Las deportistas argentinas del momento nos cuentan qué hay detrás del podio

En esta nota de tapa Juelieta Jankunas (hockey), Antonela Mena (handball), Andrea Berrino (natación) y Delfina Veljanovich (patín) hablan sobre la importancia de poner foco, el entrenamiento invisible y la red de contención.

Por Candela Urta•Estilismo Josefina Vives

30 de octubre de 2026, 08:22

Deportistas
En esta charla, las deportistas del momento se abren para contar cómo es el detrás de escena del deporte de alto rendimiento amateur. - William Kano

H ay algo que tienen en común las deportistas de alto rendimiento, no importa la disciplina que practiquen. El foco, el perfeccionismo, la ambición, el sacrificio. El amor y la pasión por lo que hacen. Todo eso —y más— es lo que las mueve, las emociona y comparten Julieta Jankunas (jugadora de Las Leonas y campeona mundial de hockey sobre césped en 2026), Antonela Mena (deportista olímpica y campeona de handball con La Garra en los XIII Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026), Delfina Veljanovich (medalla de bronce en la prueba de Solo Dance Femenino de patinaje artístico en el mismo torneo) y Andrea Berrino (múltiple campeona de natación y recientemente ganadora de la medalla de oro en la posta 4 x 100 metros y de bronce en los 50 metros de espalda, también en este multideportivo regional).

Aunque cada una atraviesa una etapa diferente de su carrera, las cuatro comparten una forma dual de habitar la cima deportiva: por un lado, con la naturalidad del trabajo diario en cada entrenamiento; por el otro, con la emoción intacta de esa nena que alguna vez se animó a soñar con ponerse la camiseta argentina.

¿Qué significa ser atleta de alto rendimiento hoy en nuestro país? ¿Y qué hay detrás del podio?

Juli: Es difícil ponerlo en palabras. Cuando empecé a representar a la Argentina, Las Leonas ya estaban en los podios, eran fijas y para mí eso era lo natural. Al ir creciendo, tomé dimensión del verdadero valor que tenía eso y de todo lo que había atrás. Me hubiera encantado tener a los 17 años, cuando entré al seleccionado, la cabeza que tengo hoy; obviamente, entiendo que es parte de un proceso. Poder vivirlo es hermoso y difícil de explicar. Estar acá es sentir la piel de gallina todos los días, sin importar la trayectoria que tengas. Es único.

Detrás del éxito, está el famoso “entrenamiento invisible”: la nutrición, el descanso, el foco. Siendo deportes amateurs, ¿cómo hacen con el multitasking de trabajar, estudiar y entrenar al máximo nivel?

Delfi: Se puede, pero el sostén de las familias y el acompañamiento del círculo más cercano —parejas, amigos— es clave. Por fuera del deporte hacemos muchas cosas, como el estudio (nota de la r.: cursa Ingeniería en la UBA). En mi caso, no es solo entrenar y dedicarle el 100% a la pista; realmente se necesita una contención muy importante que te acompañe en la rutina diaria.

Anto: Claro, personas que entiendan que el deporte es tu prioridad y sean la red que necesitás en determinados momentos. Creo que intentás comportarte como una profesional, aunque el marco sea amateur. El entrenamiento invisible tiene que ver con cómo nos comportamos cuando nadie nos ve. En mi caso, me tocó atravesar lesiones muy graves y armé mi equipo de trabajo para jugar el partido más difícil de mi carrera: volver al alto rendimiento. Son escenarios en los que nadie quiere estar, pero cuando pasa, tenés que atravesarlos de la mejor manera, encontrando a tu gente. Tuve el privilegio de cruzarme con las personas indicadas que entendieron la pasión y la necesidad que tenía de volver a jugar.

Deportista de handball sosteniendo una pelota
Antonela Mena, capitana de la selección de handball, La Garra. (Rompe vientos, leggings y top,<div data-empty="false"> Atomik).</div> - William Kano

¿Cómo fueron esas lesiones?

Anto: Difíciles, porque fueron graves. Tardé un año para volver después de una operación del hombro en 2011, en 2017 en un torneo con la selección me rompí la rodilla y me tuvieron que hacer una reconstrucción. Me dijeron que tenía un 10% de probabilidades de volver a jugar. Los médicos quedaron súper sorprendidos porque no solo volví, sino que lo hice al año, tres meses antes de lo que me habían pronosticado. Y la última fue una doble ruptura del tendón de Aquiles en 2022 que también me llevó un año de recuperación. Además, toda la vida lidié con hiperhidrosis palmar (sudoración en las manos). Convivo con eso. En cada situación de estrés, mis manos son, literalmente, agua. Si bien la resina que usamos para manipular la pelota me simplificó un poco, no es suficiente. Siempre me preocupó rendir menos en la cancha por eso. Hace poco, me hice una cirugía, que es compleja, para ver si mejoraba, pero hoy en día me sigo poniendo dos veces al año bótox en las manos para poder estar mejor, aunque no deja de ser incómodo.

¿De chica te costaba este tema?

Anto: Sí, me re costaba. En el colegio siempre me dio vergüenza, imaginate en todos los momentos de estrés: rindiendo un examen, o al saludar, incomodarme si alguien me tocaba las manos... Y cuanto más querés ocultarlo, más nerviosa te ponés. Fue un trabajo enorme amigarme con todas esas situaciones incómodas que yo no podía controlar. Hoy no tengo vergüenza en decirlo.

Hay muchas aristas alrededor de la carrera deportiva. Juli, en tu caso, estás por lanzar Jota, tu propia marca de palos de hockey, ¿cómo se equilibra el alto rendimiento con el emprendimiento personal?

Juli: Hay etapas y momentos. Instantes en los que la prioridad absoluta es el deporte porque una, como atleta, no va a ver qué pasa: va a dar lo mejor. De repente, empezás a contar los días, ves que falta un mes para el Mundial y arranca la cuenta regresiva con el foco puesto ahí. Mi calendario se planifica 100% en función de los torneos. Al haber empezado de muy chica, estuve en una burbuja deportiva mucho tiempo y, a medida que fui creciendo, empecé a descubrir lo que pasbaa en la vida por fuera, entendiendo qué me gustaba y qué no. Incluso con el hockey: al principio empezó siendo mi hobby y un día me di cuenta de que eso que me apasionaba tanto se había convertido en mi trabajo. Ahí entendés la importancia del descanso, la nutrición y la disciplina, que es el secreto para ser cada día mejor. Y es el mensaje que hoy les doy a quienes sueñan con una medalla: detrás de nosotras hay una vida, trabajo y familia; se trata de buscar un equilibrio y permitirse todo, porque todo importa.

“Lo psicológico juega un papel clave. En el deporte en equipo siempre buscamos estar todas en una misma energía, vamos en manada. La prioridad siempre es el equipo”.

Juli Jankunas
Jugadora de hockey agachada sosteniendo el palo y la bocha
Julieta Janjunas, jugadora de la selección de hockey, Las Leonas. (Bra, calza y zapatillas, adidas). - William Kano

Al momento de colgarse una medalla o subir al podio, se deben cruzar mil imágenes, ¿qué pasa por sus cabezas en ese instante?

Andre: Sí, es muy emocionante. Para mí, este año es muy particular: los Juegos ODESUR en Santa Fe marcaron mi último torneo con la Selección Argentina después de 18 años dedicados a la natación. Así que, sin duda, fue especial. Tener la tribuna llena de familiares, amigos, novio y equipo me llenó el alma. Me sentí muy apoyada tanto por mi entrenador como por mi preparador físico. Ellos fueron fundamentales en este camino porque clasificar ya era exigente. El objetivo que teníamos era ir a buscar la mayor cantidad de medallas posibles para cerrar mi etapa en la Selección como siempre intenté hacerlo: representando al país en lo más alto. Lloré muchísimo todo el torneo, pero de pura felicidad. Como dice Juli, estamos tan acostumbradas a este ritmo que recién de grandes entendemos que hay una vida más allá de la pileta.

Delfi: En mi caso, mi familia me inculcó que patinara y me exigiera todo lo que quisiera mientras lo estuviera disfrutando. De más chica me costaba balancear la autoexigencia con el goce: cuando empecé a competir, sentía que tenía que rendir perfecto en todo y un segundo puesto para mí era como el fin del mundo. Hoy entiendo los procesos de otra forma gracias a que, antes de salir a pista, mi papá me dice simplemente “disfrutá”. Eso me saca un peso enorme de encima porque esa mochila me la pongo yo misma. Entiendo que el perfeccionismo seguramente es algo propio del deportista, pero está bueno que te lo bajen. Saber que al terminar mi rutina de tres minutos puedo buscar sus miradas en la tribuna y dedicárselo a ellos es lo más lindo. A mis papás, a mi hermano y a la memoria de mi abuela, porque ellos son quienes me liberan de toda esa carga.

El retiro deportivo abre el interrogante del “día después”, Andre, ¿cómo lo trabajaste?

Andre: Muchísimo. Tomé la decisión a finales del año pasado junto con mi psicólogo, mi entrenador y mi círculo íntimo. No lo anuncié antes de competir porque quería hacer mi propio proceso. Fue un trabajo enorme porque dejar de competir no pasó por una falta de disfrute: mantengo la misma pasión y disciplina que me sostuvieron todos estos años. Pero quería que el retiro fuera una decisión personal. La natación es un deporte de marcas y tiempos, donde cada vez cuesta más clasificar y esos números se van superando constantemente. Tenía en mente nuevos objetivos profesionales y laborales fuera del agua y quería planificar mi salida compitiendo al máximo nivel y disfrutándolo, como finalmente sucedió.

¿Cuáles son esos objetivos que tenés en mente?

Además de ser profe de educación física soy entrenadora nacional de natación de alto rendimiento y ya estoy dando clases de técnica y entrenamientos personalizados para diferentes tipos de edades y objetivos. Además, junto con Macarena Ceballos, amiga e integrante de la selección, damos clínicas por todo el país desde hace cinco años. Para el año que viene me gustaría darle más estructura y fuerza a todo eso. También, tengo como objetivo formar parte del cuerpo técnico del club Sociedad Alemana de Gimnasia de Villa Ballester (en el cual estoy afiliada como deportista). Como soy profe, no solo hago planificación de pileta, sino también de la parte física en el gimnasio.

Mientras se maquillaban, hablaban entre ustedes con mucha naturalidad sobre el podio, la cantidad de copas, medallas..., ¿cómo se convive con esa presión?

Juli: Detrás del atleta hay presiones que no se ven. El público ve los tres minutos de una rutina de patín o la hora que dura un partido de hockey, pero hay años de trabajo atrás de eso. Delfi antes hablaba de la importancia de la familia y es así. Ese sostén es tan determinante como entrenar o analizar videos para poder descansar mentalmente y que no te coma la cabeza la presión antes de cada competencia.

Patinadora profesional haciendo una postura
Delfina Veljanovich, selección de patín artístico. (Top deportivo, pollera y campera, adidas). - William Kano

“Hoy entiendo los procesos de otra forma gracias a que, antes de salir a pista, mi papá me dice simplemente ‘disfrutá’. Eso me saca un peso enorme de encima”. 

Delfina Veljanovich

Y en lo personal, ¿cómo trabajan la cabeza, lo mental?

Juli: Yo lo he trabajado mucho, lo psicológico juega un papel importante. En el deporte en equipo siempre buscamos estar todas en una misma energía. Como que vamos en manada. Y lo que a vos te está sucediendo lo tenés que dejar en un costado, porque la prioridad siempre es el equipo. A mí me costó muchísimo entenderlo. Cuando era más chiquita, si no hacía un gol en un partido, me largaba a llorar. Claro, yo estaba acostumbrada a jugar en Córdoba, donde hacía goles, y de repente, en Las Leonas: “¿Cómo que no hago más goles?”. Fue un proceso que trabajé mucho, entender que el equipo iba por delante y que, si alguna compañera mía estaba baja, la teníamos que subir. Y no se reprocha nada. Durante el último Mundial me largué a llorar frente a mis compañeras y les dije que eran mi familia. Yo vivo sola en Buenos Aires, lejos de mi casa; ir a entrenar con ganas y alegría no tiene precio. Entonces, creo que gran parte de que hayamos podido jugar una final sin sentir presiones o exigencias es porque el equipo y todo lo que habíamos estado trabajando estaba en armonía.

¿Cómo? ¿No sentiste presión antes de la final del mundial contra Países Bajos?

Juli: No, ni yo ni nadie. O sea, fue un tema que se habló. Era tremenda la energía que había, era energía de campeonas, se los juro. Desde el momento en que llegamos y durante el Mundial nos pasaron cosas muy locas, creer o reventar. Por ejemplo, en la decoración del hotel: en el comedor había una leona dorada gigante y cada vez que pasábamos la tocábamos... ¿Cuándo fuiste a un hotel que tiene de decoración una leona dorada? ¡Nunca! Y así, un montón de cosas muy graciosas. Cuando tenés un buen equipo, ya sea equipo personal o técnico, es mágico.

Y ustedes, Anto, ¿lo viven de manera similar en handball? También acaban de salir campeonas en los ODESUR y vos sos ni más ni menos que la capitana...

Anto: Sí, en La Garra siempre pensamos en lo colectivo. Obviamente, siempre asumís la responsabilidad de darlo todo, pero encarás los partidos más difíciles con la tranquilidad de que estás acompañada y de que todas somos una. En cuanto a este torneo, yo tenía cierta incertidumbre sobre cómo iba a responder un plantel tan joven al jugar con estadios llenos, con más de 3000 personas alentando, algo a lo que no estamos para nada acostumbradas. Busqué transmitirles que jugar con la cancha llena era un privilegio y una oportunidad para disfrutar. Lo asimilaron de manera increíble; gente que no conocía la disciplina me decía que parecíamos un equipo que llevaba años jugando juntas.

¿Y no juegan desde hace años todas juntas?

Anto: ¡No!, fue un desafío enorme porque la mayoría de las jugadoras del seleccionado compiten en Europa y este torneo, como no era de la IHF (International Handball Federation), a esas jugadoras no les dieron esa semana libre para poder participar. Solo hubo dos que pudieron acordar. Entonces, fue un torneo en donde la mayoría de las jugadoras eran de equipos locales, así que la medalla fue más valiosa todavía, porque pudimos estar a nivel. Un montón de chicas jóvenes sumaron un roce internacional clave que no suelen tener y me llenó de orgullo ver cómo fluyó el grupo. Todas entendieron rápidamente el sentido de pertenencia de La Garra.

Andre, en la natación, una centésima define un podio, ¿cómo se trabaja para abstraerse del reloj?

Andre: Sí, una centésima te puede definir clasificar o no a un torneo por el cual te entrenaste muchos años, te define un podio, te define una final. Es bastante difícil sacar el foco del tiempo, que tiene que ver con el resultado. Particularmente, trabajé mucho eso. Obviamente, según el torneo, vas a buscar una medalla o un tiempo, pero me costó mucho, me cuesta incluso, enfocarme en el rendimiento. En el cómo hacer para rendir mejor: tocar la pared y que la placa me marque el resultado que tenía que hacer y cómo lo quería hacer, desde cuestiones estratégicas hasta técnicas. Y entender que el puesto no depende solo de lo que pase en mi andarivel, sino también de mis rivales. Entonces, trato de enfocar mis pensamientos en hacer lo que mejor sé hacer y controlar lo que pasa en mi carril. Ya aprendiendo eso, te tomás un poco mejor todo lo otro.

Al momento de salir a competir, ¿ya pueden percibir de antemano si van a tener un gran día?

Delfi: Tenés sensaciones, pero no siempre son lineales. En la definición de los ODESUR estaba con un subibaja emocional intenso: pasaba de la alegría al llanto. Yo no hubiera buscado sentirme tan fluctuante en un torneo (risas). Además, el patín no suele tener coberturas tan masivas, era muy especial lo que estábamos viviendo y quería poder atesorar todo eso que me estaba pasando y disfrutarlo. A la vez, quería salir satisfecha con todo lo que había hecho. Pero, como decía Andre, hay veces que no depende de vos. En mi caso, que practico un deporte de apreciación, depende de cómo te puntúan. Y también, al igual que natación, una centésima en el puntaje cambia totalmente el resultado. Tenemos que tratar de encapsularnos en nuestro rendimiento a la hora de competir, confiar en eso y tratar de hacernos fuertes con lo que tenemos en nuestro poder. Pero después hay un montón de cosas que nos exceden y que, más allá de lo que vos sientas, vas a tener que esperar hasta el último segundo y ver realmente cómo se dieron las cosas.

Nadadora profesional entrando en calor.
Andrea Berrino, multiple campeona de natación. (Traje de baño, arena). - William Kano

¿Tienen cábalas o rituales antes de competir?

Delfi: En el fútbol sí soy cabulera por herencia familiar, pero para competir no. Lo que sí tengo son rituales de orden: necesito tener mis ruedas organizadas y todo el equipamiento a mano por si la pista resbala y hay que cambiar sobre la marcha. Estar preparada para cualquier imprevisto me da tranquilidad mental.

Juli: En lo individual no tengo cábalas. En el equipo sí hay costumbres: escuchar la misma canción antes de entrar a la cancha o repetir determinados bailes si ganamos el partido anterior...

Andre: Yo fui modificando mis rutinas con los años. Antes me aislaba demasiado para visualizar la prueba y llegaba al momento de competir con un desgaste mental excesivo. Ahora, prefiero estar con mis compañeros hasta el último minuto. Mi único ritual es ponerme en posición de flecha y hacer una última respiración profunda sobre el cubo de partida. En ese momento entro en mí, en foco absoluto. Lo hago siempre antes de competir.

¿Y eso te da confianza?

Andre: Sí, es como mi momento de enfoque, donde digo: “Bueno, acá estoy, acá empieza”.

¿Qué les dirían hoy a sus versiones infantiles, a esas niñas que recién empezaban?

Juli: Me voy a largar a llorar (risas). Yo la abrazo muy fuerte a esa Juli chiquita. No me considero grande, pero sí tengo mucha trayectoria. Me metí en el mundo del deporte sin saber lo que era ser profesional, honestamente. Y hoy me llena de orgullo ver el camino recorrido y el valor de la mujer en el deporte. Esa nena aprendió mucho, se equivocó mucho y sé que todo lo que hizo fue por el amor que tenía, con toda su inocencia. Gracias a todo lo que ella vivió, hoy estoy muy orgullosa de estar acá.

Andre: Le diría que disfrute y valore más el camino. De más chica vinculaba el disfrute exclusivamente a un resultado o a una marca. Le diría que se abrace más, que valore el esfuerzo invertido independientemente de si el resultado fue el ideal.

Anto: Le agradecería por no haberse rendido nunca. De chica tuve algunas trabas porque mi familia no venía del ambiente deportivo y les costaba entender mi pasión por el handball; hoy son mis seguidores número uno. Le daría las gracias por sostener su sueño frente a cada obstáculo.

Delfi: De chica me costaba permitirme soñar en grande. Aunque disfrutaba patinar, me daba cierto temor decir abiertamente que quería ponerme la camiseta argentina. Le diría que confíe en su talento, que sueñe sin techo y que se apoye en su familia y amigos, que son la red que sostiene toda la carrera.

Para cerrar: si pudieran transformar algo del sistema deportivo nacional, ¿hacia dónde apuntarían?

Anto: Obviamente, gracias al respaldo del ENARD y de la Secretaría de Deportes podemos hacer lo que hacemos, pero se necesita mayor presupuesto para que los atletas puedan dedicarse de manera 100% profesional entrenando en el país.

Delfi: El patín tiene mucho potencial, pero mucha gente no lo conoce. Los clubes de barrio forman deportistas en canchas de futsal o tinglados y hacen un trabajo increíble. Se necesita más inversión en infraestructura y mayor visibilización mediática. Eventos como el de Rosario con los ODESUR ayudaron a que un montón de chicas pudieran ver a la Selección Nacional representar a su país en un torneo.

Andre: Para dar el salto de calidad, hay que asegurar el roce internacional competitivo en el exterior, que es algo irremplazable.

Juli: Lo que demostraron los Juegos ODESUR refleja el potencial de nuestro deporte. El talento está y es lo más difícil de conseguir; ahora hay que acompañarlo con infraestructura y desarrollo para que el deporte argentino siga brillando en el mundo. 

Nuestras campeonas

Medallas campeonas
Las medallas de nuestras campeonas. - William Kano

Julieta Janjunas

  • Edad: 27 años.
  • Deporte: hockey sobre césped (delantera de Las Leonas).
  • Club actual: Hacoaj (sus comienzos fueron en Universitario de Córdoba).
  • Medallas y logros: es campeona mundial 2026, medalla de plata en el Mundial 2022, medalla de plata olímpica en Tokio 2021, bronce olímpico en París 2024, oro panamericano en Chile 2023 y Lima 2019.
  • Dato: es una de las máximas goleadoras de Las Leonas. Empezó a los 4 años y debutó en la selección mayor con 17 años. Hoy tiene su propia marca de palos de hockey, @jdjota.

Andrea Berrino

  • Edad: 32 años
  • Disciplina: natación (estilo espalda y crol).
  • Club: Sociedad Alemana Gimnasia Villa Ballester.
  • Medallas y logros: oro (posta 4x 100 m), plata (posta 4 x 100 libre) y bronce (50 m espalda) en ODESUR 26. Múltiple medallista suramericana y medallista panamericana. 10 mundiales, de los cuales en 3 fue semifinalista.
  • Dato: es la máxima referente de la natación argentina en espalda, con récords nacionales que mantuvieron su vigencia durante años en Sudamérica.

Delfina Veljanovich

  • Edad: 22 años.
  • Disciplina: patinaje artístico (especialidad: Solo Dance Femenino).
  • Club: GEBA.
  • Medallas y logros: bronce en los ODESUR 2026 y campeona en el Torneo Nacional Absoluto 2025. Es parte de la Selección Argentina de Patín desde los 19, y su primer mundial fue a los 17 en la categoría “Junior”.
  • Dato: es una de las máximas promesas de danza del país.

Antonela Mena

  • Edad: 38 años.
  • Disciplina: handball (juega de pivote y es la capitana de La Garra).
  • Club actual: SEDALO (pero CID Moreno es su club de toda la vida).
  • Medallas y logros: participó de 7 mundiales, un JJOO (Río 2016), 4 ODESUR (oro suramericano en Santa Fe 2026), 4 Juegos Panamericanos (medallas de plata y bronce).
  • Dato: es la capitana y referente histórica de La Garra, con más de dos décadas vistiendo la camiseta argentina.