
Muchísimas mujeres bajan la guardia anticonceptiva y deciden cuidarse con el método más inseguro de todos - Corbis
Estamos viviendo un fenómeno global bautizado "the pull out generation": actualmente, muchas, muchísimas mujeres por encima de los 25 años bajan la guardia anticonceptiva y deciden "cuidarse" con el método más inseguro de todos, el del ritmo, es decir, con el artesanalísimo truquito de confiar en que ÉL acabará afuera en el momento justo, sin prever las consecuencias.
La explicación es que a medida que pasa el tiempo, el embarazo no deseado ya no es el cuco de los 20, se olvida el riesgo de las enfermedades venéreas, se confunde pasión con entregarle el poder al otro, se cree que acabar afuera es un modo más natural.
La pregunta es: ¿qué tan acertada es la decisión de no elegir un verdadero método anticonceptivo?, ¿qué hay detrás? Está bueno pensarlo, por eso analizamos los motivos de una práctica que viene en ascenso y que deja más librado al azar que a nuestra propia voluntad.
Hormofobia
En los últimos tiempos, el fervor por lo natural nos ha llevado a rechazar las hormonas. Convencidas de que las intervenciones artificiales en nuestro organismo deben ser reducidas lo máximo posible, muchas decidieron buscar métodos más naturales. Se sintieron liberadas por dejar de tomar pastillas o estamparse parches; sin embargo, no son pocas las que, gracias a esa decisión, agrandaron la familia inesperadamente. ¿Es lo hormonal tan malo como dicen? Habría que evaluar costos-beneficios, porque la píldora indicada también puede ayudarte a aliviar dolores menstruales y mejorar la calidad de vida en general. Si no, el preservativo sigue siendo uno de los métodos más democráticos y confiables para los dos.
Enfermedades vene... ¿qué?

en pareja o solteras, muchas mujeres adoptan este método como un modo de coqueteo con la maternidad - Corbis
Pocas cosas son más tabú en nuestro mundo liberal que las enfermedades venéreas, sean graves, como el VIH o la hepatitis, o pasajeras, como los hongos. No, olvidate, nadie, nunca, va a decirte que la tiene o que la tuvo. Menos la persona con la que estás a punto de encamarte. No son la clase de cosas que publicamos en Facebook y sí son la clase de cosas que ocultamos a la hora de seducir. Esta es la razón por la que es tan fácil olvidarse de que existen. Que no haya campañas de concientización tampoco ayuda. Sin embargo, en nuestro país actualmente se registra un aumento inédito de enfermedades venéreas que se creían casi erradicadas, como la sífilis. Existen datos que nos ponen en alerta, por ejemplo: 19 personas se contagian VIH por día y más de la mitad de quienes están infectados no lo saben. ¿Tenés pareja estable y estás tranquila? Este dato te va a inquietar: en Argentina, el 80% de las mujeres que tienen VIH se contagiaron a través de sus parejas estables. El lema es este: si van a relajarse, tendrán que analizarse, y seguido (ver recuadro).
Sentir más
Los que saben científicamente sobre el tema aseguran que el placer del "revolcón descapuchado" es más psicológico que real. Ellos explican que tu vagina está diseñada mucho más para sentir la presión y el roce que la temperatura y la textura. En vos, el preservativo no reduce el placer, y aunque él te jure que en él sí, no deberías creerle demasiado. Lo que el preservativo reduce, en todo caso, es otra cosa: el morbo del riesgo, el placer de caminar por la cornisa haciendo algo que "está mal", que puede traernos consecuencias inesperadas y cambiarnos la vida. En definitiva, nuestro encuentro, entonces, se convierte en una ruleta. E, inconscientemente, muchas buscamos eso en el sexo: adrenalina, aventura, riesgo. Bueno, sí, con el método de "arafue", los riesgos los tenés todos. Entonces, está bueno saber cuándo una puede realmente tirarse a la pileta sin problemas.
Falso girl power
Es curioso, pero hay quienes piensan que el método de acabar fuera es más igualitario y feminista porque no deja únicamente en manos de la mujer la responsabilidad de cuidarse: el hombre también debe hacerse cargo de su parte si no quiere ser padre. Esta es una interpretación polémica. El poder femenino está en tener vos misma el control de tu destino, y eso implica elegir cuándo tener hijos sin depender de nada más que de tu deseo. Lo sabés desde que naciste: la única que no puede escapar de un bebé es quien lo tiene en su cuerpo, y eso les da a estas decisiones el carácter de personales e intransferibles.
Nunca te falló (...por ahora)
La seguridad de un método anticonceptivo se define por sus probabilidades de fallar. De todos los que existen, este es el que tiene las probabilidades más altas. Tantas que no se considera un método anticonceptivo, porque el líquido preseminal, lubricante natural (incluso eyaculando fuera) puede dejarte embarazada. Que te haya funcionado hasta ahora no significa que lo siga haciendo siempre, significa que cada vez que lo implementes vas a volver a exponerte a que falle y que las probabilidades de que eso pase son muy reales. Una vez más, estás dependiendo gran parte de la suerte y gran parte del talento de tu semental para frenarse a tiempo.
Coqueteos con la maternidad
En pareja o solteras, muchas mujeres adoptan este método como un modo de coqueteo con la maternidad. A esta altura del partido, jugás a que no querés ser madre y jugás a que querés serlo. Esa ambigüedad respecto de un deseo (de ser o no ser madre) es muchas veces lo que nos lleva a pararnos en un gris que nos deja libradas al azar. Elegir tener un hijo es fuerte, muchas preferimos que nos venga "porque así lo quiso Dios" antes que planificar. Es el caso de un montón de parejas que no quieren dar ese paso, pero que le darían la bienvenida a un hijo de todas formas. También es el caso de muchas mujeres solteras deseosas de tener algo propio, de dar amor, de retener a un hombre o de escapar al miedo del reloj biológico. Ojo, que también hay hombres que juegan en esto cartas inconscientes muy fuertes: la posibilidad de probar su masculinidad, el poder de definir el destino de una mujer, deseos de control o la urgencia de asentarse.
El sexo es un terreno hermoso y oscuro, en nuestro modo de vivirlo hay mucho que sabemos y mucho que no sabemos, y también cada modelo sexual es un mundo personal, con explicaciones tan propias como únicas. Por eso, vale la pena tomarse el tiempo para pensarnos, qué queremos y cómo lo queremos, evaluar las consecuencias y tener las riendas de nuestros propios deseos.
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