Con la llegada de las temperaturas bajo cero, no todas las prendas abrigan de la misma manera. Más allá de las tendencias, la clave para atravesar la ola polar está en elegir materiales de calidad y básicos atemporales que duren varias temporadas. ¿La regla de oro? Priorizar las fibras naturales, especialmente la lana.
Tapado de lana o con alto porcentaje de lana
Es una de las inversiones más inteligentes del invierno. Un buen tapado de paño con un alto contenido de lana ofrece un mejor aislamiento térmico que uno confeccionado principalmente en poliéster y, además, suele conservar mejor su forma con el paso del tiempo. Mirá la etiqueta y optá por modelos con un elevado porcentaje de lana o mezclas que la tengan como fibra principal.
Sweaters de lana merino
La lana merino es una de las fibras más valoradas por su capacidad para conservar el calor sin generar exceso de volumen. Además, es transpirable, ayuda a regular la temperatura corporal y suele ser más suave al contacto con la piel que otros tipos de lana. Un sweater de este material puede convertirse en el gran aliado para la oficina durante todo el invierno.
Cardigans de punto grueso
Los cardigans confeccionados en lana o mezclas con predominio de fibras naturales son ideales para sumar capas de abrigo sin resignar comodidad. En tonos neutros, funcionan como un básico atemporal que puede acompañar desde looks más formales hasta propuestas relajadas.
Poleras de lana fina
Las poleras son una de las prendas más versátiles de la temporada. Abrigan, permiten crear el efecto de capas y aportan un aspecto sofisticado sin necesidad de sumar demasiadas piezas.
Bufandas de lana
Los accesorios también cumplen un rol clave durante las olas polares. Una bufanda confeccionada en lana o cachemira ayuda a conservar el calor corporal y puede marcar una gran diferencia en los días de bajas temperaturas.
Medias de lana o térmicas
Muchas veces se subestima su importancia, pero una buena primera capa es fundamental. Las medias de lana o las versiones térmicas aportan aislamiento y permiten mantenerse abrigada incluso en jornadas especialmente frías.
¿La lana abriga más que el poliéster?

En términos generales, sí. La lana tiene mejores propiedades de aislamiento térmico porque sus fibras atrapan el aire y ayudan a conservar el calor corporal, además de ser transpirable y regular mejor la temperatura. El poliéster, por su parte, puede ser resistente y de fácil mantenimiento, pero suele tener menor capacidad de termorregulación y menos transpirabilidad.
Por eso, antes de comprar una prenda de invierno, los especialistas recomiendan mirar la composición de la etiqueta. A la hora de invertir, las fibras naturales —como la lana merino, la cachemira o las mezclas con alto contenido de lana— suelen ofrecer mayor abrigo y una mejor relación entre calidad, confort y durabilidad.
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