Newsletter
Newsletter

Eva De Dominici habló sobre su carrera en Los Ángeles: "Hollywood es una competencia constante"

Charlamos con la actriz en su visita a la Argentina, en donde hablamos de maternidad, de los aprendizajes que le trajo su carrera en Hollywood y de la decisión de bajar el ritmo para elegir con más libertad quién quiere ser.


FotosMica Bianchi

Eva De Dominici

Eva De Dominici cuenta cómo es trabajar con los "pesos pesados" de Hollywood: "Por momentos me pregunto "¿qué hago yo acá?"" - Créditos: Mica Bianchi



Eva de Dominici está en un momento bisagra de su vida. Viviendo a pleno sus 30 años, con una carrera internacional en Hollywood en pleno crecimiento y la maternidad de su hijo Cairo como experiencia transformadora, la actriz se muestra más serena, reflexiva y dueña de sus decisiones.

Estuvo apenas unos días en Argentina y aprovechamos para charlar con ella de su vida en Los Ángeles, donde vive y trabaja, de los desafíos de construir una carrera en una industria hipercompetitiva, del aprendizaje que dejan los “no” y de la importancia de la comunidad y la familia como sostén emocional cuando le pinta la nostalgia por estar lejos de acá. 

Íntima y luminosa, hoy Eva se permite bajar el ritmo y pensar en voz alta sobre el presente, sin apurarse por el futuro.

Eva De Dominici

Collar María Callas, de 3 vueltas con separadores de strass (RAMÍREZ) - Créditos: Mica Bianchi

La última tapa que hiciste con OHLALÁ! fue a tus 22 años, y ahora con 30..., ¿qué sentís que cambió en lo más vital tuyo? Porque yo siento que es casi otra vida... 

¡Soy otra persona! Creo que la esencia siempre queda, pero mi personalidad fue mutando muchísimo. Además, en los 20 una va buscando..., una sigue buscando, igual, pero creo que ahora lo que te diría es que estoy como más tranca, como que la fiebre de la búsqueda está de una manera quizá más madura. Porque ya te golpeaste más, te pasaron más cosas. Entonces, antes había como cierta irreverencia, ¿no? De todas maneras, soy una persona que todo el tiempo me gusta probar cosas nuevas. La maternidad cambia muchísimo a las personas. A mí me cambió mucho... Hablo por mí, ¿no? 

¿Cuáles sentís que fueron los aprendizajes más fuertes que te dejó la experiencia de ser madre? 

Sobre todo, ceder tu tiempo y las prioridades, ¿no? Como que una en los 20 está en el ego trip, y eso sí cambió por completo. O sea, ahora mi vida la dicta mucho más Cairo; me tengo que amoldar más a este ser humano pequeño que a mí. La realidad es que todos los planes yo los termino modificando para mi hijo. O sea, eso termina siendo la prioridad, quiera o no. A veces a mi pesar, porque capaz tengo ganas de hacer otra cosa... Y a veces me doy mis gustos, mis tiempos, pero para mí es un aprendizaje...

Un aprendizaje fuerte de ego, ¿no?

Sí, y además tenés a una persona que te está necesitando, estés enferma, de buen humor, de mal humor, tengas ganas o no tengas ganas..., tenés que estar ahí y hay algo como de darte cuenta de que podés. Una piensa que no, quizás estaría tirada en la cama cuando estoy triste y esta persona me está necesitando y es “¡ah, pará, puedo, todavía estoy entera!”.

¿Y tenés esa sensación de carga mental, de momentos en que decís: “No puedo con tanto...”? ¿Sentiste esa sensación de angustia en algún momento?

Sí, obvio, y hablo con mis amigas que también son mamás y les pasa lo mismo. Hay momentos de la maternidad que no están tan buenos o que no son tan divertidos, pero todo en la vida tiene ese costado, ¿no? Pero me ha pasado muchas veces, o de sentir “esto me queda grande”, ¿no? Y me ha pasado muchas veces en el trabajo también. 

Como algo del síndrome del impostor...

No, eso no, yo siento que me merezco las cosas que me gano. Ya aprendí a aceptar eso y lo disfruto..., pero sí me pasa sentirme chiquita, sentirme pequeña. Criar a una persona no es un chiste, estás un poco moldeando el futuro de esa persona a pesar de que tiene su propia personalidad. Pero vas a ser el recuerdo de su infancia, o al menos tu presencia va a tener un gran peso dentro de ese recuerdo. Entonces, hay muchas veces que en el día a día querés cocinar, trabajar, estudiar, llegar con un deadline a tal cosa y también querés estar presente en la vida de tu hijo... ¡y también el colegio te está pidiendo que lo disfraces de mono! (risas). 

¿Tuviste algún desafío al criar fuera de Argentina? ¿Te armaste una red de apoyo?

Sí, tengo una comunidad enorme de amigos allá, y tengo también a mi hermana. Nunca me sentí sola. No bien tuve a Cairo sí, pero no es que estaba realmente sola, sino que era un tema más mío hormonal...

Que les pasa a muchas mujeres, la depresión posparto.

Exacto, pero nunca estuve sola. Siempre tuve una comunidad enorme y eso lo valoro. A mí me gusta estar en comunidad, si bien disfruto mucho de mi tiempo a solas, pero siento que el grupo de personas que una tiene como apoyo es todo. 

Eva De Dominici

VESTIDO CORSET EN DENIM, BOTAS DE CAÑA ALTA EN DENIM (ATELIER PUCHETA PAZ), COLLAR (SWAROVSKI). - Créditos: Mica Bianchi

Tu carrera, desde que vivís en Los Ángeles, despegó muchísimo, trabajaste con pesos pesados de la industria. ¿Cómo fue para vos armar esa carrera siendo mujer, siendo latina, con ciertos prejuicios que deben seguir circulando? 

Nunca lo pensé de esa manera o trataba de no ponérmelo en la cabeza, porque si no, ya arrancás con el pie izquierdo de tener una misma el prejuicio, ¿no? ¿Existe? Sí, existe, obvio que existe. Pero creo que me enfoqué mucho en el trabajo en sí, en mejorar yo misma y en ser bastante objetiva con lo que está bueno y con lo que quizá no estuvo tan bueno. Yo miro mis trabajos y trato de aprender de eso.

¿Y cómo sos con vos misma cuando te mirás?

Durísima. Hay cosas que no están buenas, que objetivamente no están buenas. O sea, yo me miro y digo: “Bueno, de acá voy a sacar un aprendizaje porque no estuvo tan bueno”. Pero no siento que sea una pérdida de tiempo tampoco. Lo mismo por ahí con audiciones en las que me rechazaron. Me ha pasado de llegar muy, muy lejos y al final no quedarme con el papel, pero nunca fue una pérdida de tiempo. Al final, ese director de casting me volvió a llamar para otra cosa. Creo que el aprendizaje de eso es que el trabajo nunca es pérdida de tiempo. O sea, lo que más me dejó es el trabajo, lo que más me dio es trabajar, estudiar.

Y entrenarte también en eso, como “voy al casting y, aunque me digan que no, yo sé que lo hice bien”...

Una vez vi una nota de Julio Chávez, donde él decía: “Ser actor no es solamente el hecho de ser actor”. Él decía algo como que es también el oficio. O sea, estar preparado para golpearte, van a pasar muchos años y te van a salir las cosas mal y es volver a ponerte de pie. Tiene algo que es tan antiglamour, la actuación. Después hacemos estas tapas y nos dejan divinas y vamos a las alfombras rojas, pero el trabajo en sí, de ir a grabar, de audicionar para un personaje, de despertarte a las 2 de la mañana todos los días porque tenés siete horas sentada en una silla para que te produzcan... Todo eso no tiene absolutamente nada de glamour. Es un trabajo más de soldado, ¿no? Y eso lo vas aprendiendo; en mi caso, lo fui aprendiendo con el tiempo. Quizá yo tenía una imagen de lo que era Hollywood, de ver a las actrices pasando por una alfombra roja en un festival, lo que fuera. Y después, cuando realmente empezás a trabajar, te das cuenta de que eso es un 5% del tiempo que pasás realmente en tu profesión..., pero también es divertido.

Trabajaste con Pedro Pascal, Toni Colette, Andy García, ahora fuiste dirigida por Peter Farrelly, el director ganador del Oscar... ¿Cómo fueron esas experiencias de trabajar con alguien que quizás antes admirabas y luego te lo cruzás en un set?

Mirá, me pasó grabando Balls Up, que se estrena este año, dirigida por Peter Farrelly, que yo lo seguía desde hacía mucho tiempo; estamos hablando del director de Tonto y retonto, Loco por Mary, de la película que ganó el Oscar Green Book. Y veía sus charlas TED... Hay una en la que él dice que uno, en realidad, se puede divertir fallando, que la falla es el camino para que algo te salga bien. Y eso me acompañó durante muchos años. Entonces, una vez que quedé para esta película, me pareció una locura estar grabando con él. Y después llegué y era un poco lo mismo de siempre: el trabajo es el mismo. Entonces, después ya como que te relajás, no sé si hay mucha sorpresa. Obviamente, es lindo haber visto películas, series, lo que sea, de una persona a quien uno admira o cuyo trabajo respeta, y después tener la posibilidad de trabajar con ellos. En definitiva, es lo que buscamos. 

El año pasado se estrenó acá Homo Argentum, una película que fue un éxito de público y también generó mucha polémica. Hubo debate sobre tu personaje, porque ponía a una mujer en un rol complicado, de mentir sobre un abuso a cambio de dinero. ¿Cómo recibiste vos esas críticas? ¿Te tocó alguna fibra?

Yo me mantuve bastante al margen, es un guion, y siempre el arte es subjetivo; no le tiene que gustar a todo el mundo. En este caso, le gustó a mucha gente porque la fueron a ver, y a los que no, lo respeto. O sea, ¿por qué una tiene que esperar que le guste a todo el mundo lo que una hace o las temáticas? Para mí es un guion, y yo lo vi como una gran oportunidad. Yo no estaba de acuerdo absolutamente con todo lo que se dijo en ese momento, pero siempre soy de mantenerme al margen. Yo vine a hacer mi trabajo; cada vez que hago una película, la voy a defender a full porque es mi trabajo.

Este año terminaste de grabar a una villana para una saga ultraarchiconocida de ciencia ficción... ¡que no nos dejás spoilear! ¿Cómo fue esa experiencia?

Sí, es que soy otra persona, pero fue una experiencia increíble. Y debo decir que fue uno de mis trabajos preferidos, por la transformación, por el significado. O sea, por momentos estaba ahí y decía: “¿Qué hago yo acá? Yo, que soy de la Lanús, estoy grabando esto, ¿qué pasó acá?”. Por momentos me pasa eso, que es como un flash. Nunca jamás me vieron en algo así. Ni yo me vi en algo así. Siento que esto como que es para mi hijo, que son cosas para él. Me genera como una extrafelicidad que mi hijo pueda mirarlo.

Eva De Dominici

VESTIDO EN GASA DE SEDA NATURAL (VALENTINA SCHUCHNER), AROS (SWAROVSKI). - Créditos: Mica Bianchi

¿Qué te enseñó Hollywood para las decisiones que tomás en tu carrera a partir de ahora? 

En cuanto a las decisiones que yo tomo, dependen mucho de las oportunidades que tenga, porque no es que una sea completamente libre. A veces una necesita trabajar, a veces es porque te pagan muy bien o es algo más artístico; es una combinación. Hay actores que son muy radicales con sus elecciones y pueden pasar años sin trabajar hasta que les llegue el papel que quieren. A mí me gusta mucho trabajar. Antes era incluso más loca de trabajar, aunque por ahí no me convenciera tanto el papel. Hoy quizá soy un pelín más selectiva. Pero sí hay algo que me queda de estar viviendo en Los Ángeles: la mayoría de la gente que vive allá quiere formar parte del “entertainment” de alguna manera. Todos se están preparando, todos están estudiando, y hay todo un sistema ya muy preparado para eso. O sea, vos querés hacer una audición y tenés 800 estudios para ir a grabarla, ¿no? Y lo lindo, lo que yo me llevo como experiencia, es que siempre me dan ganas de ser mejor, porque veo gente de todo el mundo que tiene mucho talento, que se está preparando, que está estudiando y que está intentándolo. Yo estoy viviendo en Los Ángeles por mi familia, porque tuve un hijo allá. Si no, probablemente seguiría viviendo acá y viajaría.

Si yo te digo: ¿cuál es tu casa?

Los Ángeles. Mi casa es Los Ángeles, pero trato de venir lo más que puedo a Argentina porque quiero trabajar acá y porque quiero estar con mi otra familia.

¿Qué extrañás de la Argentina?

¡Ay, todo! Yo amo Argentina. Vivo en Los Ángeles, pero es como si viviera en Argentina. O sea, voy al mercado argentino. Me gusta la comida argentina, me gusta el mate, me junto con argentinos. Es como que creé una comunidad argentina en Los Ángeles. Pero lo que más extraño de Argentina... Primero, mi familia. Mi papá, mi abuela, mis primos, que tengo un montón, mi madrina, mi padrino. Somos una familia muy grande. Este domingo me voy a juntar con mi tía y van a hacer un asado, y eso lo extraño, porque no lo tengo allá. No puedo decir: “El domingo nos juntamos para un asado”, no tengo esa posibilidad.

¿Te pinta un poco la nostalgia a veces?

Sí, todo el tiempo. Yo soy muy nostálgica, soy muy llorona. Creo que lloro día por medio, te diría. Al menos tengo esa posibilidad, porque hay gente que no puede llorar. Y extraño mucho la comida; para mí, Argentina tiene una comida tan rica...

¿Y qué costumbres nuestras mantenés allá?

El mate, pero no soy de tomar mate sola. Me gusta el mate, pero me lo tienen que servir. No sé servir mate, no sé hacerlo, siempre se me pasa el agua. Es como: “No te tomes un mate con Eva”, básicamente. Hago los peores mates. Y vino una amiga ahora, argentina también, que está viviendo en Nueva York. Lo primero que dijimos fue: “Vamos a comprar carne, hacemos milanesas”. 

Eva De Dominici

BODY (FABIAN ZITTA), JOYAS (SWAROVSKI). - Créditos: Mica Bianchi

Recién hablabas de cómo es ser actriz en Hollywood, ¿no genera también, esta cosa de que todo el mundo se está preparando, un poco de competencia?

¡Sí, mucha competencia, constante! 

¿Cómo te llevás con eso? ¿Sos competitiva?

Sí, obvio, una siempre tiene que luchar. Pero yo compito hasta con amigas: muchas veces nos toca audicionar para el mismo papel. Pero no depende de nosotras, depende del director, si te ven o no en el papel. Entonces, queda en las manos de otro. Ya estás acostumbrada, es lo que es.

Vos estás muy acostumbrada a trabajar con tu cuerpo y con tu imagen, y de un tiempo a esta parte, un montón de mujeres en Hollywood se fueron pronunciando con respecto a esta necesidad que tiene la industria de que las mujeres siempre estén bellas y jóvenes. ¿Cómo te llevás con eso? 

Eso siento que es el mundo en general, porque lo vemos acá también, lo vemos en todos lados. Lo que pasa es que, bueno, es Hollywood, es un referente, y a mí me parece genial. Me parece que está bueno que cada mujer haga lo que se le canta. Si te querés estirar, estirate; si no querés, no querés, pero no que lo tengas que hacer porque si no, no entrás. Creo que es muy difícil sentirse cómoda con el cuerpo de una misma, es muy difícil mirarse al espejo y quererse por muchísimas razones, y lo estético forma parte también de eso. Entonces sí, me parece que está buenísimo mirarlo desde afuera, no hablar del cuerpo ajeno; me parece que eso ya quedó antiguo, daña, hace daño. Decidiste hacerte una cirugía estética, decidiste quedarte con tus arrugas y envejecer naturalmente..., me parece que son opciones y todo es válido. Yo veo actrices como Pamela Anderson, que la veo divina, y también veo actrices a las que les encanta maquillarse un montón, y también me parece muy bien. La diversidad, tener la decisión propia y que nadie esté bardeando, está buenísimo. Lo que pasa es que hoy en día es muy difícil porque entrás en las redes sociales y hay mucho odio. En general, lo que yo veo es que hay más amor que odio, pero una se queda con ese comentario, ¿no? Como siempre. Sí me parece importante decir: ¿qué te importa lo que se hizo la otra persona? ¿Quién sos para opinar sobre cómo tengo mi cara? Bueno, decí lo que quieras, pero no lo digas públicamente, no lo digas para lastimar. Por eso estas mujeres que se pronuncian y dicen: “Bueno, ¿sabes qué? Fuck you. Voy a hacer lo que se me canta, me voy a quedar con mis canas divinas y con mis arrugas, voy a caminar la alfombra roja y te voy a demostrar que soy divina igual”, está buenísimo. 

¿Y vos para qué team tirás?

¡Y no sé, todavía no tengo canas, cuando tenga te cuento! (risas).

¿Qué es para vos hoy ser bella? 

Para mí ser bella es estar feliz con lo que una es y feliz mirándose al espejo. Pero no solo de afuera... Obvio que hay una parte que es superficial que la tenemos todos. Pero decir “estoy contenta con lo que estoy haciendo día a día para tratar de ser la persona que quiero ser”. ¿Soy moldeable, estoy obligada realmente a ser la persona que era hace 5 minutos, tengo la posibilidad de cambiar si quiero, me siento presa de tener que seguir siendo esa persona? Yo hoy en día me siento muy libre. Creo que es eso: ser libre en una sociedad donde es muy difícil serlo.

Y en esta industria especialmente...

Sí, en una industria que es muy jodida. No lo quiero romantizar, porque no es todo color de rosas y una tiene que estar luchando contra ciertos estándares, contra la competencia, contra lo que sea. Una vive en una lucha constante, pero me parece que con eso también una se siente como incentivada. Pero creo que tenemos que ser más más amables el uno con el otro. Y no lo digo por decir, lo digo de verdad, porque uno no se imagina el daño que puede hacer o que le puede generar a la otra persona. A lo mejor le arruinaste el día a alguien. Hay que ser cuidadosos, es difícil estar vivo y estar feliz. 

Eva De Dominici

BODY DE LYCRA CON ESCOTE HALTER (SADAELS). - Créditos: Mica Bianchi

¿Cómo estás hoy en lo emocional? ¿Cómo está tu corazón hoy? 

Bien, estoy bien... No me puedo quejar. Estoy haciendo lo que quiero, estoy probando cosas nuevas y voy paso a paso. Aprendí a ir paso a paso, a no tomarme todo tan definitivo.

Al tener una vida pública, te exponés a que se hable mucho de vos, ¿qué cosas se han dicho de vos que por ahí te molestan?

Que te inventen un romance con alguien que no tuviste es un bajón. Me ha pasado. Es parte del juego, pero no te divierte, puede generar problemas... Porque ¿a quién le puede interesar lo que hago yo? No soy una persona mediática...

Bueno, un poco sí... Sos una actriz que hoy pisa alfombras rojas, tu familia está vinculada con dos actores de Hollywood como Penélope Cruz y Javier Bardem... Al público común le interesa...

Mirá, esas cosas, antes de tener a Cairo, por ejemplo, me chupaban un huevo. Hoy en día no me chupa un huevo. O sea, hoy en día me importa, porque sé que el día de mañana mi hijo lo va a ver y va a leer cosas. Entonces, soy mucho más cuidadosa, vivo pendiente de no generar o dar un paso en falso y que se diga algo, por mi hijo. Por mí, no me interesa, pero que no le vaya a generar incomodidad en el futuro. Igual, de todas maneras va a seguir pasando, no es algo que se va a cortar, pero sí hay algo que yo hago que es no darle de comer a eso. Aprendí a manejarme un poquito... Cuando era más chiquita por ahí no sabía, no lo manejaba de una forma tan madura. Pero hoy en día sé que, si yo quiero cortar algo, no le tengo que dar de comer y no le tengo que dar lugar a eso y trato de llevarlo siempre al trabajo, pero bueno, a veces es inevitable. Y a veces cómo tratan algunos temas y cómo hablan de una o de personas que una quiere, sobre todo, eso me jode y paso malos momentos. Me encantaría que no me jodiera, pero por momentos sí, la paso un poco mal. Soy un poco panicosa, además. 

¿Qué desafíos tenés por delante? ¿Qué soñás para este año?

Ay, tengo un proyecto mío que es muy personal donde estoy participando creativamente, también de actuación, que espero que se dé. Eso es como un desafío muy grande para mí. Igual, trato de no mirar muy adelante, porque soy una persona muy ansiosa. Y como soy ansiosa, trato de vivir el momento, porque antes, si me preguntabas esto, “¿cómo te imaginás de acá a 1 año?”, yo tenía todas las respuestas. Y ahora es como “bancá” porque necesito como calmarme.

Eva De Dominici

PANTALÓN Y CORSET (GOROF), SANDALIAS (PRÜNE), ANILLO Y AROS (SWAROVSKI). - Créditos: Mica Bianchi

¿Te cuesta estar en el presente? ¿Te vas muy rápido al futuro? 

Ahora no. No sé qué me pasó, pero ahora vivo muchísimo más relajada con el presente. Estoy más presente en todo sentido. Trato de no pensar tanto para adelante porque me di cuenta de que no tiene mucho sentido. Una cosa es imaginarse, visualizarse, y esas cosas son lindas... Intencionar... Soy muy soñadora, me decís ahora “soñá” y yo sueño 10 cosas y me encanta.

Tiremos un sueño. ¿Con quién soñarías trabajar en Hollywood? Que todavía no hayas trabajado...

Bueno, lo vengo diciendo desde hace mucho tiempo y todavía no sucedió: con Paul Dano. Es un actorazo, para mí...

El actor que fue criticado por Tarantino...

Sí. Y con Tarantino también, me encantaría... Creo que Tarantino igual está haciendo su última película. ¿A quién no le gustaría trabajar con él? Paul desde la película Little Miss Sunshine que me encanta, y bueno, ahora hizo Batman y muchísimas otras cosas. Es un actor que me gusta desde hace mucho tiempo y todavía no se me dio trabajar con él. Me encantaría.

¿Con Penélope y con Javier alguna vez soñaste trabajar? 

¡No hablo de ellos!

¿Qué es lo último que aprendiste sobre vos? 

A no tener tantos prejuicios. Era una persona muy prejuiciosa, muy a mi pesar. No sabía que era tan prejuiciosa, y me empecé a ablandar. Me di cuenta de que, si una deja los prejuicios de lado, puede conocer gente muy interesante y puede tener oportunidades muy interesantes. Estar más abierta. Y también que hay que confiar en la intuición. 

¿Te pasó algo así puntual que dijiste “wow, yo sabía esto”?

Me pasó más de una vez. Y hoy en día me planto más ante mi intuición. Siento que una tiene intuición, aunque a veces una se equivoca. El prejuicio es distinto, pero la intuición...

El prejuicio es más de la cabeza, la intuición es más de la panza...

Es un algo que no sé ni cómo explicarlo, es una sensación en el cuerpo. Cuando una tiene esa sensación, creo que está bueno dejarse guiar un poco por eso. Yo antes era más mental y me he perdido una gran oportunidad por no seguir mi intuición. Por eso se lo digo a todo el mundo: tenemos que confiar en que cada uno tiene la intuición, aunque nos podamos equivocar. Cuesta plantarse, porque a veces la intuición no es conveniente, pero hay que bancársela.

Estilismo de Luna Mazzeo.

Maquilló Antonella Spinazi para Frúmboli Estudio. 

Peinó Juan Manuel Cativa para Mala Peluquería. 

Agradecemos a Leo Pereira de Look1 Models Management, Natalia Antolín, Esquina, Valentina Karnoubi y Las Medialunas del Abuelo su colaboración en esta nota. 

Las más leídas

Te contamos cuáles son las notas con más vistas esta semana.

¡Compartilo!


Euge Castagnino

Euge Castagnino Editora de OHLALÁ!, guionista cinematográfica especializada en cultura, cine, teatro, televisión y otros medios audiovisuales y gráficos. Es fan de las buenas historias, los libros, el buen comer y los viajes.


En esta nota:

SEGUIR LEYENDO

Deslumbrá en las fiestas con estos looks de Máxima Zorreguieta, Celeste Cid y Eva De Dominici

Deslumbrá en las fiestas con estos looks de Máxima Zorreguieta, Celeste Cid y Eva De Dominici


por Cristian Phoyú

Eva De Dominici y Lenny Kravitz: ¿a los besos por las calles de Palermo?

Eva De Dominici y Lenny Kravitz: ¿a los besos por las calles de Palermo?


por Redacción OHLALÁ!

Moda: los 90 vuelven reversionados y se imponen esta temporada

Moda: los 90 vuelven reversionados y se imponen esta temporada

Tapa de OHLALÁ! de enero con Agustina Cherri

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2026 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.

QR de AFIP