Tu mejor amigo (gay)

Sebastián, periodista e íntimo amigo de la redacción de OH! LaLá, te inyecta una buena dosis de autoestima y te da consejos esenciales para que te animes a encarar.

Por Redacción OHLALÁ!

22 de abril de 2008, 18:03

Tu mejor amigo (gay)

Esa tarde el marcador interno de tu autoestima estaba "level medium", o sea que ni una diosa, ni Betty la fea. Entonces, ¿por qué? ¿why? ¿pour quoi? Más vale que tengas una respuesta concreta para tu amigo del alma. Sí, ya sé lo que vas a decirme: "¡Qué vivo! Para ustedes es mucho más fácil". OK. Paremos el mundo acá y reflexionemos juntos. ¿Tenés un rato?

Lo viste antes de cruzar la calle, estaba paradito en la otra esquina con sus jeans azules, su saco de pana negro y sus anteojitos modernos. No era Brad Pitt, pero tampoco el "Roña" Castro. Normalito, pero con mucha onda y a vos te gustó, que es lo que realmente nos interesa. Te dio ganitas de algo... Tal vez hablar, cenar, ir al cine, pasar una tarde con él, ¿casarte y tener hijos? ¡Ay, amiga! ¡Cómo sos! ¡Incurable!

Perdón, volvamos al punto que nos interesa. Entonces, mientras esperabas que el semáforo cortara la locura interminable de autos que pasaba frente a tus narices, sé (porque te conozco) que por un instante pensaste en clavarle los ojos hasta el infinito y más allá, como para que se diera cuenta de que te gustaba. Luz roja para los vehículos, luz verde para tu gran oportunidad gran. Ambos se largaron a cruzar la calle y como en una película romántica, la protagonista –decidida a todo-, camina con paso firme y dispuesta a llevar a cabo su misión del día. El muchacho en cuestión está cada vez más cerca, más, más, ya casi está por rozarte el brazo y en ese instante (en ese maldito instante) bajás la mirada rápidamente. ¡¿Por qué?! ¡¿Why?! ¡¿Pour quoi?! Tu oportunidad pasó, ¿la ves alejarse? ¿¿Las ves?? ¡Ja! Justamente, tu problema es que no la ves. No me vengas ahora con el típico "Pero, ¿qué querés que haga?, no quiero quedar como una muerta de hambre". ¿Qué tiene de malo sentir apetito por un poco de carne masculina? ¿Quién dice que eso esté mal? Tampoco te digo que le hagas un tackle para que caiga desparramado sobre el asfalto frío. Una mirada clara, simpática y hasta una sonrisa tímida puede ser la puerta para salir a jugar una linda historia, corta, al paso, profunda, eterna... ¿Quién sabe? ¿No fuiste vos la que se emocionó cuando te conté cómo conocí a Julián ese día en el subte? No soy necio y sé que tenemos ciertas reglas sociales marcadas a fuego que señalan que es el hombre quien debe dar el primer paso. Pero sabés qué, seguramente la primera mujer que se atrevió a mostrar sus piernas con una minifalda o la que dijo yo no uso más este traje de baño enterizo también fue observada con ojos de "eso no es socialmente correcto".

¡Ey! Mirá, ahí está otra vez el chico de jeans azules, saco de pana negro y anteojitos modernos esperando para cruzar la calle... ¿Lo vas a dejar pasar? Dale, ¡animate! ¿Qué perdés? Además, no tenés que salir a contárselo a todo el mundo. ¿Para qué estoy yo sino es para escucharte, comprenderte y volverte a escuchar cuantas veces sea necesario?

Minibio: Sebastián Fernández Zini es periodista y actor. Tiene 36 años, vive en Palermo y antes, hace mucho, le gustaban las mujeres.

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