Hay pequeños cambios en la rutina de belleza que pueden hacer una diferencia sin necesidad de sumar productos. Uno de ellos es el lavado al revés del cabello, una técnica que propone cambiar el orden tradicional de los productos: primero se aplica el acondicionador y después el shampoo.
La idea puede resultar extraña al principio, sobre todo porque estamos acostumbradas a lavar primero el pelo y terminar con el acondicionador. Sin embargo, invertir los pasos puede funcionar para determinados tipos de pelo. Así que si te suele quedar pesado, sin movimiento o con sensación de producto después del lavado, es clave que sigas estas recomendaciones.
Qué es el lavado al revés

El método consiste en aplicar primero el acondicionador y después el shampoo. El primer producto aporta suavidad y ayuda a desenredar el cabello, mientras que el shampoo que se utiliza después permite retirar parte de los residuos que pueden quedar en la fibra.
El resultado es un pelo más liviano, suave y fácil de peinar. Es una técnica sencilla que se puede probar en casa y adaptar según las necesidades de cada cabello.
¿Para qué tipo de pelo puede funcionar?
El lavado inverso puede ser especialmente interesante para cabellos finos o con tendencia a quedar pesados después del acondicionador. También puede resultar práctico en melenas que necesitan suavidad pero que pierden volumen con facilidad.
En cabellos secos, dañados o con frizz también puede probarse, aunque la respuesta dependerá de las características de cada melena y de los productos utilizados. En el caso del pelo rizado u ondulado, por ejemplo, lo importante es encontrar un acondicionador que aporte la hidratación necesaria sin dejar la fibra demasiado cargada.
Por eso, más que una técnica que funcione igual para todas, el lavado al revés puede pensarse como una alternativa para probar cuando el lavado tradicional no termina de dar el resultado buscado.
Cómo hacer el lavado al revés paso a paso

La técnica es simple y no requiere ningún producto especial.
1. Mojá el cabello. Antes de aplicar cualquier producto, humedecé bien el pelo. Esto permite distribuir mejor el acondicionador.
2. Aplicá el acondicionador. Colocalo principalmente de medios a puntas, evitando la raíz si tu pelo tiende a engrasarse. Desenredá suavemente con los dedos o con un peine de dientes anchos.
3. Dejalo actuar unos minutos. Respetá el tiempo indicado por el producto. No hace falta utilizar una cantidad excesiva para conseguir mejores resultados.
4. Enjuagá y aplicá el shampoo. Este es el paso que diferencia al lavado inverso de la rutina tradicional. Después del acondicionador, usá el shampoo como lo hacés habitualmente, concentrándolo principalmente en el cuero cabelludo.
5. Enjuagá bien. Es importante retirar completamente ambos productos para evitar que queden residuos.
Después podés secar y peinar el pelo de la manera habitual.
Cuándo conviene probarlo
El lavado al revés puede ser una buena opción cuando sentís que el acondicionador te deja el cabello demasiado pesado o cuando buscás mantener suavidad sin perder volumen.
También puede probarse si tenés una melena fina que necesita acondicionamiento pero que rápidamente pierde movimiento. En estos casos, cambiar el orden de los productos puede ayudar a conseguir una sensación más ligera después del lavado.
Otra posibilidad es incorporarlo de manera ocasional, en lugar de hacerlo cada vez que te lavás el pelo. Así podés comparar cómo responde tu melena con cada método y encontrar el que mejor se adapta a vos.
Un cambio simple que no funciona igual para todas

Como sucede con muchas tendencias capilares, el lavado inverso no es una fórmula universal. La textura del cabello, su estado y los productos que se utilizan influyen mucho en el resultado.
Si tenés el pelo muy seco o dañado, por ejemplo, quizás necesites mantener el acondicionador después del shampoo para conseguir la hidratación que buscás. En cambio, si tu principal problema es la sensación de pesadez, probar el orden inverso puede ser una alternativa sencilla.
La clave está en prestar atención a cómo queda el pelo después del lavado: si se siente suave, liviano y manejable, la técnica puede tener un lugar en tu rutina. Si queda áspero o demasiado seco, probablemente el lavado tradicional sea una mejor opción.
Redacción OHLALÁ! El equipo de redacción de Somos OHLALÁ! está conformado por un grupo de periodistas especializado en diferentes temáticas. Buscamos compartir las noticias más relevantes de la agenda pública y aquellos temas que nos impactan a todos, también queremos construir herramientas que ayuden a navegar la actualidad.

