
Adiós a los livings formales: espacios más relajados y vividos
Más cómodos, flexibles y con personalidad, los nuevos livings dejan atrás la rigidez para convertirse en espacios pensados para disfrutar todos los días.
17 de abril de 2026 • 11:47

Adiós a los livings formales: espacios más relajados y vividos - Créditos: Pinterest
Durante años, el living fue ese espacio casi intocable: prolijo, armado al detalle y reservado para ocasiones especiales. Pero las formas de habitar cambiaron —y con ellas, también la decoración—. Hoy, los livings se piensan para usarse de verdad: para tirarse a leer, compartir una serie, recibir amigos o simplemente descansar. El foco ya no está en “mostrar” sino en vivir el espacio.
La tendencia es clara: ambientes más descontracturados, flexibles y con personalidad, donde la comodidad manda y la estética acompaña.
Del living de revista al living real

Adiós a los livings formales: espacios más relajados y vividos - Créditos: Pinterest
El modelo tradicional —sofá impecable, mesa ratona alineada y objetos perfectamente dispuestos— empieza a quedar atrás. En su lugar aparecen livings que aceptan el movimiento, el uso cotidiano y cierta dosis de desorden controlado.
Almohadones que invitan a quedarse, mantas al alcance de la mano, libros apilados y objetos con historia construyen una escena mucho más cercana y habitable. La clave está en que todo tenga sentido en la vida diaria, no solo en la foto.
Muebles más flexibles y menos rígidos
Los grandes protagonistas de este cambio son los muebles. Los sillones se vuelven más profundos, modulares o incluso combinados entre sí. Ya no hace falta que todo “haga juego”: mezclar estilos, tapizados o materiales suma calidez y autenticidad.
También gana terreno la idea de armar el espacio en islas, en lugar de pegar todos los muebles contra la pared. Esto permite generar rincones de charla, lectura o relax dentro de un mismo ambiente.
Materiales que invitan a quedarse

Adiós a los livings formales: espacios más relajados y vividos - Créditos: Pinterest
En los livings actuales, lo táctil cobra protagonismo. Telas suaves, maderas, fibras naturales y alfombras mullidas reemplazan superficies frías o demasiado estructuradas.
La sensación es importante: el espacio tiene que sentirse cómodo antes que perfecto. Por eso, las texturas se superponen y aportan una dimensión más sensorial al ambiente.
Una estética más personal
Otro cambio fuerte es el corrimiento de lo “armado” hacia lo auténtico. Los objetos decorativos ya no responden solo a una tendencia, sino a la historia de quienes viven ahí: libros, recuerdos de viajes, piezas heredadas o hallazgos únicos.
Lejos de la simetría estricta, se buscan composiciones más libres, que reflejen identidad y no un catálogo.
Iluminación en capas

Adiós a los livings formales: espacios más relajados y vividos - Créditos: Pinterest
La clásica luz central pierde protagonismo frente a una iluminación más pensada. Lámparas de pie, de mesa y apliques generan distintos climas según el momento del día.
La luz cálida, regulable y distribuida ayuda a construir esa atmósfera relajada que define a los nuevos livings.
Un espacio que se adapta a todo

Adiós a los livings formales: espacios más relajados y vividos - Créditos: Pinterest
El living ya no tiene un único uso. Puede ser lugar de trabajo, de encuentro o de descanso según el momento. Por eso, la tendencia apunta a espacios versátiles, donde los muebles y la disposición acompañen esa flexibilidad.
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