En muchos hogares, el living es el corazón de la vida cotidiana: allí se recibe a los invitados, se comparte tiempo en familia y se disfruta de momentos de relax. Pero cuando el espacio se presenta alargado y angosto, la distribución puede convertirse en un verdadero desafío.
Lejos de ser un problema, esta característica arquitectónica puede transformarse en una oportunidad para diseñar un ambiente versátil y con personalidad. Con algunos recursos de decoración y planificación, es posible aprovechar cada metro y lograr que el living se sienta equilibrado, acogedor y funcional.
Ideas para aprovechar los metros al máximo

1. Zonas definidas
Dividir el espacio en sectores ayuda a evitar la sensación de pasillo. Podés marcar un área de estar con sillones y otra de lectura o trabajo con alfombras, lámparas y muebles auxiliares.
2. Muebles proporcionales
Optá por sofás de dos cuerpos, mesas bajas y livianas, y muebles de líneas simples. Evitá piezas demasiado voluminosas que refuercen la estrechez del ambiente.
3. Circulación fluida

Ubicá los muebles de manera que dejen pasillos libres. La clave está en no obstaculizar el recorrido natural de entrada y salida del living.
4. Recursos visuales
Los espejos, los colores claros y las cortinas livianas generan sensación de amplitud. También podés jugar con cuadros horizontales o estanterías bajas para acortar visualmente la longitud.
5. Iluminación estratégica

Distribuí la luz en diferentes puntos: lámparas de pie, apliques de pared y luces de techo en sectores específicos. Esto ayuda a crear ambientes más acogedores y evita que el espacio se vea uniforme y plano.
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