Durante años, tirar paredes e integrar la cocina, el comedor y el living fue sinónimo de modernidad. Los espacios abiertos prometían más luz, amplitud y una sensación de libertad que rápidamente se convirtió en tendencia. Sin embargo, con el tiempo empezaron a aparecer algunos inconvenientes: el ruido se multiplica, los olores viajan por toda la casa y la falta de privacidad puede hacer que el hogar resulte menos confortable.
En ese contexto surge Norem, una filosofía de diseño de interiores que propone un punto intermedio. En lugar de volver a las casas completamente compartimentadas, busca crear microambientes bien definidos sin levantar paredes ni realizar grandes obras. La clave está en delimitar funciones sin perder la conexión visual ni la entrada de luz natural.
¿Qué es la filosofía Norem?

Más que un estilo decorativo, Norem es una forma de pensar la distribución de la casa. Inspirada en el diseño escandinavo y en la búsqueda oriental del equilibrio, plantea que los ambientes pueden organizarse mediante elementos livianos, materiales y cambios visuales que aportan orden sin cerrar completamente los espacios.
El objetivo es que cada sector de la vivienda tenga una identidad propia, pero que el conjunto siga sintiéndose amplio, luminoso y flexible.
¿Por qué el concepto abierto ya no convence a todos?
Si bien las plantas abiertas siguen siendo muy valoradas, muchas personas comenzaron a notar que vivir en un único ambiente integrado también tiene desventajas.
Trabajar desde casa mientras otra persona cocina, intentar leer con la televisión encendida o convivir con el desorden visual de varios espacios conectados puede generar una sensación de saturación constante. El Norem busca resolver justamente esas pequeñas fricciones del día a día.
Las claves de esta filosofía de diseño
1. Separar sin levantar paredes

La idea no es bloquear el espacio, sino sugerir nuevos límites. Para eso se utilizan recursos que permiten mantener la continuidad visual y, al mismo tiempo, diferenciar las funciones de cada ambiente.
2. Apostar por las palillerías

Los listones verticales de madera son uno de los recursos más representativos de esta tendencia. Delimitan sectores, aportan textura y permiten que la luz siga circulando.
3. Incorporar vidrio texturado

Las mamparas con vidrio acanalado, esmerilado o ahumado ofrecen mayor privacidad sin oscurecer los ambientes, por lo que funcionan muy bien para separar cocinas, escritorios o dormitorios.
4. Usar muebles como divisores

Bibliotecas abiertas, aparadores de media altura o módulos de guardado pueden dividir un ambiente y, al mismo tiempo, sumar espacio de almacenamiento.
5. Delimitar con color y materiales

No siempre hace falta incorporar un elemento físico. Cambiar el color de una pared, utilizar una alfombra para definir el living o modificar el revestimiento del piso también ayuda a marcar distintas áreas dentro de un mismo ambiente.
Cómo aplicar Norem sin hacer obra

Una de las grandes ventajas de esta filosofía es que puede implementarse de manera gradual.
Antes de incorporar cualquier elemento, conviene observar cuáles son los puntos de conflicto de la casa: dónde se concentran los ruidos, qué sectores necesitan más privacidad o cuáles carecen de una función clara.
A partir de ese diagnóstico, es posible sumar separadores livianos, muebles estratégicos o cambios de color que permitan reorganizar el espacio sin modificar la estructura de la vivienda.
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