• HISTORIAS

Alejandro Pasquale: "La belleza de la naturaleza merece nuestro respeto"




Me apareció su obra El despertar en un posteo en Instagram de nuestra nutricionista amiga Nat Amengual: era una mujer con una flor en el entrecejo tocando la tierra, como sintiendo su pulso, completamente inmersa en un mundo que no te exige ver con los ojos, sino que te propone esa entrega serena de la pertenencia y la intuición; como único testigo, un zorrito que la mira atento, rodeado de naturaleza. Me quedé mirando esa pintura en miniatura en mi celu y sentí una conexión inmediata. No sabía nada de Alejandro Pasquale, comencé a googlearlo y me animé a mandarle un mensaje: "Me gustaría hacerte una entrevista", le dije. Y a los pocos días estaba en mi casa en Tigre para la foto que acompaña esta nota. Algo confirmé ese día: la obra no está en el lienzo, sino en los ojos que miran. Su temple, su compromiso por la vida, su mirada atenta, su humildad frente a esa exposición que son las fotografías. Ale, sin saberlo, era la piedra fundacional de esta edición especial que honra la naturaleza que somos, porque fue la primera nota que estuve segura de hacer cuando el sumario seguía en blanco. Podría decirse que es un autodidacta, porque no terminó la carrera de Bellas Artes; sin embargo, desde muy chico, en la provincia de Neuquén, donde la mayoría solo piensa en petróleo, él pensaba en cómo sacar una savia distinta. Algo que sentía que rugía también desde lo más profundo de la tierra, pero todavía no podía expresar con claridad, hasta que conoció las plantas sagradas.
"Ahí vos no entrás en una inconciencia; mejor dicho, se vivencia la conciencia paralela. No entrás inconsciente, sino que quedás viendo todo lo que te rodea y tu propia persona desde otro lugar. Es muy enriquecedor. Es lo que mayormente se conoce como psicodelia (manifestación del alma), pero es un estado de psicodelia en el que vos estás interactuando con otra genética, con la historia de otro ser vivo, que es la planta, en este caso. Realmente te saca de todo esto: de Alejandro Pasquale pintor; Alejandro Pasquale hijo; hermano... Te lleva a explorar un lugar interno mucho más ancestral que este paso por la Tierra. Tenés un abanico de visiones sobre la Tierra, sobre vos mismo, sobre la humanidad, sobre las relaciones, especialmente en mi caso, me lleva a indagar sobre mi relación con la naturaleza...".
Nunca tomé plantas sagradas, medito desde hace muchos años, soy instructora de técnicas de meditación y respiración, igual sintonizo con tu obra, con el despertar. Es interesante porque no importa cuál sea la puerta de entrada: tiene que ver con la verdad del universo.
Eso que decís, para mí, es fundamental. No importa cómo llegues a entenderte como naturaleza, lo importante es que te entiendas como parte de ella y no estando a un costado. A mí eso es lo que realmente me pusieron sobre la mesa, por llamarlo de alguna forma, las plantas sagradas. Cuando estás en este estado de conciencia no ordinaria, realmente te unificás con la naturaleza de una forma tan hermosa y tan amorosa..., de una forma mágica. Eso es lo que me pasa cuando estoy en ese estado, tomo conciencia de que cada insecto, cada pasto, cada flor, cada nube, cada movimiento de las hojas, todo está afectado o interceptado por lo mismo que yo: por el sol, por agua, por el viento. Todo emite un reflejo, una sombra, un sonido. Sacando la conciencia humana o la animal o como prefieras llamarlo, lo que realmente nos da la vida es exactamente lo mismo que le da la vida a ese otro ser vivo. Cumplimos los mismos ciclos de vida: nacemos, crecemos, morimos, vamos a ser abono del ciclo que viene.
Eso mismo dice Mariana Matija en esta edición: "Somos parte del planeta Tierra".
Realmente, toda esta data que te esclarecen las plantas, si la tuviera que pasar a un breve mensaje en palabras, sería: "Tenemos la suerte de ser parte de la naturaleza, ni más ni menos. Deberíamos entendernos y recordarnos como tal; seguramente tener presente eso nos ahorraría muchos problemas". Eso es lo que me manifiestan las plantas para empezar. Entonces tenés un montón de trabajo: bajar esa coraza que tenés de humano, de artista, de hijo, de hermano, de pareja, lo que sea. Sos parte de la naturaleza, nada más que nos vestimos con cierta ropa, tenemos distintos niveles de pensamiento o de entendimiento respecto de otros animales, pero el reino es el mismo. Hay cuatro reinos: mineral, animal, vegetal y fúngico y ahí se terminó. Eso es lo que comprende la naturaleza, ahí está todo.
"Tenemos la suerte de ser parte de la naturaleza, ni más ni menos. Deberíamos entendernos y recordarnos como tal; seguramente tener presente eso nos ahorraría muchos problemas".
Vos tenés un mensaje para dar y el mensaje podría materializarse de muchas maneras, sin embargo, elegiste la pintura...
En este momento, sí. Mi mensaje podría estar traducido en diferentes formas, podría ser escritura, poesía, escultura. En este momento entiendo que la pintura es mi forma, la mejor que he encontrado para expresarlo y con la cual veo que llego a mucha más gente. Me parece que hoy es un mensaje muy necesario, el de entendernos naturaleza. Por eso, no estamos acá para violar, para abusar, para aprovecharnos de ella, sino para convivir con la naturaleza. En esta sociedad y en estos tiempos que estamos viviendo es difícil hacerlo a veces. ¿Por qué? Porque también sos todo lo que te rodea: lo que comés, lo que decís, lo que hacés y lo que soñás. Yo creo que, compartiendo mi mensaje, lo voy sembrando de a poquito y en distintas formas, y también lo voy incorporando en mí mismo. Hay pequeñas acciones que de a poco vas cambiando y haciendo para mejor.
Uno va construyendo falsas ideas de control, sentimos que todo lo podemos y no es así; por ejemplo, el otro día me pasó que no pude salir de mi casa en Tigre porque había sudestada...
La fuerza de la naturaleza va a estar y va a seguir estando con más o menos plantas, con más o menos animales, va a estar y nosotros somos nada al lado de su fuerza. Pero más allá de respetar la naturaleza por una cuestión de su poder de dar vida o muerte, debemos aprender a apreciarla y cuidarla al igual que a nosotros mismos. Poder disfrutar y admirar las bellezas que nos regala de una forma más consciente. Obviamente, para algunas personas llega el verano y ni se enteraron de que antes pasó la primavera.
¿Cómo es tu sistema de trabajo? Me decís que pintás alrededor de 8 horas por día, ¿tenés una imagen en la cabeza? ¿Son imágenes que viste en alguna de estas experiencias pasadas o van surgiendo?
Lo que yo generalmente pinto son escenas o visiones de ceremonias que he pasado, pinto la situación misma o una traducción de las visiones que he tenido. Por ejemplo, mi pintura El despertar fue la última ceremonia que tuve en la Patagonia, en febrero de este año. Esa es una representación de una amiga. Fui con ella y dos amigos más a un lugar hermosísimo de Río Negro y esa pintura es una representación muy narrativa de esa ceremonia. Obviamente el zorrito no se apareció, y el peyote en realidad no era peyote sino honguitos mágicos, pero, más allá de la literalidad, me interesa el mensaje, y plasmarlo en una representación pictórica es mi trabajo posterior. Yo no soy ajeno a que estoy pintando, claramente genero una composición, pero lo que sí me interesa es representar las sensaciones y sentimientos que tuve en ese lugar y en ese momento puntual.
"Más allá de respetar la naturaleza por una cuestión de su poder de dar vida o muerte, debemos aprender a apreciarla y cuidarla al igual que a nosotros mismos".
Tenés algo poderoso con los pájaros en tu obra, ¿qué simbolizan para vos?
El canto de los pájaros es un lenguaje hermoso, desde siempre me llamo mucho la atención si forma de comunicación.Donde vivo, en Villa Urquiza, tengo un oasis de plantas en mi terraza y vienen Aves de todo tipo. Es realmente un regalo de la naturaleza su canto y así me llega su disfrute también, simplemente hay que prestarle atención. Si le prestas atención al canto de la calandria tiene un canto a la mañana, un canto a la tarde y un canto nocturno, es mágico eso y son hermoso los tres.Las aves para mí acompañan mucho el día a día, realmente es como una especie de agradecimiento que les hago.
¿Venís de alguna familia de artistas o tenías alguna facilidad de base? ¿Cómo es que tenés este talento?
No. Mi padre es ingeniero químico, por eso viví en la Patagonia tantos años. Mi madre es bióloga genética y mi hermana es psicóloga. Son carreras más convencionales. De todas formas, cuando terminé la secundaria en Neuquén y no sabía qué hacer, lo único que me dijo mi padre fue: "Si te tiene que ir bien o mal, te va ir bien o mal hagas lo que hagas. Entonces encará por lo que vos realmente amás". Yo me pasaba el día pintando en el galpón que teníamos afuera de la casa. "Vos ya tenés muy claro lo que querés hacer, Ale", me dijo. No sé si seguí mi carrera personal o si seguí esto de la pintura por eso, pero es un buen recuerdo que tengo.
La búsqueda del realismo de tu obra debe requerir mucha disciplina...
Soy bastante disciplinado con mi trabajo. Casi se podría decir que tengo horario de oficinista en vez de artista. Me levanto muy temprano y ya tipo 8.30, 9 hs. estoy en el estudio pintando hasta las 15, 16 seguro. Todos los días. Tengo dos partes en mi trabajo para hacer una obra: primero, tengo la parte de boceto que voy trabajando con Photoshop, es ese el momento en el que pongo más la creatividad; después viene el momento de la ejecución de la pintura, muchas veces casi cambia completamente respecto del boceto, pero es este el que me guía durante el tiempo de ejecución, los colores no son los mismos, muchas cosas las modifico, desaparecen, se cambian por otras.
"No tengo conflicto con la creatividad. Supongo que es porque si no tuviese nada que decir, no pintaría, pinto porque necesito hacerlo para contar algo".
¿Tenés crisis creativas?, ¿el vértigo del lienzo en blanco?
La crisis de creatividad me puede agarrar mientras estoy pintando. Entonces, en el proceso de alrededor de tres semanas que estoy con una pintura, también empiezo a bocetar algo que se me ocurre y en otro momento lo sigo. Casi siempre tengo en marcha algún trabajo, aunque sea en una etapa distinta, la verdad es que no tengo muchos conflictos con la creatividad. Supongo que eso es porque si no tuviese nada que decir, no pintaría; pinto porque realmente necesito hacerlo para contar algo. Más allá del cómo y el porqué de mi obra, mi trabajo tiene la intención y necesidad de recordarnos constantemente que, a pesar de que muchas veces lo pasemos por alto, somos una parte horizontal de una gran red de seres vivos y minerales que habitan esta tierra, somos, hasta el día que nosotros mismos nos lo permitamos, una parte de esta inmensa y mágica naturaleza. •

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