Mis muertos tristes: Mercedes Morán y Dolores Fonzi hablan de los fantasmas, la maternidad y las heridas de Mariana Enríquez

En Mis muertos tristes, la nueva serie de Netflix, Mercedes Morán y Dolores Fonzi se meten en el universo de Mariana Enríquez para hablar de fantasmas, heridas y vínculos familiares.

Por Euge Castagnino

22 de septiembre de 2026, 15:58

Los fantasmas de Mariana Enríquez nunca son solamente fantasmas. También son heridas, traumas, recuerdos que regresan y aquello que una sociedad o una familia intenta dejar atrás, pero que insiste en volver. Ese universo llega a la pantalla de Netflix con Mis muertos tristes, una historia atravesada por lo fantástico, el terror y los vínculos familiares, dirigida por Pablo Larraín, basada en varios cuentos de la autora considerada como la rockstar del terror latinoamericano y que fue presentada en el Festival de San Sebastián.

En la ficción, Ema y Caro son dos mujeres atravesadas por heridas que todavía necesitan ser revisadas. Los muertos aparecen como una presencia que obliga a mirar aquello que permanece pendiente: el perdón, la memoria, la justicia y los vínculos que todavía duelen.

La maternidad ocupa también un lugar central en la historia. El vínculo entre madres e hijas aparece como un territorio de enorme intimidad, donde el conocimiento del otro puede ser tan profundo que también puede volverse inquietante. Al mismo tiempo, la serie recupera algunos de los fantasmas sociales que atraviesan la Argentina: la violencia, la inseguridad, la justicia por mano propia y las dificultades para aceptar la complejidad de los vínculos familiares.

Charlamos con Mercedes Morán y Dolores Fonzi hablan sobre sus personajes, el universo de Mariana Enríquez, el terror que puede esconderse en los vínculos más íntimos y qué significa interpretar una historia en la que los muertos regresan para que algo no sea olvidado.

Nuestra charla con Mercedes Morán y Dolores Fonzi

Foto de Mercedes Morán.
Mercedes Morán es Ema, una médica que puede comunicarse con los muertos. - Netflix

Mariana Enríquez dice siempre que trabaja los fantasmas como heridas, como cicatrices que vuelven, como traumas no resueltos. ¿Cuáles son las heridas de Ema y Caro que vienen a encarnar en esta historia?

Mercedes Morán: Bueno, ambas en algún momento de la historia y después de atravesar muchas dificultades pueden pedir perdón, ¿no? Mi personaje le pide perdón a su hija. Su hija le pide perdón a un novio que tuvo con el que tiene todavía una herida por cicatrizar. Yo creo que entre las tantas cosas sobre las que reflexiona esta historiaes sobre el perdón, ¿no? Y muchas veces las personas a las que tenemos que pedirle perdón ya no están en este plano. Y creo que acá también los fantasmas y los muertos vienen a tratar de que no olvidemos y a también a darnos la posibilidad de pedirles perdón y de hacer justicia por ellos, ¿no? Entonces esta mezcla de lo fantástico en un ambiente donde hay una crítica social muy clara y un futuro que no es tan futuro, que ya llegó, como dijo acá mi compañera en su momento -"vengo del futuro"- hacen de esta fantasía y de esta serie una oportunidad para que quien la vea pueda tener diversas lecturas.

También es una historia de madres y de hijas, porque hay muchísimos personajes están atravesados por ese vínculo primario. ¿Sienten que hay alguna forma de lo terrorífico en la maternidad? 

Mercedes Morán: Por supuesto, siento que como todo vínculo infinito toca todo en cada persona: en el hijo, en la hija, en la madre, que es tanta intimidad, de tanta cercanía, que es ese pavor de que esa persona, si es tu hija o tu madre, sabe todo. Hay un conocimiento del otro que es tan, tan en los huesos, tan desde adentro, tan entrañable el vínculo que el miedo o lo terrorífico es esa cercanía que es tal que obviamente nos da miedo el despegue y nos da miedo ese conocimiento que tiene esa persona sobre uno, que es extremo, a veces más que nuestro propio conocimiento sobre nosotros. Saber que mi hija me ve, me mira y sabe lo que me pasa y te lo dice te da la sensación de que no te podés proteger de nada con esos vínculos tan íntimos. Siento que pasa eso entre esta madre y esta hija, que es como de tanta intimidad, de tanto conocimiento a la vez.

Dolores Fonzi: Carolina, mi personaje, no comprende del todo eso que le sucede a la madre y trata de ver ese don, o sea, lo vive como puede. La admira también, trata de estar cerca, está todo el tiempo ahí, está agarrada. Siento que hay algo tan íntimo que sí, que de repente no nos creemos solos en el mundo, no estamos solos. Nuestros hijos, nuestros padres son los reflejos de lo que somos también. Y eso a veces da miedo.

Foto de Mis muertes tristes en Netflix.
Dolores Fonzi en "Mis muertos tristes" - Netflix

Otra de las cosas que siempre trabaja Mariana en sus cuentos es este terror social. ¿Cuáles sienten que son esos fantasmas de la sociedad argentina que trabaja esta historia? 

Mercedes Morán: Bueno, sí. Uno de los tantos para mí es el de la justicia por mano propia, ¿no? Que es como una consecuencia esperada por muchos después de agitar el fantasma de la violencia y de la inseguridad. Entonces cómo tenemos que estar alertas, ¿no? ¿Cómo nos protegemos en realidad, cuál es la mejor manera de protegerse? Y hay algo que se desmadra absolutamente cuando las personas sentimos que tenemos que hacer justicia por mano propia. Y por otro lado, para agregarte algo sobre el tema de la maternidad y el temor que provoca, yo creo que cuando una mujer pare un hijo está en un lugar de un poder tremendo y que ese poder ocasiona miedo en los que nos rodean. Lo he podido observar. Y por otro lado, la disfuncionalidad de los vínculos familiares son naturales, lo que pasa que nos empecinamos en corregir y en hacer de esta tribu una tribu feliz y está bien que aspiremos a eso, pero siempre van a ser disfuncionales.

¿Les pasó algo de alguna forma sobrenatural filmando esta serie al estar en permanente contacto con este tipo de historias? 

Dolores Fonzi: Sí, pasarla increíble. La pasamos increíble, fue mitad de rodaje acá en Buenos Aires, en el Barrio Piedrabuena, mitad de rodaje en Chile, en este grupo que somos, Mercedes, yo, la Negra Ale Flechner, Carito Álvarez, Carlos Portaluppi, Pablo Larraín dirigiendo, un equipo argentino increíble, un equipo chileno increíble y fue una experiencia tan alegre.

Mercedes Morán: Muy feliz, muy feliz.

Dolores Fonzi: O sea, para nada triste, como dice el título.

Mercedes Morán: No, porque estábamos ahí tratando de descubrir el lenguaje con el que íbamos a contar esta historia, este atravesar a Mariana Enríquez en este proceso, entonces creo que mejor no se consigue. A mí, también la felicidad de trabajar con Dolores, con quien no habíamos compartido, pero además ir a hacer una historia de Mariana Enríquez, dirigida por Pablo...

Dolores Fonzi: Nos hicimos muy amigas, podría haber sido todo lo contrario. Por suerte no somos madre e hija de verdad.

Mercedes Morán: No me molestaría, eh...

Dolores Fonzi: No me molestaría a mí para nada.

¿Les cambió algo la percepción sobre la idea de la muerte hacer esta serie?

Mercedes Morán: Sí, que no queremos que pase (Risas). La verdad es que yo creo que como Calderón, creo que cuando nos morimos en realidad nos despertamos y nos damos cuenta que esto que hoy consideramos nuestra vida era un sueño. Yo quiero creer en eso. Y atravesar estos materiales me ayuda a seguir creyendo en eso, porque a veces pierdo esa fe.

Euge Castagnino

Euge Castagnino Secretaria de Redacción de OHLALÁ!, guionista cinematográfica especializada en cultura, cine, teatro, televisión y otros medios audiovisuales y gráficos. Creadora de contenido, fan de las buenas historias, los libros, el buen comer y los viajes.