
5 lugares en Buenos Aires ideales para ver el atardecer el otoño
Llegó mayo y la Ciudad se transformó. El verde intenso del verano cedió ante una paleta de ocres, dorados y rojos que tiñen las veredas porteñas. Un recorrido visual por los rincones donde las hojas secas crean escenarios de película.
28 de mayo de 2026 • 13:34

Un recorrido visual por los rincones donde las hojas secas crean escenarios de película. - Créditos: Prensa CGBA
La Ciudad de Buenos Aires se viste de otoño y ofrece para los locales y los turistas distintos rincones ocultos ideales para visitar en los atardeceres de junio. El recorrido se arma con 5 puntos claves totalmente instagrameables que van desde Puerto Madero hasta la Reserva Ecológica Costanera Sur. A continuación, las diferentes opciones que no te tenés que perder.
1. El Planetario Galileo Galilei: el cosmos entre hojas doradas

El icónico "plato volador" de Palermo se posa sobre un colchón de hojas que parecen imitar el brillo de las estrellas y su distribución en el jardín permite a los visitantes jugar a encontrar constelaciones en el césped. - Créditos: Prensa CGBA
El icónico "plato volador" de Palermo se posa sobre un colchón de hojas que parecen imitar el brillo de las estrellas y su distribución en el jardín permite a los visitantes jugar a encontrar constelaciones en el césped. Su imponente cúpula de 20 metros de diámetro contrasta con el parque. En esta época, la luz del atardecer golpea los ventanales de vidrio, reflejando el cielo limpio del otoño, que juega con el frío de la noche. El jardín del Planetario es la sede de muchos encuentros en el que los vecinos y turistas disfrutan del paisaje verde porteño con el icónico edificio de fondo mientras toman café o miran películas al aire libre al tiempo que cae el sol y la hora dorada se refleja en el lago. Y cuando el cielo acompaña y está despejado, los sábados y domingos los telescopios se sacan al parque para observar las estrellas, las constelaciones y el cosmos con los que quieran acercarse a conocer un poco más del universo.
-Por qué visitarlo ahora: los grandes ejemplares de tipas y jacarandás que lo rodean pierden su follaje de forma rítmica, permitiendo que la estructura resalte sobre un suelo completamente anaranjado. Es el punto ideal para un picnic con luz suave.
2. Puerto Madero: reflejos de acero y cobre

La combinación de los antiguos diques de ladrillo visto con los rascacielos de cristal crea un microclima visual, y el Puente de la Mujer se convierte en el eje de todas las miradas. - Créditos: Prensa CGBA
El barrio más moderno de la Ciudad ofrece un contraste arquitectónico único cuando bajan las temperaturas. La combinación de los antiguos diques de ladrillo visto con los rascacielos de cristal crea un microclima visual, y el Puente de la Mujer se convierte en el eje de todas las miradas. Entre todo eso se mezclan los colores de jacarandás, araucarias, magnolias y tipas, árboles jóvenes que les dan una textura única a las calles y los parques de Puerto Madero, donde también se lucen esculturas como la que rinde homenaje a los caídos de la Prefectura Naval Argentina, al comerciante italiano Luis Viale o al tango, con un bandoneón de tres metros de altura. El otoño en los diques es especial por los reflejos en el agua. Los árboles que bordean los muelles se tornan amarillos, enmarcando las grúas históricas y los edificios de oficinas en una composición que mezcla lo industrial con lo natural. Los museos Fragata Sarmiento y Corbeta Uruguay le dan a los diques un atractivo turístico. Son, también, dos de los buques de mayor antigüedad de la Armada Argentina que aún se mantienen a flote y que cuentan en sus muestras las hazañas de las que formaron parte.
3. Reserva Ecológica Costanera Sur: el estallido de la naturaleza salvaje

Con 350 hectáreas, es el hogar de cortaderas, sauces criollos, ceibos y alisos que se mecen con el viento y el río.
Precedida por la Fuente Monumental Las Nereidas, la escultura más famosa de la artista tucumana Lola Mora, la Reserva Ecológica Costanera Sur es un respiro a solo metros del cemento, un pulmón verde ofrece la versión más agreste y auténtica del cambio de estación. Con 350 hectáreas, es el hogar de cortaderas, sauces criollos, ceibos y alisos que se mecen con el viento y el río. Recorriendo sus senderos aparecen más de 550 especies de plantas y 42 tipos de hongos que constituyen la belleza natural y ribereña de la Reserva. El clima atrae a más de 300 aves que hacen de este pulmón su hogar: allí construyen sus nidos y se refugian de los ruidos de la Ciudad. Están aquellas más pequeñas y discretas, como el benteveo, el chingolo y el barillero; y otras, más grandes y majestuosas, como el carancho, el chimango, el chajá y el gavilán. La Reserva tiene también lagunas en las que convive una veintena de especies de peces, mientras que entre los yuyos se esconden roedores como el coipo y el cuis y reptiles como tortugas, lagartos y víboras. Es el lugar donde mejor se aprecia la biodiversidad porteña. El pastizal pampeano se vuelve plateado y los humedales se llenan de aves migratorias. El aire fresco del Río de la Plata y el crujido de las ramas bajo los pies ofrecen una desconexión total de la urbe.
4. El Rosedal de Palermo: el último suspiro del color

Aunque las rosas tienen su pico en primavera, el otoño les otorga un aire romántico y melancólico inigualable. - Créditos: Prensa CGBA
Aunque las rosas tienen su pico en primavera, el otoño les otorga un aire romántico y melancólico inigualable. Ubicado sobre la Av. Presidente Pedro Montt, en el corazón del Parque Tres de Febrero (Palermo), resulta uno de las postales naturales estéticas más imponentes y atractivas. Recorrer sus senderos, caminando entre sus flores y toda la gama cromática que despliegan de manera distinta en esta época del año y luego cruzar el lago a través del icónico Puente Griego es una experiencia única. El paseo por el jardín histórico del Patio Andaluz, que está dentro del Rosedal y que fue completamente renovado por el Gobierno porteño, conservando una joya arquitectónica de casi 100 años, complementa una jornada otoñal ideal para el disfrute en soledad, familia o pareja. Los jardines diseñados simétricamente permiten ver cómo cada especie de árbol reacciona de forma distinta al frío. La luz de las cinco de la tarde en el Rosedal es, posiblemente, la más linda del año. Los plátanos de la zona de las avenidas linderas sueltan sus hojas anchas, creando túneles dorados por donde se filtra el sol de forma intermitente. A esta postal plagada de hojas flotantes se le suma como atractivo el Jardín de los Poetas, con los icónicos bustos de Alfonsina Storni, Jorge Luis Borges y William Shakespeare, entre otros, para los amantes de la literatura o para cualquiera que sepa apreciar esta especie de museo a cielo abierto con más de 20 obras.
5. Las calles de San Telmo y sus patios antiguos

La hiedra de las paredes antiguas pasa del verde al rojo carmesí mientras en Plaza Dorrego los feriantes ofrecen un pedazo de cultura argentina. - Créditos: Prensa CGBA
El otoño le sienta bien a la historia. Las fachadas de las viejas casonas parecen cobrar vida con la luz dorada de la estación y lo que es el Casco Histórico se tiñe de sepia mientras se degrada la clorofila de las hojas y los árboles absorben su energía para sobrevivir a las temperaturas frías por venir. En San Telmo, las calles empedradas, faroles de hierro y balcones con rejas trabajadas son el paisaje habitual, pero el barrio, en otoño, se siente “de antes”. Los bares siguen allí, recibiendo a los mismos vecinos que todas las semanas se reúnen a tomar café y a los turistas que descubren en el Casco Histórico una parte de la historia porteña. Siempre suena un tango, cerca o lejos, pero esta vez coincide con las tonalidades del otoño que hacen de San Telmo un lugar único para visitar con caminatas lentas y contemplativas en el aire fresco de mayo. La hiedra de las paredes antiguas pasa del verde al rojo carmesí mientras en Plaza Dorrego los feriantes ofrecen un pedazo de cultura argentina. Hay galerías, paseos, murales y museos que conviven con la tradición de la Buenos Aires que siempre estuvo allí.
-Para más planes y actividades en la Ciudad de Buenos Aires: https://linda.buenosaires.gob.ar/
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