Cuidado de talones y pies: lo que dicen los expertos sobre hidratar antes de que aparezcan las grietas

Una especialista explica cómo cuidar los pies durante todo el año, qué hábitos conviene incorporar en casa y cuándo es importante consultar.

Por Redacción OHLALÁ!

21 de octubre de 2026, 13:42

Una mujer tocándose los talones de los pies poniendose crema
Durante los meses de frío, los pies suelen quedar en un segundo plano.

Durante los meses de frío, los pies suelen quedar en un segundo plano. Pasan gran parte del día dentro de zapatillas, botas o zapatos cerrados y, entre las medias y la falta de ventilación, la piel puede empezar a resecarse y engrosarse. A veces aparecen durezas en los talones y en los costados de los dedos; otras, la sequedad avanza hasta provocar grietas que pueden resultar molestas y necesitan atención.

Aunque solemos prestarles más atención cuando llega el momento de usar sandalias, el cuidado de los pies no debería limitarse a la primavera y el verano. Mantener la piel hidratada, prestar atención a los cambios y consultar a un profesional cuando aparece alguna alteración son medidas que ayudan a prevenir problemas y a mantenerlos en buenas condiciones durante todo el año.

Alejandra Virginia Marino, podocosmiatra (matrícula 14795), explica que el uso prolongado de calzado cerrado, sumado a las horas que pasamos de pie y al roce con el zapato, puede favorecer el engrosamiento de la piel y la aparición de callosidades. En algunos casos, cuando la sequedad es importante y se acumula una capa de queratina, también pueden aparecer los llamados talones agrietados.

Por qué se resecan los talones y aparecen las grietas

La piel de los pies está expuesta a distintas presiones y fricciones a lo largo del día. El apoyo del peso corporal, el roce con el calzado y las muchas horas que pasamos con los pies cubiertos pueden contribuir a que algunas zonas se engrosen y pierdan suavidad.

Según explica Marino, las callosidades suelen aparecer en los talones y en los costados del pie, incluso junto al dedo más pequeño. Son zonas que reciben presión o fricción de manera repetida. Cuando, además, hay sequedad marcada y se acumula queratina, la piel puede agrietarse.

Por eso, la hidratación es una parte importante de la rutina de cuidado. No se trata solamente de mejorar la apariencia de los pies cuando ya están ásperos, sino de prestarles atención antes de que la piel se vuelva demasiado seca o se formen grietas.

Si los talones ya están agrietados, la especialista señala que es necesario tratarlos en un gabinete o consultorio podológico. Allí se evalúa la piel, se realiza el tratamiento correspondiente y se indica una crema específica para continuar los cuidados en casa. No conviene intentar resolver el problema por cuenta propia con procedimientos agresivos o retirando la piel engrosada de manera indiscriminada.

Cómo cuidar los pies en casa para prevenir la sequedad

Una mujer tocándose los talones de los pies poniendose crema
Además de la sequedad y las grietas, hay señales que no conviene pasar por alto. - Getty

La rutina diaria no necesita ser complicada, pero sí constante. Marino destaca la importancia de mantener una buena higiene podal y secar cuidadosamente los pies después del baño, en especial entre los dedos.

También recomienda elegir una crema pédica según las necesidades de cada persona. Puede ser nutritiva, hidratante o refrescante, de acuerdo con la evaluación del pie. La idea es mantener la piel en buenas condiciones y acompañar el tratamiento profesional cuando sea necesario.

Otro hábito que la especialista aconseja es prestar atención a las uñas y mantenerlas limpias. El cuidado no termina con la aplicación de una crema: observar si aparecen cambios en la piel, molestias o alteraciones en las uñas también forma parte de la rutina.

Además, Marino recomienda acudir a una consulta podológica aproximadamente una vez al mes. En esas visitas se pueden evaluar los pies, realizar el corte correcto de las uñas, tratar los engrosamientos y hacer una exfoliación profesional de la piel, según las necesidades de cada paciente. La atención puede completarse con un masaje y con indicaciones para continuar el cuidado en casa hasta el siguiente turno.

Los errores más comunes en el cuidado de los pies

Uno de los problemas que la especialista encuentra con frecuencia es el corte incorrecto de las uñas. Cuando se cortan de manera inadecuada, pueden encarnarse y provocar dolor, enrojecimiento y molestias al caminar.

Ante los primeros signos de dolor o enrojecimiento en el costado de una uña, Marino recomienda consultar cuanto antes. Si el problema avanza, puede formarse un granuloma, un tejido muy vascularizado que complica el tratamiento y puede sangrar de manera abundante durante la intervención.

Otro error frecuente es no secar bien el espacio entre los dedos. La humedad que queda en esa zona puede favorecer la aparición de hongos en la piel, una afección que puede provocar picazón, ardor, enrojecimiento y descamación. Para evitarlo, la especialista recomienda secar cuidadosamente cada espacio interdigital después del baño.

En cuanto a la higiene en espacios compartidos, como piscinas, duchas y vestuarios, aconseja no caminar descalzo y no compartir toallas ni calzado. Estos ambientes pueden favorecer el contagio de hongos y de verrugas plantares, también conocidas como papilomas.

También advierte sobre el hábito de cubrir con esmalte las uñas que presentan alteraciones para disimular su aspecto. Si se sospecha la presencia de hongos, lo indicado es consultar a un profesional en lugar de ocultar el problema. Las uñas amarillentas o engrosadas pueden tener distintas causas y necesitan una evaluación para determinar el tratamiento adecuado.

Cuándo consultar a un profesional

Una mujer tocándose los talones de los pies poniendose crema
Los pies también necesitan atención todos los días.

Además de la sequedad y las grietas, hay señales que no conviene pasar por alto. El enrojecimiento, el dolor, la picazón, el ardor, la secreción o los cambios llamativos en la piel y las uñas son motivos para solicitar una evaluación profesional.

La especialista explica que las alteraciones de las uñas, como la micosis ungueal, y las infecciones por hongos que afectan la piel entre los dedos requieren atención y un tratamiento adecuado. En algunos casos, también es necesario tratar el calzado para evitar que persistan las condiciones que favorecen el problema.

Las personas con diabetes, por su parte, necesitan cuidados especiales. Marino destaca la importancia de los controles periódicos y de un abordaje interdisciplinario junto con el médico de cabecera y otros profesionales de la salud. En estos casos, no conviene esperar a que aparezca una lesión para consultar.

La recomendación es no dejar el cuidado de los pies para los meses de calor. La hidratación diaria, la higiene, el secado cuidadoso y las consultas periódicas permiten detectar cambios a tiempo y mantener la piel y las uñas en mejores condiciones. Porque, aunque pasen gran parte del año escondidos dentro del calzado, los pies también necesitan atención todos los días.

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