Sol Dreher es fotógrafa y se define como una creadora de contenido slow que busca romantizar la vida. Su cuenta de Instagram (@soldreher) habla de ese ritmo pausado: de ir despacio, habitar el presente y descubrir que en lo más mínimo está lo importante. Porque es ahí, en lo cotidiano, donde suceden las cosas.

Living con inspiración natural: sillón verde (@calm.es.simple), almohadones en tonos tierra (@posto.deco), mesa baja de madera (@altoranchocom) y plantas que regalan frescura. - Sol Schiller
Levantarse temprano, abrir las cortinas, dejar que entre el sol, calentar el agua, tomar un matecito y sentir que el día arranca sin apuros. Y después de una jornada larga de trabajo, ir a la plaza, pasear a su “salchi”, mirar el cielo, pisar el pasto con pies descalzos y volver a su casa, que es refugio.

Sol Schiller
Un depto en pleno Palermo que se vuelve hogar con velitas encendidas, el humo suave de un sahumerio, discos de pasta con la voz de Sinatra o los acordes de esas bandas de jazz que la transportan a Nueva York, su destino favorito. Y, por supuesto, con comida casera hecha por sus manos que abriga el alma y comparte amor: “Soy taurina y vengo de una familia italiana —cuenta—. Me encanta conectarme con el placer de un buen plato de comida”.
Y es en esos rituales que encuentra la fórmula para este modo de vida más presente, más sensible, y posible.

Sol Schiller
Espacios de pausa

En el dormitorio, cama baja con textiles en verde oliva (@posto.deco), CON esa intención de serenidad. - Sol Schiller
Sol vive en este depto con su marido, Alan Kaks, también fotógrafo (@faksalan), y su perrito, Chandler. Pensaron la deco del dormitorio para transmitir calma con maderas, textiles naturales, plantas y una cama al ras del piso, al estilo japonés: “Buscamos que fuera lo más despejado posible, porque es un espacio para dormir”, comparte Sol; aunque esa cama también se convirtió en el rincón favorito de Chad para sus siestitas al sol.
En la página anterior, el living: el espacio más vivido de la casa. Eligieron un sillón-cama que se abre para hacer pijamadas con sus sobrinos o maratones de series, siempre con comida casera como ritual. La clásica: “Friends en loop”, cuenta Sol; y de ahí surgió el nombre de su perrito salchicha. A los tres les gusta estar en casa y disfrutar los fines de semana sin apuro.

En el dormitorio, cama baja con textiles en verde oliva (@posto.deco), CON esa intención de serenidad. - Sol Schiller
“Larga vida a las mañanas de domingo”, dice ella con mucha serenidad, y la casa parece escucharla. Después, como parte de las tradiciones, se juntan a almorzar con la familia y las sobremesas se extienden hasta que cae el sol, entre cafecitos y charlas eternas.

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El baño+

Sol Schiller
Sol y Alan alquilan y, si bien querían hacer suyos todos los ambientes de este depto, una obra de refacción no era posible. Lo bueno es que lograron cambiarles el look a los espacios que lo necesitaban con algo de pintura y mucha intención.
El baño, por ejemplo, era turquesa. Y, aunque a ella le encantaba ese color, tuvieron que renovarlo porque había muchos azulejos rotos y distintas tonalidades. “Por eso, lo llevamos al blanco y decidimos ponerle color en los objetos”, cuenta Sol, como un recurso que nunca falla. Y así sin entrar en obra, le dieron una nueva personalidad a este baño que conservaba la impronta de otra época.

Sol Schiller
“¡Fue un lindo proyecto!”, asegura ella, que quedó feliz con el resultado. Eligieron colores primarios para los detalles: amarillo, rojo y verde; en este caso, en su versión natural. Sol ama las plantas, porque la conectan con lo esencial.
“Si bien soy un bicho de ciudad —dice—, trato de conectarme mucho con la naturaleza, que me baja mil cambios”. Por eso, necesita ese anclaje; incluso viaja para encontrarlo. “Nos escapamos mucho a Chapadmalal, porque es ir a hacer nada”, cuenta. Playa, campo y acantilados es la receta perfecta.

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La cocina
La otra reforma sin obra fue en la cocina. En este espacio, también, optaron por cambiar el color de los azulejos y, además, reemplazar los muebles antiguos para darle un aire renovado.

“Cada elemento fue elegido y es parte de nuestra historia —dice Sol—. Me gusta usar todo y seguir conectada con ese recuerdo”. - Sol Schiller
Según cuenta, mantuvieron el piso y la mesada en negro y sumaron estanterías abiertas: una de madera enchapada en paraíso y otra de hierro. “Entiendo que, a veces, tener todo a la vista puede generar contaminación visual, pero a mí me gusta tener las cosas a mano para cocinar —revela—. Por eso, decoré con plantas, color y vajilla que traigo de viajes”. Además, agregaron una mesa auxiliar para esos momentos de matecito o café de las mañanas.

Sol Schiller
“Tratamos de aprovechar el espacio al máximo”, dice; y lo lograron. A Sol le encanta cocinar, sobre todo recetas estacionales, y la cocina es su espacio “sagrado”. En sus redes comparte recetas de slow food: “Me encanta poder transmitirlas, que la gente se anime a probar combinaciones nuevas y aproveche las frutas y verduras de estación. Es un momento de detenimiento”, dice. Porque, en definitiva, cocinar es una forma de dar amor. Y también necesita tiempo, presencia y calma.

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Soledad Avaca Cuenca Es licenciada en periodismo, redactora y productora deco para OHLALÁ!
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