Cardigan vs. sweater: cuál usar según tu estilo y la temperatura del día

Entre mañanas frescas, mediodías templados y tardes que vuelven a pedir abrigo, hay dos prendas que se convierten en comodines de la primavera: el cardigan y el sweater.

Por Redacción OHLALÁ!

18 de agosto de 2026, 11:09

Una mujer con un cardigan en color nude
Cardigan vs. sweater: cuál usar según tu estilo y la temperatura del día - Getty

Hay días en los que salir de casa implica hacer cálculos: ¿campera sí o no? ¿Remera de manga corta? ¿Me llevo algo por las dudas? Cuando llega la primavera, el cardigan y el sweater aparecen como dos de los mejores aliados para vestirse en capas y sobrevivir a esos cambios de temperatura que pueden pasar de fresco a calor en cuestión de horas.

Aunque muchas veces se usan como sinónimos, no cumplen exactamente la misma función. El cardigan, por ejemplo, es más versátil para entrar y salir del abrigo durante el día, mientras que el sweater suele aportar una sensación más envolvente y abrigada.

La clave está en mirar qué temperatura hace, cuánto tiempo vas a estar afuera y qué estilo querés darle al look.

Si hace entre 10 y 15 °C: sweater

Una mujer usando un sweater en color crudo
Ideal para: los días fríos, looks cozy y quienes aman vestirse con prendas amplias y cómodas. - Getty

Cuando la mañana arranca realmente fresca, el sweater es el ganador. Uno de tejido medio, cuello redondo o cuello alto funciona perfecto con jeans, pantalones sastreros o incluso una falda midi.

Para un look más relajado, podés llevarlo ligeramente oversized y combinarlo con jeans rectos y zapatillas. Si buscás algo más arreglado, probá un sweater más fino con pantalón de vestir y mocasines.

Ideal para: los días fríos, looks cozy y quienes aman vestirse con prendas amplias y cómodas.

Entre 15 y 20 °C: cardigan

Una mujer embarazada usando un cárdigan en color negro
Ideal para: quienes buscan versatilidad y para esos días en los que el clima cambia constantemente. - Getty

Esta es, probablemente, la temperatura del cardigan. Cuando hace fresco pero no tanto como para necesitar un sweater grueso, esta prenda permite sumar una capa sin sentir que estás demasiado abrigada.

La gran ventaja es que podés llevarlo abierto sobre una remera básica o cerrado, directamente sobre la piel. También queda muy bien sobre vestidos, con jeans o combinado con una musculosa y pantalón sastrero.

Ideal para: quienes buscan versatilidad y para esos días en los que el clima cambia constantemente.

Si tu estilo es clásico: cardigan

Una mujer con un cardigan en tono rosa claro
  Elegí modelos lisos, de botones pequeños y colores neutros como beige, gris, azul marino, negro o bordó.   - Getty

Si tu placard está lleno de camisas, pantalones sastreros, mocasines y prendas básicas, probablemente el cardigan sea más tu aliado.

Elegí modelos lisos, de botones pequeños y colores neutros como beige, gris, azul marino, negro o bordó. Para actualizarlo, podés elegir uno más corto y combinarlo con un pantalón de tiro alto.

La fórmula clásica que nunca falla: camisa blanca + cardigan + jean recto + mocasines.

Si tu estilo es relajado: sweater oversized

Una mujer usando un sweater oversize
La clave para que no quede demasiado voluminoso es equilibrar. - Getty

Para quienes priorizan la comodidad, el sweater gana por goleada. Un modelo oversized puede transformar un jean y una remera básica en un look armado sin demasiado esfuerzo.

La clave para que no quede demasiado voluminoso es equilibrar: si arriba elegís mucho volumen, podés llevar un pantalón más recto o una prenda inferior más al cuerpo.

Tip: arremangar apenas las mangas y sumar un bolso estructurado puede hacer que el look se vea mucho más pensado.

Si tu estilo es minimalista: sweater fino

Una mujer usando un sweater fino en color negro
Con pantalón sastrero y zapatillas queda moderno; con jean y botas, más clásico. - Getty

Negro, blanco, gris, beige o chocolate. Si te gusta un guardarropa más minimalista, un sweater fino de líneas simples puede convertirse en una de esas prendas que usás una y otra vez.

Con pantalón sastrero y zapatillas queda moderno; con jean y botas, más clásico. Y si lo llevás sobre los hombros, suma una capa sin cambiar demasiado la silueta del look.

La fórmula que funciona siempre: usar los dos

¿Cardigan o sweater? La respuesta también puede ser ambos.

En los días más inestables, una buena estrategia es vestirse en capas: remera o musculosa como primera capa, cardigan o sweater liviano como segunda y una campera fina para completar.

Así podés ir adaptando el look a medida que cambia la temperatura, sin cargar con un abrigo enorme durante todo el día.

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