Un perro callejero, vagabundo, perdido, abandonado, golpeado, olvidado es un puñado de esperanza, paciencia y deseos de conectar con alguien. No necesitamos mucho más que algo de espacio y ganas de remover ese lado humano para conectar con otra especie y sentir que, para alguien más, somos especiales.
Existen cientos de organizaciones que ayudan a perros de la calle, los rescatan, los curan, los alimentan. Lo único que pueden hacer es contenerlos a todos. Para eso necesitan a alguien que quiera terminar el trabajo y empezar una nueva vida, para el perro, y para su dueño.
Acá, 5 motivos para adoptar un perro y, de paso, ayudar al medio ambiente.
Adoptar un perro reduce el estrés
Después de un día largo, intenso, agobiante, volver a casa y que te esperen moviendo la cola es una buena noticia. Un perro, más aún uno adoptado, siempre va a estar contento de verte y te va a demostrar que ese encuentro es lo mejor de su día. Quizás, también, lo sea del tuyo. Está comprobado que el contacto con una mascota y, en especial, con un perro, al ser tan sociable reduce no solo el estrés, sino también la ansiedad e incluso la depresión.

Adoptar un perro ayuda a la actividad física
Desde una simple caminata hasta una vuelta en bicicleta, un trote o una salida en rollers, un perro, más aún uno mediano a grande, siempre va a estar dispuesto a ser compañía. No importa la hora, el clima o el lugar, un perro siempre va a estar dispuesto a moverse con su amo y está comprobado que las personas con perros son más propensas a alguna actividad física. Al final, pasear al perro también es pasearnos a nosotros mismos.

Adoptar un perro eleva el autoestima
Quizás ninguna otra especie sea tan agradecida como la de los perros. Un perro que sufrió el abandono se vincula aún con más apego a su nuevo dueño. La sensación de estar haciendo algo bueno será reforzada por el animal en cada contacto. Adoptar no solo es algo bueno, sino que lo mascota lo agradece para toda la vida.

Adoptar un perro ayuda a los niños en su desarrollo
Múltiples estudios demuestran que el contacto con mascotas en edades tempranas reduce la posibilidad de desarrollar alergias. También estimulan el desarrollo cognitivo, social y motor de las infancias. Además de que facilita el aprendizajes de tareas y responsabilidades como darles de comer o sacarlos a pasear. Crecer con un perro genera un vínculo que se extiende incluso más allá de la vida del mismo perro.

Adoptar a un perro ayuda al medio ambiente
La cría de perros de raza produce una huella de carbono como cualquier otra cría animal (vacas, cerdos, pollos). Al adoptar un perro callejero se evita la cría y explotación de otros perros en criaderos. También al sacar un perro de la calle se reduce la contaminación que estos producen con sus heces, que al secarse, en parte se pulverizan y las partículas flotan en el aire que respiramos. De la misma forma, al sacar un perro de la calle se evita que genere destrozos en la basura al buscarse su alimento de cualquier manera.
Un perro adoptado también está adoptando un dueño y, al final, ambos están adoptando una nueva vida.

