Durante los últimos años, las redes sociales instalaron una idea bastante concreta de cómo debía verse una vida “ideal”: piel impecable, pelo tirante y perfecto, casas ordenadas, outfits en tonos neutros y rutinas capaces de convertir cada momento cotidiano en una postal. Pero algo está cambiando. Frente a tanta perfección, aparece una nueva estética que propone exactamente lo contrario: el caos, el desorden y la imperfección como una forma de autenticidad.
Se llama messycore y ya empieza a ganar espacio en TikTok, Pinterest, Instagram y, especialmente, en la moda. La tendencia celebra aquello que durante mucho tiempo intentamos esconder: una cama sin hacer, ropa acumulada sobre una silla, un maquillaje que perdió su perfección durante la noche o un look armado con demasiadas capas.
Más que una estética perfectamente definida, el messycore funciona como una actitud. Es la idea de dejar de intentar que todo se vea impecable y permitir que lo cotidiano tenga marcas de uso, pequeños errores y cierta dosis de desorden.
La moda también se rebela contra la perfección

En el mundo de la moda, esta tendencia aparece a través de prendas superpuestas y combinaciones inesperadas.
Vestidos sobre pantalones, camisas debajo de sweaters, diferentes largos que se pisan, prendas arrugadas, denim gastado, texturas que contrastan y accesorios que parecen elegidos sobre la marcha forman parte de esta nueva manera de vestir.
Una de las señales más claras pudo verse en el street style de Copenhague, donde las capas tuvieron un protagonismo enorme. Lejos de buscar una silueta perfectamente limpia, muchas de las invitadas y asistentes a los desfiles combinaron varias prendas al mismo tiempo, generando looks con volumen y movimiento.
La clave está justamente ahí: que el outfit no parezca demasiado calculado. Una camisa que sobresale por debajo de un sweater, una campera sobre otra prenda voluminosa o una mezcla de estampados que, en otro momento, podría haber parecido excesiva ahora suma personalidad.
El messycore no significa ponerse cualquier cosa. Al contrario: muchas veces existe una intención detrás del supuesto desorden.
Del “clean girl” al “messy girl”

La aparición del messycore también puede entenderse como una reacción al fenómeno de la clean girl, una estética que durante años dominó las redes con sus looks minimalistas, el pelo tirante, la piel luminosa, los tonos neutros y una imagen de vida ordenada y saludable.
Ahora aparece una energía completamente diferente. La messy girl no necesita que todo esté bajo control.
Incluso en las pasarelas esta búsqueda comenzó a hacerse visible. El maquillaje desdibujado, las prendas gastadas, las texturas desgastadas y las combinaciones de muchas capas empiezan a ocupar un lugar que antes parecía reservado para looks perfectamente terminados.
El desorden también llega a las casas


La tendencia no termina en el placard. El messycore también se traslada a los interiores y propone dejar atrás las casas que parecen sacadas de un catálogo.
Libros apilados, objetos a la vista, muebles diferentes entre sí, cocinas con utensilios sobre las mesadas y textiles que muestran el paso del tiempo forman parte de esta estética.
La idea es que una casa se vea vivida, no preparada permanentemente para recibir visitas o aparecer en una foto.
En redes sociales, hashtags vinculados con el cluttercore y las habitaciones desordenadas muestran justamente eso: espacios en los que conviven ropa, libros, objetos personales y recuerdos sin necesidad de que todo esté perfectamente organizado.
¿Por qué ahora?

El auge del messycore llega en un momento en el que la perfección digital empieza a generar cansancio.
Con filtros cada vez más instalados y herramientas de inteligencia artificial capaces de modificar prácticamente cualquier imagen, lo imperfecto adquiere un nuevo valor.
También funciona como una respuesta a la obsesión por optimizarlo todo. Rutinas de bienestar, aplicaciones que miden el sueño, entrenamientos, alimentación, productividad y cientos de consejos para tener una vida cada vez más eficiente conviven con una necesidad creciente de hacer exactamente lo contrario.
El messycore propone bajar un cambio y relajarnos sin estar listos para la foto constantemente.
Belén Sanagua Es periodista, locutora y Licenciada en Comunicación Audiovisual. Se desempeña como subeditora de la web editando moda y beauty aunque, además, escribe para otras secciones.
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