
No. No pude. Sí busqué el equilibrio, pero no pude... Obviamente no la dejaba dos horas, pero hay momentos en que, si no, ¿¡qué hacés!? Es que es muy difícil, es muy adictivo para ellos. Yo peleo con eso todos los días, lo regulo como puedo, porque mi hija ya tiene 6 años, maneja el control mejor yo. No digo “no hay que mirar pantallas”, digo “busquemos el equilibrio y el momento”.
¿Y en qué desafío paternal estás ahora?
Uf, y, no son los 6 años de antes. No, son otros 6 años... ¡Los planteos que nos hace! Me deja loco. Tipo que le digo: “¿Me acompañás al teatro?” y, claro, pobrecita, ya fue 30 veces. Ella quiere ir a la casa de una amiga. Le digo: “Pero Miti, no podés, es domingo, los domingos son familiares”. Y me dice: “Pero papá, yo tengo 6 años, tengo que jugar con una nena, con mis amigos, ¿por qué tengo que acompañarte al trabajo? ¡Mis amigos no acompañan al trabajo a los papás!”.
¡Tiene razón!
Me dejó recalculando. ¡Tiene razón! ¿Y qué hice? Me fui al baño a llorar para que no me viera.
¿En qué sentís que Mitaí cambió para siempre al Topa que ya eras?
Mitaí me transformó por completo. Creo que nos pasa a todos, a las mamás y a los papás: ¡no entiendo cómo no estaba antes! (llora). Me hubiese encantado que la conociera mi abuela, esas personas que fueron muy importantes para mí... Me cambió todo, me siento orgulloso, honrado, amo ser papá, me encanta ser su papá.

Topa: "En 2023 renací como artista y como persona". - Sol Santarsiero
Hoy hay muchos chicos que no pueden o no tienen la posibilidad de jugar, de crecer libres: ¿en qué sentís que hay que mirar más a las infancias como adultos?
A mí me pasa que de verdad me preocupa y me ocupa un montón. Son muchas cosas. Para mí es un gran desafío hacer el programa de la Televisión Pública. Le pongo todo para poder hacerlo... Tuve que asociarme con ellos, porque ellos tampoco lo pueden hacer. Y cuando te hablo de poner todo, pongo mi trabajo, mis horas, mi vestuario, mi equipo..., pongo todo para hacerlo, si no, no se puede hacer en la situación en que estamos. Y lo voy a seguir haciendo, porque hay chicos que necesitan jugar, aprender, escuchar, en lugares de nuestro país adonde no llega nada. Es que nosotros estamos acá y tenemos Internet, pero te alejás un poquito y no hay un montón de cosas..., y yo no quiero dejar de estar acompañando a una nena, a un nene que está lejos. Poder darles esa hora mágica de un cuento, una canción, una sonrisa, un compartir esa hora con mamá, con papá, con los abuelos. Hacer un programa sano, con valores, de verdad hecho con mucho amor. En el momento en que grabamos, todos nuestros problemas se corren. Todos nos conectamos con el alma de niño, con jugar. Esto es mi aporte desde mi amor a los chicos de todo el país. Y sí me preocupa el contenido que pueden ver los chicos en las pantallas, las canciones que escuchan, cómo las escuchan, las formas sexualizadas de poder bailar... Yo trato de estar en todo lo que puedo y acompañar. Se trata de estar presentes, de acompañar, de jugar, de saber con quién están, con quiénes los dejamos, a la casa de quién van... Porque las cosas más horribles y tremendas pasan mucho en el círculo más cercano. Y hay que estar y hay que tener mucho diálogo con los chicos. Yo hablo todo, mi hija me cuenta todo..., pero ese diálogo hay que construirlo. Sin miedo, sin vergüenza, que ella no tenga vergüenza.
¿Te da miedo el futuro de tu hija?
Muchísimo, muchísimo, porque es mujer y porque es mi hija. Entonces, me gusta darle herramientas. Me gusta que sea libre, porque no quiero que crezca con miedo, porque la vida es la vida y tiene que aprender a sortear el miedo. Y la voy a acompañar dándole su espacio, pero quiero estar cerquita.
Mirá la entrevista completa a Diego Topa en YouTube
Maquilló y peinó Mariana Boe.
Agradecemos a Bolivia (@boliviauniverso), Giesso (@giesso), Oggi (@oggizapatos) y Puma (pumaargentina) su colaboración en esta nota.
Euge Castagnino Secretaria de Redacción de OHLALÁ!, guionista cinematográfica especializada en cultura, cine, teatro, televisión y otros medios audiovisuales y gráficos. Es fan de las buenas historias, los libros, el buen comer y los viajes.











