Elecciones presidenciales 2023: esto es lo que tenés que saber antes de entrar al cuarto oscuro

Beta Suárez se pregunta ¿qué es votar bien?, algo que se escuchó mucho después de las PASO. Tras su reflexión, armó una lista de pasos para leer a conciencia antes de llegar al cuarto oscuro las próximas elecciones presidenciales.

Por Beta Suárez

20 de octubre de 2023, 13:59

Elecciones presidenciales 2023: el balotaje es obligatorio.

Elecciones presidenciales 2023: el balotaje es obligatorio. - Archivo LN

Hace unos meses me pidieron que confirmara mi presencia en una Feria del Libro del interior de nuestro país. Dije que sí, feliz, sin mirar más que si tenía libre esa fecha. Esa feria fue justo el día antes de las últimas elecciones presidenciales PASO y entonces, por primera vez en mi vida, no voté. Simplemente no había vuelo que me trajera a tiempo al sitio en donde debía hacerlo.

Pagué la multa, pero no me gustó nada no votar. Me sentí rara, como ajena. Y eso que soy de las que piensan que el voto no debería ser obligatorio. Será que, aunque era una nena, recuerdo vívidamente la alegría que había en mi casa por la vuelta de la democracia y por poder votar otra vez, por haber recuperado ese derecho. Tengo pantallazos de noticieros, gente en la calle, discursos fervorosos, una fiesta.

Me llevaron de chica para que descubriera que el cuarto oscuro en realidad estaba iluminado y repetí el ritual con mis hijas, que, en varias oportunidades, fueron las encargadas de empujar mi sobre dentro de la urna. También me emocioné cuando mi hija mayor votó por primera vez, o que una señora que trabaja en casas particulares, y que conozco desde hace años, me contara que se tomó tres colectivos, tres, para ir a votar. Aunque haya votado, me lo confirmó, a alguien a quien yo no votaría nunca.

Con tantas votaciones encima, aprendí que, mientras que los partidos, los políticos, los triunfos y las desilusiones pasan, lo que permanece, lo que se defiende, lo que va llevando el hilo de la historia, es la posibilidad de seguir votando. Voté siempre, pero no siempre gané, como todos, y en varias ocasiones me encontré votando lejos de la pasión, solo intentando dilucidar cuál era el menos peor. Claro que no vivo en un termo, entiendo perfectamente que mientras, a algunos, con todos los problemas de nuestro amado país, se les va la vida. Ilesos, nadie. Pero votar es bastante parecido a tener esperanzas.

¿Qué hay detrás del “votá bien”?

Con el resultado de las PASO, las redes sociales se encendieron, y empecé a advertir que se repetía una indicación. A veces con tono de orden o de ruego, de amenaza o de advertencia. De los tres lados férvidos de las grietas (así, en plural), como en el meme de los tres Hombres Araña que se señalan unos a otros, se apuntan un “VOTÁ BIEN”. Las redes son un microclima, la verdulera de la esquina que me elige las mejores manzanas no me dijo nunca “VOTÁ BIEN”, pero igual lo vi muy expandido, como un lugar común.

No voy a subestimarlas bajando línea aquí sobre mis preferencias políticas, aunque los que me conocen las conocen; primero, porque creo que no es relevante para nadie, y segundo, porque nada de lo que yo piense importa frente al derecho, de todos, de votar por lo que se nos canta. Y entonces me pregunto, porque, insisto, era una nena, pero tengo memoria, si ese “VOTÁ BIEN” no esconde un poco la idea de que si no votás igual que yo, tu voto no vale o está mal. Y eso me asusta más que cualquier otra cosa.

Armé una lista de pasos para leer a conciencia antes de llegar al cuarto oscuro

  1. Informarse
  2. Conversar
  3. Elegir
  4. Averiguar
  5. Tener paciencia
  6. Ser solidaria
  7. Ser prolija
  8. Embocarle a la urna

El “después” del cuarto oscuro

Después de la urna, podemos entonces volver a casa, entendiendo que si aceptamos jugar, también aceptamos perder y que nuestra participación ciudadana va mucho más allá de la fecha de cada votación. Al otro día hay que ir a trabajar, hacer la vianda y poner la ropa en el lavarropas. Y también ocupar un lugar en todo lo que creamos necesario para cambiar lo que no nos gusta o podamos mejorar.

Releo y esta idea del “buen votar” me deja un poco más tranquila, así, sin chicanas, que para eso están los políticos. Y me disculpan la sencillez de los pasos, pero es que, como decía, si bien soy de las que creen que el voto no debería ser obligatorio, también soy de las que van a defender el derecho a votar de todos, aunque pensemos diferente, y de seguir votando una y otra vez, y voy a ir en contra de todo lo que crea que atente contra eso. Soy también la que va a votar cada vez que haya elecciones y la que cree que, para VOTAR BIEN, la verdad es que alcanza con ir y votar a conciencia. Así que ojalá votemos bien. Así de bien.