Sexo: ¿te animás a un rapidito?

Todo bien con los encuentros slow, pero a veces la velocidad domina el deseo; ponele quinta al placer

Por Redacción OHLALÁ!

22 de octubre de 2013, 03:30

Sexo: ¿te animás a un rapidito?
¡Todos los minutos cuentan a la hora del placer!
¡Todos los minutos cuentan a la hora del placer! - Ilustración de Lunik

Si sos de las que aman el servicio de lavandería exprés, saltar el prólogo de un libro, adelantar los títulos de la serie que estás viendo y cualquier otro truco que te permita satisfacción instantánea, no va a hacer falta que te expliquemos el encanto del clásico rapidito. Y es que, aunque la vida slow tiene su encanto, hay cosas por las que simplemente no podés esperar. Y tenés razón, ¿para qué esperar?

Un encuentro programado, con agenda abierta y a solas, puede ser muy profundo, pero el sexo veloz es pasión. La urgencia de no poder esperar, la ansiedad de resolver todo ya y el apuro por concretar se remiten a una sola cosa: deseo. Esa fiebre que te agarra cuando realmente deseás estar con él pero sabés que faltan hooooras eternas y chiclosas para tenerlo solo para vos. En ese momento, justo ahí, empieza el juego de lo rápido y furioso...

Arrancá con un teasing

Lo rapidito del rapidito es lo concreto. El frenético encuentro a escondidas para apagar la fiebre se puede resolver en 15 minutos, como máximo (atenti, que 2 minutitos también vale). Sin embargo, el juego puede empezar mucho antes. Este puede llegar a ser el encuentro más largo del mundo si empieza con anticipación en tu cabeza. Por eso, aunque la cena de amigos recién esté arrancando y aún falte una eternidad para estar a solas, si mentalmente vos ya estás "ahí", el juego comenzó. Y se lo podés ir avisando también, con anticipación.

Entre las bailarinas de burlesque, existe algo llamado "the art of teasing", es decir, "el arte de molestar". "Molestia", en este caso, significa "provocación". Sutil, discreta, casi imperceptible, una buena molestia comienza siendo algo ambigua. Un roce casual, una mirada sostenida por más tiempo que lo usual, un calmo doble sentido en tus palabras, el teasing no es alevoso ni invasivo, pero es progresivo y va in crescendo. Como una bola de nieve, la tensión crece y no queda otra que, al final, derretirla. Cada chica tiene su manera de molestar a su pareja estable o de turno. Encontrá la tuya e inspiralo a que te siga la onda.

Si tu estilo funciona, con el correr de las horas, lo que realmente molestará será la idea de seguir conteniéndose. Es importante llegar a ese punto para que preguntas como "¿y si nos ven?" queden absolutamente opacadas por una sola: "¡¿Dónde?!". Como la inmediatez y la privacidad no suelen ir de la mano, preparate para buscar locación y comenzar cierta especulación acerca de las probabilidades de ser vistos. Esta parte también es divertida.

Ideas de dónde hacerlo

Baño: en un restaurante, los cubículos son una opción genial, solo hay que ver cómo infiltrarse en el toilette del sexo opuesto. En casa, mientras los chicos miran la tele o juegan a la Wii, el espacio de la ducha se puede usar, ¡sin necesidad de abrirla!

Escaleras: seamos honestas, teniendo ascensor, ¿a quién se le ocurriría usar las escaleras? Eso es exactamente lo que las convierten en un lugar ideal. Dentro de lo público, es muy privado. Eso sí, ojo con los ruidos. La acústica de estos lugares magnifica hasta un respiro.

Oficinas y cuartos varios: en las mejores fiestas y reuniones hay cuartitos libres. Esos lugares que no entran en el circuito de la celebración; depósitos, oficinas de administración y guardarropas. ¡Atenta! Ahí podría estar la mejor fiesta.

Auto: es un clásico imponderable. Ofrece calma, discreción y hasta comodidad (los asientos traseros no fallan). Es ideal si están en algún lugar recóndito de una playa de estacionamiento, pero no te aconsejamos considerarlo si están en la calle. Atrás quedaron esos tiempos en que los bosques de Palermo y las plazas arboladas eran el paraíso de los amantes. La pasión está buenísima, pero la seguridad también.

Zona chill out: muchos boliches y fiestas siguen teniendo rincones oscuros exclusivos para parejas y sin circulación excesiva de gente. Generalmente, se usan sólo para "apretar" y comenzar la "molestia", pero si lo hacés "con carpa", probablemente nadie detecte la diferencia entre chapar y matarse. Especialmente porque todos están muy concentrados en sus asuntos. ¡Bravo!

Ascensor: OK, si sos de las realmente intrépidas, te vas a bancar presionar el botón "parar" y simular un desperfecto. Te vas a bancar también las luces horripilantes y poco benefactoras que suelen tener estos recintos. Vas a soportar, por último, no saber –porque nunca se sabe– si el ascensor volverá a arrancar después o los tendrán que rescatar los bomberos. ¡Suerte!

Parques: los bosquecitos y las zonas frondosas pueden despertar el Tarzán y la Jane que hay en ustedes. Suena adolescente y lo es, pero más de uno aprovecha el paseíto por el country o las vacaciones en Cariló para incursionar en la modalidad. Vos fijate.

Tu edificio: en tu hábitat natural, seguramente existan otras múltiples opciones que tendrás que descubrir con tu propia lupa. Nunca descartes quinchos, lavaderos, terrazas, balcones y vestuarios. En los edificios nuevos, el SUM puede ser una opción genial. ¿Recorriste bien tu edificio?

La carpa del balneario: como sucede con toda actividad que requiere poner el cuerpo, los días cálidos que se vienen en la playa serán mucho más amigables para encontrar lugares. También activá tu radar en piscinas, casillas de bañero, vestidores y duchadores.

Check list de tu encuentro

Valga la discreción: si se van a mover juntos y acarameladamente, es probable que el resto se dé cuenta de lo que traman (¡pillos!). Cuanta menos gente sepa, menos chances de que los atrapen; sean, por un rato, como celebrities que no quieren confesar su romance Y hacelo silenciosamente.

Vestite con ropa ligerita: la sola idea de que se salga alguna prenda es malísima. Acá la ropa se corre, se levanta o se abre, pero bajo ningún concepto se saca. Tener que volver a vestirse es un riesgo innecesario.

Buscá un deseo real: no lo hagas porque suena salvaje o porque todos lo hicieron, ¡o porque lo leés en OHLALÁ! Estos planteos fallan. Hacelo cuando realmente no puedas esperar a estar con él. Sentilo. O no lo hagas.

No desestimes cuánto hay por perder: si el riesgo es que te descubra tu jefe y pierdas tu trabajo, no da. Si el riesgo es que tu suegra te desprecie de por vida, tampoco. Si van a traumar a tus hijos, mucho menos. Medilo.

Si los pescaron, bancátela: ya no sos una quinceañera; encará el momento haciendo un chiste para salir del paso. Somos todos adultos y no hay que estar dando explicaciones sobre nuestra sexualidad. A lo sumo, el que nos descubrió en pleno rapidito furtivo sólo sentirá envidia.

Experta consultada: Silvina Valente, sexóloga

¿Estás con poco tiempo y aprovechás cada minuto para estar con él? ¿Qué te parecen las ideas que te pasamos?