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Por Juan Yesnik
Especial para RevistaOHLALA.com
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El tema es fundamental, sobre todo porque suele ser el comienzo del fin de muchas relaciones. Por eso, más allá de prevenir cualquier aspecto que atente contra el vínculo, es importante detectar aquellas cuestiones que nos están quitando el deseo o las "ganas" de encontrarnos en la cama con nuestra pareja.
Desde celos, malos entendidos, falta de comunicación, hasta decenas de situaciones de la vida cotidiana. Muchas de las cuales negamos o creemos que no nos afectan hasta que suenan las alarmas e, indefectiblemente, habrá que tomar cartas en el asunto. Algunas veces puede ser demasiado tarde.
Los motivos más frecuentes están relacionados con el aspecto físico, la falta de atención o consideración y la desigualdad en el juego de roles o rigidez en las cuestiones de género.
Mujeres que detestan ver como sus hombres engordan o descuidan otros aspectos de su apariencia (pelo, barba, mal aliento...). Hombres que no toleran que ellas vistan o luzcan desprolijas, engorden, se aflojen o terminen presas de la celulitis. En otros casos, por el contrario, los desmotiva el hecho de verlas con cremas, fajas y otros secretos estéticos y depilatorios. Unos y otros, ¿probaron con decirlo?, ¿lo hicieron de la manera apropiada?, ¿sugirieron o colaboraron con ideas que puedan revertir la situación?, ¿no estarán pretendiendo algo que nunca hizo, pudo o sea posible en su pareja?, ¿son capaces de aceptar que hay cuestiones estéticas propias de la naturaleza, muchas de las cuales no se revierten?, ¿es el aspecto físico el único motivo de erotismo o motivación sexual en la pareja?
Otras parejas padecen el no sentirse observadas, consideradas, mimadas, desplazadas por otros preferencias o elecciones u obsesiones de su pareja: el trabajo, la tecnología y la electrónica, el fútbol, el teléfono.... Más allá de las características propias de cada quien, las nuevas exigencias y demandas, promueven severas adicciones a la producción, el consumo y la evasión, que deberíamos revisar cuidadosamente. ¿Quién puede más en casa: la pareja, el trabajo, la tele, la PC, el blackberry o la play...?
La demanda de los hijos, así como la atención o dedicación desmedida, generalmente por parte de las mujeres que son madres, suele ser un gran motivo de molestias, discusiones y evasivas. Si bien suele ser tema recurrente durante el embarazo o el post parto, el descuido y deserotización de la pareja puede continuar hasta pasada, incluso, la adolescencia (y más allá).
Los cambios de hábitos y oportunidades para la mujer también provocan lo suyo. Cuando ellas ganan posición, poder o cobran lo mismo o más dinero que el hombre, es motivo suficiente como para que ambos sientan que están alterados los roles heredados del viejo mandato o patrones de género. Ellos creen perder la potencia, la virilidad y el rol de proveedor. Ellas, si bien pueden sentirse independientes, suelen sufrir el temor, consciente o no, de estar perdiendo a un hombre protector o un "socio" donde recostarse.
¿Hay algo que te deserotiza en tu relación de pareja? ¿Qué estás dispuesta/o a hacer para revertirlo? Traten de resolverlo fuera de la cama. Que las sábanas, o donde elijan hacerlo, no se mezcle con la insatisfacción, que sea el punto de encuentro y celebración del vínculo.
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