Allá por 2004, "Amas de casa desesperadas" marcó un verdadero hito en la pantalla chica al lograr combinar el drama, la comedia y los procesos criminales. Con una mirada hasta irónica sobre los "usos y costumbres" de lo que podía parecer un barrio ideal y soñado, jugó muchísimo con aquella idea de que nada es lo que parece. Potenciando un estilo de narrativa que todavía hoy tiene impacto en las producciones seriéfilas, si tuviésemos que elegir una heredera de todo esto, sin duda deberíamos hablar de "Where is Wanda?" de Apple Tv. Una producción británico-alemana que juega con el costumbrismo de una pequeña ciudad que no existe pero con la que muchos podemos conectarnos.

Si no viste la primera temporada: esto es lo que tenés que saber
Presentada como una comedia de misterio, "Where is Wanda?" nos lleva a un pueblo ficticio en Alemania en donde todas las familias parecen idílicas y con vidas perfectas. Es en este contexto que conocemos a los Klatt (Dedo, Carlotta, Wanda y Ole) quienes ven cómo sus vidas se revolucionan después de que su hija de 17 años desaparece sin dejar rastros. Después de que la policía local falla en encontrarla, deciden tomar cartas en el asunto y se convierten en una especie de detectives privados que utilizarán diferentes tecnologías de espionaje para encontrar pistas: "Disfrazados de empleados de una compañía eléctrica, espían a su vecindario y luego a la mitad de su suburbio, descubriendo que, tras puertas cerradas, ninguno de sus vecinos es quien dice ser".
Eso sí, si no viste la primera temporada: lo mejor es que dejes de leer así no te spoileamos nada.
Qué deberías saber sobre la segunda temporada

La segunda temporada de "Where is Wanda?" (que estrenó hace poco en Apple Tv) da un salto temporal de un año desde los eventos de la primera entrega. De regreso en Sundersheim, esta vez, para el festejo de su popular Festival de la Calabaza, todo se pone patas para arriba cuando la intendenta Katarina Vinson es asesinada en el escenario principal. Para sorpresa y horror de todos, Wanda es encontrada junto al cadáver en una escena sumamente incriminatoria. En cuestión de horas es arrestada y pocos días después termina recluida en prisión, haciendo que el frágil mundo de la familia Klatt vuelva a colapsar.
Así que la familia es puesta a prueba una vez más: convencidos de la inocencia de su hija y ante la firme postura del detective Schmidt, resucitan su infame muro de pistas y, valiéndose nuevamente de drones y disfraces, empieza a investigar el pasado de la intendenta. Lejos de encontrar la vida de una política ejemplar, se topan con una red de tráfico ilegal de animales salvajes, alianzas secretas y enemigos sumamente peligrosos.
Al contrario de lo que pasaba en la temporada anterior que veíamos muy poquito de Wanda, en esta entrega su narrativa se convierte en una segunda línea temporal: adaptándose a la vida de la cárcel (donde es acosada por reclusas que responden a un misterioso criminal), la joven empieza a recuperar recuerdos fragmentados de la noche del crimen, donde asoman la imagen de un hombre con un parche en el ojo y las enigmáticas últimas palabras de Katarina.
Esta nueva entrega de ocho episodios expande sus horizontes tanto a nivel narrativo como visual. El diseño de producción juega magistralmente con la dualidad entre el pueblo de Sundersheim y la prisión. A través del uso contrastante de colores primarios y texturas frías, la serie expone cómo el escrutinio constante y la obsesión por las apariencias en el pueblo pueden resultar tan asfixiantes como un encierro carcelario. La presión saca a la luz las grietas de la familia: Carlotta se involucra en coqueteos peligrosos, Ole (el hermano menor) se ve arrastrado a esquemas delictivos y Dedo lidia con una crisis de responsabilidad, demostrando que en el afán de protegerse, a veces solo logran empeorar las cosas.

Conversamos con Heike Makatsch y Axel Stein
Sus personajes pasan de buscar a su hija (víctima) a tener que defenderla por un supuesto crimen (victimaria). ¿Cómo es eso para ellos?
Heike Makatsch: Carlotta escucha a su intuición maternal, la cual le dice que su hija es inocente. Incluso si por un instante duda de los hechos, ella nunca se permitiría creerlo porque necesita toda su fuerza y energía para sacarla de la cárcel. Entra en una especie de visión de túnel; conoce perfectamente a la niña que crió y sabe que definitivamente nunca mataría a nadie, así que confía ciegamente en eso.
Axel Stein: Dedo va un poco más de un lado a otro en ese sentido, porque no quiere creer que Wanda mató a alguien, pero parece haber pruebas que demuestran lo contrario. Y eso es exactamente lo que crea el suspenso.
En la primera temporada, ambos tuvieron una gran curva de aprendizaje al improvisar como detectives. ¿Cuáles creen que son las habilidades que adquirieron y que les resultan más útiles en esta segunda entrega?
Axel Stein: Al igual que en la primera temporada, entendemos muy rápido que la policía no nos va a ayudar como esperamos. Aunque le exigen a la detective Rauch que haga algo, los Klatt comprenden que si las autoridades no reaccionan de inmediato, tendrán que intervenir. Ya están acostumbrados a tomar la justicia por mano propia y descubren temprano que en los únicos en quienes pueden confiar es en ellos mismos. Además, trabajan en equipo con Ole, que es técnicamente muy habilidoso y maneja toda la información en la pizarra de la pared.
En cuanto a su relación de pareja, venían con problemas y secretos ocultos. ¿Dónde se encuentran ahora y cómo logran construir un frente unido para lidiar con lo que le ocurre a su hija?
Heike Makatsch: Creo que, entre las dos temporadas, cuando Wanda estaba en casa, tuvieron la oportunidad de llevar una vida familiar normal y de volver a ser ellos mismos. Tuvieron una etapa feliz, pero ahora todo vuelve a estar patas arriba por esta situación de emergencia, lo que hace que regresen a sus viejos mecanismos de defensa. Empiezan a bloquearse y a esconderse cosas; de hecho, Carlotta ahora tiene un secreto, sigue su propio camino y probablemente hasta esté un poco fascinada por este misterioso "Sr. X". A pesar de ser un equipo fabuloso, vuelven a cometer el error de ir cada uno por su lado.
La serie tiene una estética muy particular, desde el diseño del pueblo hasta el vestuario y el uso de los colores. ¿Cuánto disfrutan de esa parte visual y cómo los ayuda a construir a sus personajes?
Heike Makatsch: El diseño de vestuario y el entorno de Sundersheim nos preparan el escenario y nos recuerdan que esto no es puro realismo ni un drama social. Es un mundo exagerado donde las situaciones absurdas rozan constantemente el drama, y tener esa estética te permite actuar sin perder el control de tu personaje. Lo que más me gusta de la segunda temporada es que todo el concepto es un poco más oscuro y menos colorido, lo que resuena mucho más conmigo; lo siento más honesto y profundo. Hay más suspenso y tenemos que encontrarnos a nosotros mismos.
En el junket de la primera temporada les pregunté qué sentían que era "muy alemán" en la serie, y me comentaron que el pueblo era bastante universal. Ahora, ¿sienten que la serie explora un poco más esa identidad cultural?
Axel Stein: Hay que remontarse a los orígenes: seguimos trabajando con un guionista británico que aporta todo su humor inglés. La forma en que interpretamos esos textos es alemana, claro, por lo que se terminan mezclando estas dos culturas. No creo que el programa se perciba como excesivamente alemán, aunque hay eventos como el Festival de la Calabaza que sí lo son.
Heike Makatsch: Yo viajo mucho y creo que la dinámica de cómo los vecinos se hablan entre sí es muy alemana. Si vas al sur de Alemania, por ejemplo, tu vecino seguro se va a fijar si cortaste bien el cerco. A veces existe esa actitud un poco estrecha de miras en los pueblos, pero en general no considero que la familia Klatt en sí misma sea el típico estereotipo alemán.
Sole Venesio Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA) y periodista especialista en cultura. Escribo sobre series de televisión en OHLALÁ! desde 2010 y fui jefa de redacción en la revista, liderando y acompañando el lanzamiento del nuevo sitio. En 2024 emprendí mi propia aventura: me mudé a Canadá y desde ese momento trabajo como Social Media Strategist. Fan absoluta del mundo de las ficciones, los fandoms y las convenciones. ARMY.

