Recibir gente en casa no debería convertirse en una producción. No hace falta tener un living enorme, una mesa para 12 personas ni una decoración de revista. Muchas veces, algunos cambios simples alcanzan para que un ambiente se sienta más cómodo y funcione mejor cuando llegan amigos o familia.
La clave está en pensar la casa desde otro lugar: no solo como un espacio para mirar, sino como un lugar para estar, conversar, comer, tomar algo y compartir. Con algunos recursos de decoración es posible transformar ambientes cotidianos en espacios más flexibles y agradables para recibir.
1. Sumá asientos que puedas mover

Cuando llegan invitados, las sillas nunca parecen suficientes. Una buena estrategia es tener asientos auxiliares que puedan trasladarse fácilmente de un ambiente a otro.
Pufs, banquetas, almohadones grandes sobre el piso o pequeños bancos de madera ocupan poco espacio y pueden aparecer cuando hacen falta. Además, no es necesario que todos sean iguales: combinarlos puede darle al ambiente un aspecto más relajado.
La clave: evitar que los invitados tengan que quedarse siempre alrededor de la mesa o sentados en el mismo lugar.
2. Armá una mesa que invite a quedarse

La mesa es uno de los principales puntos de encuentro de una casa. Para que funcione mejor, no hace falta llenarla de objetos.
Una fuente con algo para compartir, una jarra, vasos y una pequeña composición de flores o ramas pueden ser suficientes. Si la mesa es chica, mejor mantener el centro despejado para que haya lugar para la comida y para que todos puedan verse y conversar.
También se pueden usar individuales o textiles para sumar color sin necesidad de cambiar toda la decoración.
3. Creá distintos rincones

No todo tiene que suceder alrededor de la mesa. Si el espacio lo permite, crear pequeños sectores hace que la casa funcione mejor cuando hay varias personas.
Un sillón con una mesa auxiliar puede convertirse en un rincón para conversar. Un balcón puede funcionar como extensión del living. Incluso una silla junto a una biblioteca puede transformarse en un lugar para tomar algo más tranquilos.
Pensar en diferentes estaciones dentro de un mismo ambiente ayuda a distribuir a los invitados y genera una sensación de casa más dinámica.
4. La iluminación cambia el clima

Una luz demasiado blanca o intensa puede hacer que un ambiente se sienta poco acogedor. Para recibir, conviene combinar diferentes fuentes de iluminación y evitar depender exclusivamente de la luz central del techo.
Lámparas de mesa, de pie o pequeñas luces puntuales permiten crear una atmósfera más cálida. También se pueden sumar velas cuando la ocasión lo permite, siempre ubicadas en lugares seguros.
La idea es que la iluminación acompañe el momento sin convertirse en el centro de atención.
5. Dejá la mesa ratona más libre

La mesa ratona suele terminar llena de objetos decorativos, libros y controles. Cuando hay invitados, ese espacio puede convertirse en una superficie muy útil.
No hace falta eliminar toda la decoración: alcanza con retirar algunos objetos y dejar lugar para vasos, platos pequeños o una bandeja.
Un recurso práctico es agrupar los objetos decorativos en una bandeja. Así, cuando llegan invitados, se puede levantar todo de una vez y liberar rápidamente la superficie.
6. Usá textiles para sumar comodidad

Almohadones y mantas no solo decoran. También hacen que el living resulte más confortable cuando la reunión se extiende.
Podés sumar algunos almohadones en el sillón y dejar una manta a mano para quienes tengan frío. Además, los textiles permiten renovar el ambiente sin grandes cambios ni obras.
Para una reunión informal, incluso una alfombra puede ayudar a delimitar visualmente el sector destinado a conversar.
7. Aprovechá el balcón o la terraza

Si tenés un balcón, patio o terraza, no hace falta esperar al verano para usarlo como espacio de encuentro.
Una mesa pequeña, algunas sillas plegables, una iluminación cálida y plantas pueden convertirlo en una extensión del interior. En los meses más fríos, mantas y textiles ayudan a hacerlo más confortable.
No hace falta que sea un espacio grande: lo importante es que tenga una función clara y que resulte cómodo para quedarse un rato.
8. Prepará un rincón para servir

Cuando hay muchas personas, una mesa auxiliar o un mueble pueden convertirse en una pequeña estación de bebidas y comida.
Dejar allí vasos, servilletas, bebidas y algunos platos permite que cada persona pueda servirse sin depender de quien organiza la reunión. Además, evita que todo termine concentrado en la mesa principal.
Es un recurso especialmente útil para reuniones informales en las que los invitados circulan entre distintos ambientes.
9. No busques que todo combine

Una casa preparada para recibir no necesita parecer un showroom.
Mezclar vajilla, sillas, textiles o vasos puede darle al ambiente una sensación más personal y relajada. Incluso una mesa con piezas diferentes puede resultar más interesante que una composición completamente uniforme.
La decoración también puede mostrar quiénes viven en esa casa: libros, objetos heredados, fotografías, plantas o piezas artesanales hacen que el espacio tenga identidad.
10. Dejá espacio para circular

Este es uno de los recursos más simples y, a veces, más olvidados. Antes de recibir, conviene mirar el ambiente y preguntarse: ¿por dónde se van a mover las personas?
Si hay demasiados muebles, adornos o mesas auxiliares en el medio, la circulación se vuelve incómoda. En una reunión, algunos objetos pueden correrse temporalmente para generar más espacio.
No se trata de tener menos cosas, sino de permitir que la casa se adapte cuando cambia su cantidad de habitantes por unas horas.
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