Romper objetos, ladrar sin parar o lamerse de manera compulsiva no siempre son simples "malos comportamientos". Muchas veces, esas conductas son la forma que tienen los perros de expresar que algo no está bien. El estrés, el aburrimiento o la ansiedad pueden manifestarse de maneras sutiles y, si no se interpretan a tiempo, afectar su bienestar físico y emocional.
Patricia Paredes, médica veterinaria del equipo de Natural Life, explica que uno de los errores más frecuentes es pensar que un perro que destruye cosas solo necesita disciplina. "Las señales de aburrimiento o estrés que presenta un perro son romper objetos, rascar puertas o paredes, el lamido excesivo de una o más zonas del cuerpo —que incluso puede llegar a la automutilación—, los ladridos constantes, los aullidos, el rascado del cuerpo y la falta de apetito", señala.
Las conductas que no conviene ignorar
Para la especialista, estos cambios de comportamiento son una alerta que merece atención. En muchos casos aparecen cuando el perro pasa demasiadas horas solo, tiene poca estimulación o no cuenta con una rutina estable.
El lamido excesivo es una de las señales que suele pasar desapercibida. Sin embargo, Paredes advierte que puede convertirse en un problema serio si el animal insiste sobre una misma zona del cuerpo hasta provocarse heridas.
Los ladridos persistentes, los aullidos o el impulso de rascar puertas y paredes también pueden ser una manera de canalizar la ansiedad, especialmente en perros que permanecen varias horas solos dentro de un departamento.
Cómo ayudar a un perro que pasa mucho tiempo solo
La veterinaria explica que existen estrategias simples para mejorar el bienestar emocional de las mascotas sin necesidad de hacer grandes cambios.
Una de ellas consiste en dejarles alguna prenda con el olor de su tutor para que se sientan acompañados. También recomienda dejar la radio o el televisor encendidos para evitar el silencio absoluto y ofrecerles uno o varios juguetes que los mantengan entretenidos durante la ausencia de la familia.
El enriquecimiento ambiental también ayuda
En los últimos años ganó protagonismo el llamado "enriquecimiento ambiental", una herramienta que busca estimular física y mentalmente a los perros para reducir el estrés y el aburrimiento.
Según Paredes, el objetivo es ofrecer diferentes estímulos a través de juguetes interactivos, comederos especiales o modificaciones sencillas del entorno que inviten al animal a explorar, esconderse y jugar. También menciona que, en algunos casos, el uso de feromonas puede colaborar para disminuir la ansiedad.
La importancia de sostener una rutina
Los perros son animales de hábitos y la previsibilidad les aporta seguridad. Por eso, mantener horarios estables para la comida y los paseos puede tener un impacto positivo sobre su conducta.
"A la hora de adoptar una mascota es muy importante establecer una rutina, cumplir los horarios de su comida y el de sus paseos para disminuir su ansiedad. Las mascotas se adaptan muy bien a los horarios establecidos", explica la especialista.
Cuidado con interpretar mal el lenguaje corporal
Otro error frecuente es creer que un perro que mueve la cola necesariamente está contento.
Paredes aclara que ese gesto, por sí solo, no alcanza para entender cómo se siente el animal. "No todos los perros que mueven la cola son amigables. A veces la mueven porque están nerviosos, tensos, miedosos o están en alerta", afirma.
Para interpretar correctamente su estado emocional, recomienda observar el conjunto de señales: la posición de las orejas, la postura corporal, la mirada e incluso si el pelo está erizado.
Una responsabilidad que dura muchos años
Más allá de reconocer las señales de estrés, la veterinaria recuerda que el bienestar de un perro empieza mucho antes de llevarlo a casa.
Antes de adoptar, aconseja preguntarse si se cuenta con el tiempo, el espacio y los recursos económicos para afrontar los cuidados que necesitará durante toda su vida. "Una mascota no solo necesita amor. También necesita un buen alimento, controles veterinarios, vacunas, desparasitaciones, tiempo para pasear y jugar", resume.
Y agrega que la decisión debe estar basada en el deseo de sumar un compañero de vida y no en un impulso pasajero. Porque, cuando sus necesidades físicas y emocionales están cubiertas, los perros no solo viven mejor: también fortalecen el vínculo con quienes los acompañan cada día.
Experta consultada: Patricia Paredes, médica veterinaria del equipo de Natural Life (M.P. 7387).
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