Lo habían compartido en Facebook y no me pude resistir. Me dio curiosidad. "Mirá al yanqui que habla como argentino", decían. Y lo vi. Me reí. También lo compartí. Dustin Luke, un rubio de Atlanta, Georgia, se ponía una peluca, imitaba nuestro acento y parecía un porteño de Recoleta.
Eso fue en 2012, el video se viralizó y llegó a lugares inesperados, se multiplicó en millones de visualizaciones y sorprendió al mismísimo Dustin. A fines del año pasado me enteré que tenía un proyecto para viajar por Argentina y conocer las costumbres y paisajes del país con sus videos divertidos. Era un buen motivo para entrevistarlo.
Nos encontramos una mañana de febrero en un café de Palermo. Hacía mucho calor y los dos llegamos puntuales. Él de remera azul y anteojos negros. Con su sonrisa a cuestas.

Dustin Luke, el yanqui que se argentinizó
"YouTuber. Yanqui. Cariñoso. Traveler. Lingüista. Empresario. Feliz", dice su minibio de Twitter. Cada una de esas palabras con las que se define Dustin encierra una historia que merece ser contada. Este "apólogo de la porteñidad" un día viajó a una ciudad de la que sabía poco y nada, atraído por su acento, y se quedó durante varios años hasta captar su esencia y mostrarla en sus videos.
Siempre me gustó hablar con extranjeros. En realidad lo que me gusta es hablar con personas que tengan algo para contar que me resulte novedoso, diferente. Que tenga una ocupación rara o que me aporten ideas. Por eso también leo blogs de viajes: la perspectiva de un viajero ante una cultura diferente me fascina, también las reflexiones que surgen a partir de ese descubrimiento. En el caso de Dustin Luke, él vino seteado como norteamericano pero encontró que podía sentirse cómodo con las costumbres argentinas, las adoptó. Empezó a tomar mate y probó el asado. Lejos de su casa, Buenos Aires se transformó en un segundo hogar al que siempre vuelve.
De eso charlamos, entre otros temas. De lo que le gusta del país, de lo que no le gusta. Lo que encuentra distinto. ¡La comida! Más allá del asado, dice que a veces no es fácil alimentarse. Hace dos años probó la dieta paleo (que remite a la era paleolítica), dice que le cambió la vida. Consiste en comer como nuestros ancestros. Nada procesado, ni pan, ni pastas, ni azúcar."El azúcar es terrible, el natural de frutas está bien". Solo carnes y vegetales. El problema es que en Argentina estamos muy acostumbrados a las harinas, cualquier juntada con amigos suele tener pizzas y empanadas, se le complica comer sano, le faltan opciones.
¿Y cómo es la cuestión en Estados Unidos? Aunque es uno de los países con una cantidad alarmante de la población que sufre de obesidad, la abundancia se puede ver también en los alimentos orgánicos, al contrario de lo que pasa en Argentina. De hecho, nuestro país es uno de los exportadores. El 99% de lo que se produce, certificado como orgánico, va al país del Norte y también al continente europeo.
-Cuando hice el video de un yanqui en un supermercado quise mostrar que podés comer bien. Me encanta comer sano. En el supermercado Wegmans, de Ithaca, Nueva York, hay mucha variedad. Comida de todos los países, no hay temporadas y podés ir las 24 horas.
Desde Estados Unidos, Dustin les habla a los argentinos.
No existe en nuestro país un lugar con tanta diversidad, es cierto. Algunos -se me ocurre Jumbo- tienen una sección de productos importados que por lo general es muy cara, la importación está limitada. Punto para Estados Unidos. Pero más allá de la enorme sección de frutas y verduras y productos orgánicos, muchos de los alimentos que muestra son los clásicos envasados hipercalóricos. "Por esta razón somos los gordos los estadounidenses, todo es muy fácil, todo está preparado", admite Dustin.
El tema da para largo. Una colega que estuvo en San Francisco, Mariana Liceaga, escribió un artículo en el que contaba que se la consideraba la segunda "ciudad verde". En 2013 la primera era Portland, Oregon, pero en la actualidad ocupa el primer puesto según el índice Siemens, ya que tiene gran cantidad de tierras habilitadas como parques por habitante y la mayoría de los alimentos son orgánicos o agroecológicos, producidos en similares condiciones (sin pesticidas tóxicos), pero sin la certificación que lo encarece. En esos lugares crece la conciencia ecológica y se remarca todo el tiempo la procedencia sana de los alimentos y la importancia del reciclaje y del cuidado del medioambiente. Y si los habitantes no lo entienden, las multan terminan por convencerlos.
Tal vez por eso a Dustin Luke le parece extraño que en Buenos Aires todavía no se levante la caca de los perros en las veredas. Nuestras costumbres son más relajadas, aun en los barrios más elegantes de la ciudad. Todavía estamos luchando para usar menos bolsas de plástico, o aprender a reciclar.
Una de las cosas que extraña Dustin de su país.
Mientras escribo ésto, él está en Córdoba con su amigo Nihill y gente de la productora Calixta. Empiezan a practicar la tonada cordobesa y graban nuevos videos para subir a su canal de Yotube. Su proyecto de viajes por el que recaudó dinero a través de la plataforma Kickstarter, recién empieza y su propuesta de ver nuestro país a través de sus ojos, invita a sumarnos.
¡Gracias por la entrevista! Espero que les guste.
En honor al país de Dustin, y aunque él no las coma, les dejo unas galletitas de chocolate veganas, con manteca de maní. La receta completa la pueden ver en el post de La Cocina del Círculo.

Galletitas con chips de chocolate. Foto: La cocina del círculo.
Antes de despedirme, les cuento que el 22 de marzo se viene una clase de la responsable de estas recetas, Jesi Estrada. En la zona del Parque Leloir, a partir de las 10:30, enseñará a preparar batidos, leches vegetales, jugos y aguas saborizadas purificantes. Si les interesa, pueden enviar un mail a lacocinadelcirculo@gmail.com
A mí me encuentran en kariuenverde@gmail.com
¡Besos!
Kariu
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