El karma se define como la energía derivada de la suma de nuestras acciones, que condiciona nuestro nivel de aprendizaje a través de las sucesivas vidas. Pero en el habla cotidiana lo usamos para referirnos a desafíos, incluso a cargas, con las que tenemos que lidiar. En ese sentido hablamos en este artículo del karma de cada signo.
- Aries. Tu karma es la impulsividad y el enojo. Sí, es cierto que es un enojo que dura lo mismo que una nubecita de agua, pero mientras efervesce se lleva todo a su paso, y las consecuencias pueden ser muy negativas. Además, a veces lo que decidís sin pensarlo tanto no es lo que hubieses elegido si lo hubieras reflexionado mejor.
- Tauro. Tu karma es recostarte demasiado en el confort y la comodidad de lo conocido. Obviamente, una vida sin placeres físicos no vale la pena, pero a veces lo que nos incomoda es lo que nos mueve a buscar algo mejor y a crecer. La fiaca es una buena amiga… por momentos. Otras veces, recubre miedos.
- Géminis. Tu karma es no focalizar por mucho tiempo, saltar de tema en tema y armar un recorrido mental que para vos tiene perfecto sentido pero, a veces, hace que el que te escucha se pierda a mitad de camino. Esta ligereza es muy útil para escribir ensayos, pero no tanto para vincularte.
- Cáncer. Tu karma es idealizar y añorar el pasado. La nostalgia es algo hermoso que visitar cada tanto, pero no es un estado óptimo para vivir día a día. Además, muchas veces podés perder la verdadera dimensión de lo sucedido por estar mirándolo con el cristal rosa del recuerdo.
- Leo. Tu karma es la búsqueda del juego y la diversión constantes. Obviamente, si es divertido es mucho mejor y más transitable, pero a veces nos toca una realidad en la que no hay tanto espacio para lo creativo. No pasa nada si no le caés tan bien a alguien o si no te siguen el tren.
- Virgo. Tu karma es sobre analizar y sobre racionalizar situaciones en búsqueda del control. Cuanto más lo pensás, más sentido tiene y más en dominio estás, ¿no? A veces. Pero también podés caer en la hipervigilancia y la incapacidad de relajarte y de fluir.
- Libra. Tu karma es la eterna duda. Con la intención de escuchar siempre las dos campanas y de no ser injusta, terminás en un vaivén sin fin y, a veces, hasta te podés olvidar de cuál era tu postura genuina sobre una cuestión.
- Escorpio. Tu karma es la intensidad, el todo o nada, el eterno estado de movilización emocional. Obvio que vivir así te hace sentir (y disfrutar) al máximo, pero también te hace sufrir innecesariamente y, además, es súper desgastante a lo largo del tiempo.
- Sagitario. Tu karma es la negación de lo displacentero o desagradable. En tren de disfrutar de la vida, a veces caés en ignorar o subestimar los riesgos, o en sesgar convenientemente las situaciones según lo que a vos te gustaría y no a lo que es.
- Capricornio. Tu karma es la rigidez. La estructura le da sentido a tu vida y te permite ser eficiente y concretar tus ambiciosos objetivos, pero también funciona como un traje de hierro, demasiado pesado y contracturante. No es que tengas que dejar todo a un lado y vivir sin normas, pero sí hacerle lugar a la flexibilidad.
- Acuario. Tu karma es sentirte incomprendida. Y no solo sentirte, también serlo. Un poco extraterrestre, un poco rebelde sin causa y otro poco con, a veces no llegás a congeniar con los demás porque se sienten amenazados por la corriente libre y sin presupuestos que te lleva.
- Piscis. Tu karma es sentir tanto que te perdés en el otro o en la situación. Como el agua, que adopta la forma del recipiente que la contiene, un día podés ser un laguito, otro una vasija y otro una fuente. Sensible e intuitiva, también sos muy vulnerable a que te lastimen.








