Mientras Nueva York empieza a vivir una nueva edición de su Fashion Week, el street style vuelve a ser una fuente de inspiración. Como vimos en Amsterdam y en Copenhague: la calle es el termómetro de qué tendencias bajan de la pasarela y elige la gente.
La edición primavera-verano 2027 comienza oficialmente hoy y se extiende hasta el 15 de septiembre, pero las calles de Manhattan ya funcionan como una primera pista de lo que viene.
Y hay algo especialmente interesante para nosotras: varias de las tendencias que empiezan a verse en Nueva York son fáciles de adaptar al verano argentino. Algunas ya las vimos aparecer en otras capitales de la moda y ahora ganan todavía más fuerza. La idea es mirar qué se viene y, sobre todo, pensar cómo podemos llevarlo a nuestra vida real.
Prendas lenceras


El vestido lencero vuelve a ganar protagonismo y se confirma como una de esas prendas que pueden acompañarnos durante todo el verano. De tiras finas, silueta al cuerpo o más suelta, aparece en distintas versiones y materiales, desde las más minimalistas hasta otras con encaje y detalles que le dan un aire más romántico.
La clave, una vez más, está en cómo se lleva. Si antes parecía una prenda reservada para la noche, ahora se incorpora sin problema a looks de día: con ojotas, zapatillas, una camisa por encima o incluso combinado con prendas más casuales. Para una salida, en cambio, alcanza con cambiar los accesorios y sumar un calzado más arreglado para transformar completamente el conjunto.
Ojotas: el comodín del verano

Las ojotas dejaron hace rato de ser exclusivamente el calzado para la playa. Este verano prometen convertirse en uno de esos básicos que no vamos a dejar de usar.
En el street style aparecen tanto en versiones súper simples (las ojotas de toda la vida) e incluso modelos con taco o de colores. Y ahí está una de las claves: dependiendo de con qué las combinemos, pueden funcionar para un look relajado de todos los días, pero también para ir a la oficina o incluso para un evento.
Con pantalones sastreros, vestidos, faldas o prendas más estructuradas, las ojotas cambian completamente de registro. Es una de esas tendencias que vale la pena incorporar porque tiene chances de quedarse varias temporadas y porque, además, resulta muy práctica para los meses de calor.
El regreso de los pescadores

Después de una temporada en la que las bermudas fueron protagonistas, el próximo comodín del verano parece tener otra longitud: los pantalones capri o pescadores.
La silueta llega por debajo de la rodilla y vuelve con una estética mucho más actual. Hay opciones de jean, pero también aparecen versiones en telas más livianas, sastreras o con caída, ideales para los días de calor.
La clave está en pensarlos como una alternativa a los pantalones largos cuando queremos estar cómodas sin recurrir siempre a shorts o bermudas. Con una camisa, un blazer una musculosa o un top más armado, el pescador puede convertirse en uno de esos básicos fáciles de combinar durante toda la temporada.
Colores fuertes, pero también combinaciones inesperadas



El verano también viene con ganas de color. Azul, naranja, rojo y verde intenso aparecen entre las tonalidades que pueden renovar los looks de los próximos meses.
Pero la tendencia no está solamente en elegir un color llamativo: también en animarse a combinarlos entre sí. Rojo con fucsia, verde con naranja o azul con otros tonos intensos son algunas de las mezclas que empiezan a ganar lugar en el street style.
Para quienes suelen vestirse con una paleta más neutra, una buena manera de llevar esta tendencia es empezar por una sola prenda protagonista y sumar el segundo color en accesorios. Para las que disfrutan jugar un poco más, la combinación de dos tonos fuertes puede convertirse directamente en el centro del look.
Encaje: del look de noche al día

El encaje también sigue ganando terreno y aparece dentro de una tendencia más amplia hacia lo lencero. Es algo que ya veníamos viendo en las calles de otras Fashion Weeks europeas y que ahora también empieza a encontrar su lugar en Nueva York.
La novedad está en sacarlo de los looks exclusivamente nocturnos. Una prenda de encaje puede llevarse durante el día con denim, prendas tejidas, pantalones sastreros, faldas o incluso debajo de una camisa abierta. Muchas llevan, por ejemplo, remeras de encaje de manga larga superpuesta con estampadas de algodón.
Así, una textura históricamente asociada a ocasiones especiales se vuelve mucho más cotidiana. La idea no es reservarla para salir, sino poderle dar uso todos los días.
Crochet en todos lados

El crochet vuelve a instalarse fuerte para el verano, pero esta vez aparece mucho más allá de los clásicos vestidos o tops tejidos. Lo vemos en prendas completas, faldas, pantalones, chalecos y también en accesorios, con una estética que puede ir de lo más artesanal a prendas mucho más elegantes.
Para llevarlo en looks de street style, una buena opción es combinar una pieza de crochet con otras prendas más simples. Un top tejido con un pantalón amplio, una falda con una camisa o incluso un bolso de crochet pueden actualizar un look sin necesidad de armar un conjunto demasiado producido. Es, además, una de esas tendencias que funcionan especialmente bien cuando empiezan los días de calor.
Lunares, la estampa que sigue vigente

Si hubo un estampado que se instaló con fuerza en las últimas temporadas, fue el de lunares. Y todo indica que todavía tiene bastante recorrido por delante. El clásico print aparece renovado en distintas escalas y colores, desde los lunares pequeños y delicados hasta versiones XL mucho más protagonistas.
La clave para esta temporada está en llevarlos de una manera menos previsible. Un vestido de lunares siempre funciona, pero también podemos incorporarlos en una camisa, una falda o incluso en un accesorio. Y si queremos animarnos un poco más, combinarlos con otra prenda estampada puede ser una de las formas más interesantes de actualizar el look.
Pañuelos en la cintura


Los pañuelos vuelven a aparecer como uno de esos accesorios pequeños capaces de transformar por completo un look. En Nueva York se los está viendo especialmente llevados en la cintura, sobre outfits más neutros y simples.
Un look negro, por ejemplo, puede cambiar completamente con un pañuelo bordó, azul o en alguno de los colores que vienen ganando protagonismo. La clave está justamente en el contraste: cuando el resto del outfit es más sobrio, el accesorio se convierte en el punto de atención y suma color sin necesidad de modificar demasiado el conjunto.
Además, es una alternativa fácil de probar con prendas que probablemente ya tenemos en el placard. Una camisa blanca, un pantalón negro o un jean pueden adquirir otra personalidad simplemente con este detalle alrededor de la cintura.
Las tendencias que miramos desde acá
Nueva York recién empieza y todavía queda mucho por delante. Pero estas primeras señales ya muestran una dirección interesante para el próximo verano: prendas cómodas que ganan nuevos usos, colores que salen de la zona de confort y piezas que cambian de contexto.
Belén Sanagua Es periodista, locutora y Licenciada en Comunicación Audiovisual. Se desempeña como subeditora de la web editando moda y beauty aunque, además, escribe para otras secciones.



