En moda, a veces son los pequeños detalles los que hacen la diferencia. Un abrigo bien combinado, un par de botas estratégicamente elegidas o un accesorio en el lugar indicado pueden transformar por completo un outfit. Entre los trucos de estilismo que más popularidad ganaron en los últimos años aparece el llamado método del sándwich (sandwich dressing), una técnica que se volvió viral.
La idea parte de una imagen muy simple: pensar el outfit como un sándwich. Así como este tiene un pan en la parte superior y otro en la inferior, dejando el relleno en el medio, el look también debe generar una sensación de equilibrio entre la parte de arriba y la de abajo, mientras el centro aporta contraste.
La clave está en el peso visual

El método del sándwich no se limita únicamente a los colores. También tiene en cuenta el "peso" de las prendas, es decir, la presencia visual que generan determinados tonos, tejidos, cortes y volúmenes.
Por ejemplo, el negro suele tener más peso visual que el blanco o el beige, al igual que un tapado oversized o una chaqueta con hombreras tienen más protagonismo que una entallada. De la misma manera, unas botas o unas zapatillas aportan más presencia que unos zapatos delicados.
El objetivo es que la parte superior y la inferior del look dialoguen entre sí y se compensen visualmente para crear una silueta más armónica.
Cómo aplicar el método del sándwich en invierno

El invierno es la temporada ideal para poner en práctica este recurso porque permite jugar con capas, texturas y accesorios.
Una de las fórmulas más fáciles consiste en repetir un color en la parte superior y en el calzado. Por ejemplo:
- Tapado negro + jean azul + botas negras.
- Sweater camel + pantalón de vestir gris + mocasines camel.
- Bufanda bordó + look en tonos neutros + botas bordó.
La repetición del color en ambos extremos crea una sensación de continuidad visual que hace que el outfit se vea más pensado y elegante.
Pero el método también funciona con las proporciones. Si elegís un abrigo de gran volumen, unas botas altas o unos borcegos con presencia ayudan a equilibrar el conjunto. Del mismo modo, si llevás una chaqueta estructurada con hombreras, un calzado más contundente en la parte inferior evita que el look se vea descompensado.
El detalle que marca la diferencia

Los estilistas también señalan que un cinturón puede convertirse en el elemento perfecto para crear el "relleno" del sándwich. Al marcar la cintura, introduce un punto de contraste en la zona media del cuerpo y ayuda a que las proporciones se perciban más equilibradas.
La gran ventaja de este método es que no exige comprar ropa nueva ni seguir tendencias al pie de la letra. Se trata, simplemente, de observar cómo dialogan los colores, los volúmenes y los pesos visuales dentro de un outfit.
Porque muchas veces un look no necesita más prendas ni más accesorios: solo necesita equilibrio.
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