Juana Repetto habló de su separación, la maternidad y su regreso al teatro: “Necesito recuperar mi identidad”

En pleno proceso de volver a los escenarios con la obra "8 Mujeres", charlamos con la “mamá de tres” sobre la crianza sin perfección, su separación, la carga mental, las críticas en redes y el desafío de recuperar otras partes de sí misma.

Por Euge Castagnino•Estilismo Daniela Cenizo•Fotos Inés Auquer

30 de septiembre de 2026, 00:00

Juana Repetto
Juana Repetto: “Intentar hacer todo perfecto te termina haciendo peor mamá”. - Inés Auquer

En plena producción de fotos, mientras la maquillaban y le batían el pelo para la tapa de nuestra edición de octubre, empezó a sonar una alarma de incendios. En segundos, el camarín se convirtió en caos: había que evacuar el edificio. Juana Repetto tomó a Chimi, su bebé de siete meses, en brazos y salió corriendo, atravesando el miedo y el desconcierto con ese reflejo que tantas veces aparece en la maternidad.

Porque en estos años de ser mamá, Juana sabe de todo eso: del impulso y la calma, de la urgencia y la paz, del pánico y del coraje. Con tres hijos —Toribio, Belisario y Timoteo— y a punto de volver al teatro después de una década bajo la dirección de José María Muscari en 8 mujeres, Juana está aprendiendo a habitar todos esos estados. A aceptar que no todo puede controlarse, a dejar que vuelvan a aparecer esas otras identidades suyas que extrañaba y con la certeza de que ser una mamá suficiente está mucho más que bien.

 

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Campera y pantalón de denim (Las Pepas), osos de peluche (Phi Phi Toys).

¿Cómo te encuentro en esta previa de volver a los escenarios?

Estoy re contenta, no sabés lo bien que me hizo y lo que agradezco haberme atrevido a dar el paso. Mi autospeech era que lo que a mí me pasaba con la situación teatro era que, en general, se hacen funciones de miércoles a domingo en un horario en el que, por lo menos acá en casa, los chicos comen, se bañan y se acuestan. Entonces, a mí me parecía siempre un montón y por eso estos últimos 10 años casi no hice teatro. Yo tenía como esta traba: “No me voy a ir de mi casa a la noche, 5 días por semana”. Y el año pasado, que fue un año de mucho golpe, de mucho aprendizaje, de tener que tomar muchas decisiones..., me separé, los chicos empezaron a ir a dormir dos veces por semana a lo de Sebastián (Graviotto), entonces fue como, bueno..., y eso ya estaba en mi cabeza. Y cuando me llamó Muscari, fue como “yo no puedo decir que no”. Y me dije: “No sé cómo mierda voy a hacer, pero sí”, y ahí empecé tipo “¿¡qué estoy haciendo!?”. Y le dije a mi ex: “Sebi, ¿me bancás en esta?”. Me dijo: “Sí, re”. Dije: “Listo”. Sin pensarlo, impulsivamente, dije que sí, y bueno, se fue armando...

Siento también que hay algo de recuperar a una Juana que capaz tenías medio dormida...

Recontra. Yo vengo hablando mucho, más allá del físico, yo siempre decía como: “No me puedo poner mi ropa”, y a mí hay algo de eso que me hace sentir que no tengo mi identidad. Me visto con lo que puedo y lo que me entra, más allá de lo que veo en el espejo, y hoy me pesa menos no poder sentirme yo a la hora de vestirme. “Comprate un talle más grande”, me dice la gente. Digo: “No es ropa mía”. Yo tengo mis joyitas vintage que a mí me encantan y es como: “Necesito recuperar mi identidad”. Era eso lo que me pasaba, más allá de mi cuerpo. Entonces me voy al teatro y ya no es solo ir al colegio y volver, que por ahí voy en jogging. Me empezó a hacer bien. Y salgo y charlo y veo gente adulta que no son mis hijos. Me está haciendo re bien y me da nervios, igual, es un desafío.

Me imagino que debe ser todo un maremoto de emociones...

Sí, ahora empecé con todo esto de la sacada de leche, que yo di teta más de 8 años y nunca le había dado una mamadera a un hijo. Entonces, estoy con este desafío para que la persona que lo cuida también tenga su recurso al no estar la teta, porque los míos son muy de teta libre demanda, tetadependientes. Es entender: “Ah, puede, se puede estar sin mi teta, OK”.

Vos hablabas mucho de la crianza fisiológica, después de la “maternidark” y ahora el título que te va a acompañar en esta edición es beta moms, que es la generación de mamás que se permiten un poquito más la imperfección, el error, el caos. ¿Te sentís un poquito alineada con esta filosofía?

Me parece que está bueno, re sí. No sé si yo hubiese podido teniendo uno, pero teniendo tres no te queda opción. Es como que fui flexibilizándome con cada hijo un poco más porque no te da la vida. Yo con Toro era una talibana de la crianza fisiológica. Entonces era: “No le voy a dar una papilla porque... que coma, que se autogestione, no sé qué”, y estaba con todo el speech, absolutamente convencida. Y hoy sigo creyendo lo mismo, pero sí me arrepiento de haber querido ser tan estricta y seguir todo tan a rajatabla. Hoy siento que es imposible con uno o con cinco y que, lejos de ser la mejor mamá del mundo, intentar hacer todo perfecto te termina haciendo hasta un poco peor mamá, porque el no poder y la frustración que te genera no estar haciéndolo bien te saca sentimientos y reacciones que terminan siendo peores que hacer lo mejor posible.

Exacto. El concepto es la mamá “lo suficientemente buena”...

Sí, y es como “listo, está bien”. Y me siento re bien con esto que estoy haciendo, me siento re buena mami, me siento mucho mejor que cuando hago algunas cosas que creo que están mal y me frustro y termino gritando, no sé. La tele: “No van a ver tele”. Pero si estoy trabajando, termino en “que vea media hora de tele, ya está”. Es mucho mejor para ellos tener una mamá menos desquiciada que ver media hora de tele.

Te quita también a vos la exigencia, la culpa...

La sugerencia sería poner en la balanza qué sentís que le hace peor a tu hijo: ¿media hora de tele o una mamá desquiciada? ¿Comerse una galletita o estar llorando todo el rato porque no se la quisiste dar? Yo sigo siendo re estricta con la alimentación, es lo que más sigo a rajatabla. Pero entendí que hay que transar un poco más con cada hijo.

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Camisa (Vero Alfie) y falda (Weareelse), anillos (Todo Moda), enterito y body (Broer).

¿Y qué hacés cuando estás agotada?

Hago todo mal, colapso un montón y grito. Esa es mi gran falencia o error como madre, o sea, si yo pudiese laburar y trabajar algo y vos me decís: “Te dan una varita mágica con la que podés cambiar algo”, es cómo armarse de mucha más paciencia de la que tengo y no caer en el grito impulsivo. En casa somos tanos, todos gritones, y cuando uno se enoja, eso también es un grito, como con mala onda. Entonces, esa es la parte que más me cuesta y me pasa un montón... Cuando estoy muy cansada, cuando no tengo resto, cuando me frustro... Por eso te digo hasta dónde y qué batallas pelear. Colapso y siempre mi colapso es el grito. Me voy para ahí, que es de donde vengo también, es lo que aprendí.

 

Me imagino que también, al ser hija de papás famosos, quizás ahora ves a la distancia a tu propia vieja de una forma distinta.

Sí, siendo madre, siento que una empieza a entender mucho más a sus padres. ¿Viste esa famosa frase que es “cuando seas mamá, me vas a entender”? Pues sí, y mi mamá me la sigue diciendo. Yo debo decir que tuve una mamá muy presente. Para los que no saben, ella fue vedette, hizo teatro de revistas, todo muy noctámbulo, y cuando me tiene a mí, deja un poco la noche. Empezó a hacer Colores, que fue después su gran éxito, un programa para chicos, para no dejarme de noche. Yo iba con ella a todos los programas. Hay algo de eso que yo agradezco mucho, pero siento que también tiene que ver con cómo soy yo hoy como mamá, que es esto de “bueno, prioridades”, y me encanta. Mi mamá siempre fue absolutamente incondicional conmigo. Entonces, la verdad es que siempre hay cosas que sanar, pero por ahí más del inconsciente. Hay algo de que yo disfruté mucho mi infancia y me encantaba estar ahí.

¿Alguna vez sentiste que te faltó un poco de red para criar y te la supiste construir?

Sí. Me pasó que con Toro, que tiene un poco que ver con esa decisión mía de haberlo tenido sola, se armó una red muy fuerte. Entonces, yo estaba muy acompañada, creo que mucho más que la gran mayoría de las parejas que tienen hijos. Al estar sola, salieron todos: mi gente, familia, mis amigos. Entonces, a mi primer hijo lo crié muy acompañada y el segundo lo tuve en pandemia, en pareja. Y estuvo muy bien, y con un puerperio, de hecho, mucho más saludable y bello que el primero, pero en un momento me di cuenta de que me había aislado un toque. Me mudé a Zona Norte, todas mis amigas son de Capital. Me faltó esto de criar en tribu, que no tiene que ver con si tu pareja o tu familia te acompaña, te ayuda o cuán presente o no presente está. Tiene que ver con mujeres que estén más o menos en la misma situación que una, que tengas chicos más o menos de la misma edad, que estés con el mismo quilombo. Entonces, esa es la palabra que vos necesitás escuchar, porque ninguna persona que no esté más o menos transitando lo mismo te va a poder decir: “Sí, amiga, te entiendo, tranquila, yo también grito”.

Hay otra frase que alguna vez dijiste, que es que nunca criaste 50-50...

Quiero aclarar algo: ¡me estoy llevando bien con el padre de mis hijos! (Risas). Yo creo que estando en pareja, felizmente casada y muy conforme con cómo es tu pareja, en el caso de que sea hombre, como padre, tampoco criás 50/50. Para mí, casi que no existe la crianza 50/50. Escasos casos. ¿Por qué? Porque empezás a preguntar cosas de la carga mental, más allá de que, en tiempo, en dedicación, en voluntad, quieras ponerlo todo. O sea, cuando toman teta, ya ahí hay una parte que no va a ser 50/50 porque el nivel de entrega físico ya no tiene comparación. Después hay algo de la madre y de la carga mental que, repito, en la gran mayoría de los casos, hay una situación del turno con el pediatra, qué uniforme llevan cada día, el snack que va el otro día al colegio, cuánto toman de cada medicamento, qué dosis les corresponde... Hay algo que, en la gran mayoría de los casos, el hombre no lo tiene por ahí tan en el radar. Y todo eso es info que tenés en tu cabeza y te ocupa un lugar. Sebastián es un tipo que viaja mucho por trabajo. Entonces, hay un montón de meses al año que me ocupo sola. Yo siento que no criamos 50 y 50, y creo que son muy pocos los que crían 50 y 50.

Cuando quedaste embarazada de Timoteo, ustedes ya estaban separados... ¿Tuviste ahí como un deseo de decir “¿y si volvemos a intentar?”? ¿O siempre tuviste claro que no iban a volver?

A mí me costó mucho tener el coraje de romper mi familia. Era el sueño de mi vida tener una familia y no pudo ser con otro hombre, y la arranqué igual sola de lo fuerte que era ese deseo. Y después, finalmente, llegó este hombre y llegó la familia de cuento, lo que quieras, tradicional, y tuvo un momento muy lindo y después empezó a dejar de funcionar por un montón de factores. Y yo, internamente, ya sabía que no funcionaba, pero atreverme a destruir eso que tanto soñé y me costó construir, para mí fue un laburo muy grande y de mucho tiempo. Entonces, yo ya estaba convencida de que esto era lo mejor para todos, de que todos íbamos a estar mucho mejor de esta manera. Y di ese paso absolutamente convencida. Y estoy re convencida hoy de que es lo mejor y que estamos mucho mejor.

¿Y hoy se llevan mucho mejor que cuando quizás estaban en pareja o lograron ciertos acuerdos?

¡Nos llevamos mucho mejor porque nos vemos mucho menos! (Risas). Yo soy una mina que me recaliento porque soy re impulsiva, pero me dura un pedo en una canasta, no puedo sostener un enojo, me da fiaca. Puedo ser la que más me enoje en el mundo, pero en igual medida me desenojo rápidamente. Es como: “Resolvamos esto o no nos vemos más”. En el caso de Sebastián, no puedo, ¿no?, pero ya está, ¿entendés? No puedo estar tensa. Yo lo voy a ver por muchísimos años más. A mí me gustan los cumpleaños, estar todos juntos, si los chicos quieren... Y hay una cosa de eso de que si va a venir y entrar a mi casa a esperar a que un chico se cambie y tener mala onda, ay, me muero de la paja. No quiero, prefiero poder tirarle un chiste y cagarnos de risa de que me colgó mal el portarrollos, que se quiso hacer el sexy en Instagram, ¿entendés?, en cuero arreglándomelo. Entonces yo prefiero poder delirarlo con el portarrollos y reírnos a estar tensos. Después lo quiero matar muchas veces. Sí, por algo me separé. Hay muchas cosas en las que no estamos de acuerdo y en las que creemos que son mejor de una u otra forma, que a mí me van a seguir molestando de él y a él le van a seguir molestando de mí. Hay mucho que resolver todavía, hay mucha charla...

Viste que a él se lo había criticado cuando no quiso entrar al parto de Chimi... ¿A vos te jodió?

Él estaba trabajando en el exterior y decidió no venir para poder terminar su temporada. A mí no me jodió porque me sentía medio incómoda de pensar en parir, que es algo tan íntimo, con él, que yo ya no estaba teniendo un vínculo íntimo. Entonces, en algún punto, cuando me dijo: “No llego porque al final no voy a poder”, fue como que me alivió. Después, con la cesárea, dije: “Bueno, si quisiera entrar en la cesárea, la verdad, por mí está re OK”. Sí es cierto que, por ahí, me sentí recontenida por mi mamá y no sé si me hubiese sentido recontenida por él, entonces un poco yo creo, en el fondo, que era como “ay, bueno, yo quería entrar con mi mamá”. Pero hubiese priorizado siempre que mi hijo pudiese estar con el papá en su llegada, si él hubiese decidido venir, sin lugar a dudas.

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Twinset tejido (Las Pepas), falda (Vero Alfie), mocasines (Regina Margherita), scrunchy de satén (Funplastick), osos de peluche (Phi Phi Toys).

Vos exponés mucho tus decisiones de crianza en las redes. ¿Recibís críticas o hate?

Menos, por suerte. Fue una decisión, también, esto de exponer la maternidad. Primero lo empecé haciendo porque, cuando nació Toro, vos no escuchabas en las redes hablar todavía de puerperio. Yo no había escuchado esa palabra en mi vida, de depresión posparto, de todo. Cuando nació Toro, era como: vos te vas con tu hijito, tuviste tu parto, estás feliz, la foto en la revista y estás en el mejor momento de tu vida, acabás de cumplir tu sueño. Cuando a mí me vino toda una cosa de miedo, me agarró toda una situación en el posparto de Toro, pensé: “Esto la gente lo tiene que saber”. Tampoco se hablaba de parto respetado, de crianza fisiológica. Hoy, que hablemos de todo esto genera que mucha gente, por sus historias propias, frustración personal o porque cree distinto, juzgue cuando una habla de los beneficios de la lactancia materna, de los beneficios de un parto vaginal versus una cesárea, de los riesgos de una cesárea o que una cuente su experiencia alucinante de un parto. Hay mucha gente que sale con “hacés sentir mal a otra mamá...”. Yo estoy hablando siempre de mi experiencia e informando y lo suelo hacer, salvo cuando hablo en mi historia personal, con aval profesional. Hay que visibilizar. Después vos elegís. Que yo te diga “la lactancia materna es lo mejor para tu hijo”, de eso no hay duda. Ahora, no te estoy diciendo “mala madre" porque le des leche de fórmula, simplemente te estoy informando. “No somos menos madre por dar mamadera”, te dicen algunas. ¿En qué momento yo dije que lo eras? Yo en este momento estoy hablando de los beneficios de la lactancia materna. Vos tomalo o dejalo. Yo no juzgo a nadie, pero sí soy muy fanática de “quiero que sepas que esto es así, después hacé lo que quieras”.

La información es poder...

Exacto. A raíz de eso también nace Data by Jua, que es esta plataforma de talleres. El año pasado, que fue de todos estos golpes que te conté que tuve y de tomar muchas decisiones muy complejas: la mudanza, deudas, quedarme sin plata y qué sé yo..., elijo armar un equipo de gente muy idónea en el tema de las redes, de gente que venga a hacer un contenido. Profesionalicé mucho todas las redes y armamos toda esta academia de talleres para que esto sea más formal y estoy construyendo mi propio medio de comunicación. Me demanda mucho tiempo, pero me hace bien.

En tu caso siempre fue un deseo muy claro, pero... ¿qué te pasa con que hay cada vez más mujeres que no eligen maternar?

Bueno, me pasó ayer haciendo la producción de fotos para esta tapa. Estábamos en una oficina en la cual había cinco mujeres, de las cuales tres, más o menos de mi edad, estaban absolutamente convencidas de que no quieren ser madres. Y a mí me parece que hay algo de esto que tiene que ver con que, si bien tiene su lado re positivo empezar a hablar y exponer la maternidad, también tanta data por ahí es como “uy, esto es una mierda, qué miedo”, pero fundamentalmente lo más importante y lo cual me parece 100% positivo es que antes tenías pibes por inercia. Era como “soy grande”. Las mujeres no se cuestionaban un camino. Eras una mujer, te ponías en pareja y esa pareja evolucionaba en el momento en que te casabas, tenías hijos, y si no, eras como una fracasada. Y ya la gente se está preguntando si quiere tener o no hijos, lo cual es muy positivo, porque no tenés el deseo y está bien. ¿Por qué tenés que ser madre? ¿Por qué, si no tenés un hijo, no vas a ser feliz o no vas a estar realizada como mujer? Creo que tiene que ver con esto, con que la gente ya no tiene un mandato, te podés cuestionar y preguntar si querés o no ser madre, y me parece que es re positivo. Y creo que también tiene que ver con esto de la edad, como que se fue atrasando cada vez más. La mujer, lamentablemente, tiene un reloj biológico y a veces puede pasar que no llegaste. Y es una mierda. Y es muy injusto porque los hombres pueden tener hijos hasta los 70, y me da una bronca... (Risas).

Y nosotras estamos con el “¿congelo óvulos o no congelo óvulos?”...

Todo es ponerle el cuerpo, el cuerpo, el cuerpo. Y tu cuerpo es el que falla, ¿entendés? “¡Vos sos grande para no tener hijos!”.

¿Extrañás tener pareja?

Tengo la libido puesta dos millones por ciento en mis hijos. Y la verdad es que, no sé, el otro día me preguntaban en el teatro mis compañeras: “¿Cuándo fue la última vez que tuviste sexo?”. ¡Y fue cuando engendré al chiquito, literalmente, Timoteo, fue la última vez, la única, después de separada!

¿Y eso extrañás, el sexo?

Eso les decía justamente: “No, nada, cero”. O sea, tengo más ganas por ahí de tener una pareja por compartir que sexualmente, es como que tengo la libido 100% puesta en el bebé. Ahora lo puedo decir: no tengo nada, ni deseo sexual ni nada, pero sí siento que, y me da un poco de miedo, no me gustaría quedarme forever alone, o sea, sí tengo como ganas..., pero no hoy, no es que hoy digo “me encantaría ahora estar en pareja y no estoy en pareja”, pero sí en un futuro me gustaría y me da un poquito de miedo. ¿Quién me va a fumar a mí con 3 pibes?

¿Por qué? Siento que es como un prejuicio que tenés.

No, yo con los tres pibes, la teta chorreando... ¡Un planazo, ser mi novio! (Risas).

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Remera polo (Yagmour), saco y pantalón (Wearelse), musculosa con cuello Mao (Las Pepas), ositos de peluche (Phi Phi Toys).

¿Sentís que tuviste que pagar algún precio por ser una mamá tan frontal, tan visible, tan compartida?

A mí me chupa todo bastante un huevo, entonces quizá no tanto. Quizá sí me costó más cuestiones de pareja, como decir: “Uy, la separación, cómo encaro esto, cómo lo cuento”. Eso me enrosca más que la maternidad, por ahí, porque hay otra persona y otra familia entera del otro lado, a la cual adoro y quiero cuidar y no quiero, por algo que digo yo, hacerla sentir mal.

Entiendo, que después sale en los portales “la polémica no sé qué...”.

Por eso, no tanto por lo que yo diga fehacientemente, sino por lo que se arma atrás de todo eso, que son títulos que, en general, están sacados de contexto, y de ahí se hace un mundo y la gente empieza a hablar. Eso sí me molesta. Muchos portales ponen una foto en vez de poner el video de algo que una dice, acompañan con un título que nada que ver, y empezás a leer comentarios abajo que decís: “Ay, la puta madre”. Eso sí a veces me angustia, digo: “La puta, me están haciendo mierda por algo que nada que ver”. ¿Cómo hago, no hablo más? Y no hablás más e igual lo hacen. Les traquea bárbaro cada vez que suben una nota mía, porque la gente no para de bardearme, entonces genera un engagement espectacular en los portales. Así que estoy ahí, abonada.

¿Qué te gustaría que el día de mañana tus hijos entiendan de las decisiones que tomaste como mamá?

Yo hablo mucho desde ya con ellos, les pido disculpas cada vez que grito o colapso. Les digo: “Estoy cansada, estoy durmiendo mal, les pido perdón, sigo laburando en ser mejor mamá. A veces uno cuando está enojado o muy cansado dice cosas o actúa de maneras que no debería”. Y entienden, son chicos que entienden mucho, que también te piden disculpas si se equivocan, que pueden poner sus emociones en palabras. Todo eso me parece re importante y lo vengo trabajando desde ahora. Pero si hay algo que espero que se lleven de grandes, es la presencia y la entrega, que estuve siempre...

¿Qué sentís que aprendiste de vos misma al ser mamá?

Uy, qué difícil. Mirá, yo desde los 12 años, más o menos, tengo historial con temas de ansiedad, de muchos miedos y qué sé yo. Y creo que el mayor aprendizaje, yendo a terapia después de Toro, fue ya no querer que “no me suceda nunca más”, sino aprender a manejarlo y a sobrellevarlo. Decir: “Bueno, estamos mi hijo y yo, acá tengo que seguir y poder a pesar del miedo”.

¿Te siguen pasando a veces esas situaciones?

El tema es cuando te pasa algo así y no está pasando nada. Eso es la ansiedad. Sé que el que no lo transitó en el cuerpo es muy difícil que lo entienda. Yo siempre decía: “Imaginate que viene corriendo un león y te querés encerrar en un baño, y no te animás a salir porque está el león afuera”. Bueno, es eso, sin león. ¿Entendés? Es feo, es difícil. Ahora me pasa cada vez menos...

Es lindo también hablar de salud mental materna, pero se te ve muy bien en este puerperio.

En mi caso, me di cuenta de que, en contra de la fisiología y de lo que te sugiere por ahí toda esta rama de la crianza más respetuosa, que es “quedate con tu cachorro, en tu casa, a upa, maternando”, a mí me hizo mucho mejor, ya a los 15 días de Timoteo, salir a laburar. Porque hoy soy independiente económicamente y tenía que laburar porque no me quedaba otra, porque tengo que pagar los colegios, porque tengo que sostener esta casa y muchas más cosas que hace 10 años, cuando éramos solo Toro y yo en un PH, cuando había otra situación económica. Yo hoy, si no laburo, no me entra guita. Entonces tuve que salir a laburar a los 15 días y me di cuenta de que me hace mucho mejor, porque estar ocupada es mejor para esta cabeza de leones que no existen.

Y para cerrar, ¿qué mensaje les das a las mamás en su día?

Lo estás haciendo bien, sos la mejor, todo va a estar bien, dale para adelante siempre. Seas mamá del corazón, mamá adoptiva, madrastra, de teta, de mamadera, cesárea, parto, labures desde que el bebé tiene tres meses o te quedes en tu casa hasta que tiene cinco años, si lo hacés con amor y responsabilidad, lo estás haciendo bien.

 Agradecimientos

 Maquilló Rocío Marrondan. Peinó Corlanation. Asistente de estilismo: Miranda Amado. Agradecemos a Phi Phi Toys (@phiphitoys) su colaboración en esta nota.

Euge Castagnino

Euge Castagnino Secretaria de Redacción de OHLALÁ!, guionista cinematográfica especializada en cultura, cine, teatro, televisión y otros medios audiovisuales y gráficos. Creadora de contenido, fan de las buenas historias, los libros, el buen comer y los viajes.