Le tocó a Santiago de Chile: es la primera ciudad de América latina en la que el gigante del diseño sueco, IKEA, abre sus puertas.
Como era de esperar, largas colas, gente amontonada y ansiedad flotando en el aire fueron las imágenes que se vieron ayer en las veredas de la tienda.
La gente: feliz. Banderas y globos azules y amarillos le dieron a la apertura un tono de festejo y la alegría de encontrarse con todos aquellos productos que siempre quedaban tan lejos completó la escena.

Como en todas las sucursales del mundo, el cliente puede vivir la experiencia en los ambientes ya montados: cocinas, livings, escritorios y espacios del hogar están listos para que los usuarios puedan "probar" muebles y accesorios para comprar seguros.
Además, en el recorrido de la compra pueden pedir asistencia y medir o encontrar aquello que necesitan.
Con sello local
Para celebrar la llegada de IKEA al país, se anunció el lanzamiento de una colección que incluye a 9 diseñadores, ceramistas y arquitectos latinoamericanos. Esta decisión apunta a incorporar las culturas locales a sus líneas clásicas y promete ser una iniciativa que marque la diferencia en la llegada de la marca a la región.
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