Julieta Nair Calvo vuelve al teatro con Tootsie: "Los sueños se trabajan"

Durante este 2022 fue mamá de Valentino, se tomó una pausa y ahora volvió al ruedo laboral con toda. Mientras prepara la versión porteña de Tootsie en calle Corrientes, charlamos con ella de su presente y de los aprendizajes que le trajo la maternidad.


Fotos de Mica Bianchi

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Producción deVirginia Gandola

TOP Y PANTALÓN DE LINO (CLOETAS, $25.600 Y $39.600), SANDALIAS (REGINA MARGHERITA, $23.000)

TOP Y PANTALÓN DE LINO (CLOETAS, $25.600 Y $39.600), SANDALIAS (REGINA MARGHERITA, $23.000) - Créditos: Micaela Bianchi



Juli Nair Calvo nos recibió en su casa a la hora de la siesta. De la siesta de Valentino, su bebé de 7 meses que llegó a su vida para sacudirla. La casa –una casa divinamente reciclada por ella y Andrés Rolando, su pareja- estaba en completo silencio, pero una hamaca colgada junto a la biblioteca, una cunita de madera y un puñado de peluches sobre una manta circular aparecían como estridentes indicios de que un bebé había llegado a esta casa para traer babosas risotadas y más de un aprendizaje.

Juli Nair Calvo dejó de trabajar para disfrutar su embarazo, pero justo a los dos meses de su bebé volvió al ruedo con Piel de Judas y ahora, ya se prepara para la siguiente movida: va a protagonizar Tootsie junto a Nico Vázquez en la Calle Corrientes. Para quien la ve en marquesinas pareciera que nada cambió en su vida, pero Juli está en plena transformación personal, aprendiendo a amalgamar su pasión por lo que hace con la devoción por su hijo, intentando disfrutar pasito a pasito. 
 

¿Cómo estás en tu faceta Juli mamá?
Es una locura, pero amo, siempre quise ser mamá. Lo buscamos con mucho amor y todo fluyó. Trato de no romantizar la maternidad ni el embarazo, pero yo la pasé muy bien estando embarazada. Tuve muy linda conexión con la panza, de hecho extrañé la panza cuando lo tuve a Valen... 


Hasta estuviste en el Bailando con panza…
Sí, trabajé los primeros meses, pero no quería decirlo, fui medio kamikaze. Bailé hasta los tres meses sin decirle a nadie, ni mi coach lo sabía. Así que me tenían de acá para allá, baile del caño, todo. No lo decía porque lo quería cuidar, era tan buscado y soy tan de cuidar las energías, quería mantenerlo en un círculo privado y dije “bueno, me cuido”, pero en un momento mi obstetra me dijo: “mira, vos podés seguir bailando, hacer tu vida normal, pero no te caigas”. 

Claro, era muy jugado…
Porque además ya estábamos en un punto de la competencia en el que me exigían hacer trucos y tampoco quería contarlo para que me tuviesen lástima. Más allá de eso, tomé una decisión que nunca había tomado en mi vida hasta ese momento: dejar algo laboral por algo personal. Yo siempre elegí trabajar, siempre muy agradecida de tener laburo. Y esto no me lo quería perder por nada. Así que cuando estaba de tres meses y medio lo anuncié y dejé la competencia. Elegí quedarme en casa. Soy muy afortunada de tener esta posibilidad también, porque la mayoría de las mamás tienen que seguir laburando hasta el parto y yo pude frenar y conectarme más conmigo, con mi embarazo, con mi bebé y conocerme a mí también en este estado, porque realmente yo no sabía si me iba a sentir bien, si me iba a sentir mal. Finalmente, me sentí bárbara.

¿Y qué tipo de embarazada fuiste, más relajada o de leer mucho de todo?
Me hice todos los cursitos habidos y por haber. Me hubiese gustado tener parto vaginal pero en la semana 36 Valen se sentó y ya no se encajó más. Ya pesaba más de tres kilos, o sea, ya era imposible que vuelva a ponerse cabeza abajo, necesario para que sea vaginal. Desde ese momento ya empezó esto de la aceptación de lo que tiene que ser, que se me presenta cada vez más desde la llegada de Valentino. Las cosas suceden a pesar mío, pues yo soy también medio control freak con esas cosas, con todo en general. Intento que todo esté bajo mi control y eso es algo que estoy elaborando en terapia, pero la maternidad te saca un poco de eso, te da flexibilidad. Tuve un parto por cesárea y ahora estoy re abanderada de la cesárea porque comprendí el enorme trabajo y el valor que tiene. Está muy bastardeada y no…, es una operación de alto riesgo, en la que el cuerpo de la mujer se abre, te abren siete capas para sacar una persona y vos tenés que estar al poco tiempo disponible para cuidar al bebé cuando por una operación así, en cualquier otra persona, te dejan internado tres días.

Con todas las hormonas revolucionadas, además…
Es una entrega total. Es igual de válido que un parto vaginal, por eso no me gusta decirle parto natural, todo es natural. Gracias a Dios existe la cesárea y los médicos que pueden llevarlo adelante. Yo lo tengo grabado. 

¿Lo tuviste con el obstetra Nacho Tomasone?
Lo tuve con Nacho que graba muchos partos, pero obviamente antes pide permiso. Yo quería ese recuerdo y cada vez que lo veo lloro, es muy emocionante, hasta ahora fue el día más lindo de mi vida. Llevamos nuestra playlist y Valentino nació con una canción de Spinetta que nos gusta mucho. Tengo la sensación todavía en el pecho de la gratitud que sentí ese día, de hecho, estoy filmada diciéndoles a los médicos: gracias, gracias, gracias, gracias. Fue maravilloso.

BODY Y PANTALÓN (KOSIUKO, $17.000 Y $24.000).

BODY Y PANTALÓN (KOSIUKO, $17.000 Y $24.000). - Créditos: Mica Bianchi

“Yo soy medio control freak con todo, pero la maternidad te saca un poco de eso, te da flexibilidad y la aceptación de lo que tiene que ser...” 

Qué lindo… Y al toque volviste a laburar, ¿cómo fue?
Yo ya tenía medio en claro, desde un principio, que no quería tomarme un año sabático. Yo sabía que en algún momento quería volver a trabajar y calculaba que iba a ser pronto… Aunque no me imaginé que iba a ser tan pronto igual. Cuando vino Paula, mi representante a conocer a Valen me preguntó: “¿qué querés hacer?” y yo le dije, que me daban ganas de hacer teatro y no sé por qué le dije: “me gustaría hacer algo con Gustavo Yankelevich”, no sé, de la nada… Increíblemente, a los 3 días la llamó Yankelevich para hacer Piel de Judas en Uruguay con Susana Giménez, fue algo muy loco. “Si Juli quiere, Susana estaría ok de hacerla con ella”, le dijeron a mi representante. ¿Entendés? ¡Susana me conocía! Yo no podía creerlo y no quería dejar pasar esa oportunidad. Al otro día la llamé y le dije, “no sé cómo, pero dale, vamos para adelante, me organizo”.

¿Y cómo se organizaron? 
Ahora estamos empezando con una señora que nos está dando una mano. Pero al principio no queríamos niñera. Queríamos intentar hacer todo nosotros dos solos. Nos fuimos los tres por tres meses a Uruguay. Lo logramos y fue hermoso. Valen es un compañerazo. 

Además, el contraste es genial: vos re puérpera, dando la teta, y Susana mega diva…
Dando la teta ahí con Susana al lado charlando y Susana que decía todo el tiempo: “ay, me lo como. Ay, lo amo”. Parecía a propósito, pero cada vez que venía Susana, Valentino se reía, le hacía caritas. Fue una experiencia lindísima. Me trataron increíble. Tenía ahí mi camarín con la cunita para él. Estuvo Rolo, el papá de Valen, todo el tiempo. Estuvimos un mes y pico instalados allá a full, y después nos íbamos los jueves a la mañana, bien temprano, y volvíamos acá los lunes a la noche. Yo estoy muy agradecida tanto con la producción, como con Valen que fue un santo y con Rolo que se acomodó para que yo lo pueda hacer. 

¿Y de Susana qué aprendiste?
Que las estrellas por algo son estrellas. Antes de conocerla creí que iba a ser más distante, que íbamos a compartir el escenario y ya. Yo no sabía ni cómo saludarla. Y ella te demuestra con su calidez que es una laburante más, o sea, ensaya un montón, desde el primer día era la única que se sabía el libro entero, súper profesional. Muy amorosa, generosa, cero diva, en el sentido de querer brillar solo ella. Sobre todo conmigo, que era la otra mujer del elenco, me súper dio mi espacio, me aconsejaba, ella todo el tiempo quería trabajar en equipo, que para mí es la única manera de que algo funcione de verdad y genuinamente. Susana es una gran líder positiva. 

Sin dudas, es una gran líder. 
Yo se lo dije siempre. Y generosa. Nos invitaba a comer a su casa, me hizo un regalo el día del estreno. Una divina siempre contando mil cuentos… Historias con Porcel, Olmedo, Maradona. Es muy hermoso escucharla, charlar con ella, aprender de ella que tiene el taco gastado en el escenario.

CAMISA Y SHORT (LAS PEPAS, $17.990 Y $14.900), SANDALIAS (REGINA MARGHERITA, $28.000).

CAMISA Y SHORT (LAS PEPAS, $17.990 Y $14.900), SANDALIAS (REGINA MARGHERITA, $28.000). - Créditos: Mica Bianchi

La primera vez que te entrevistamos, hace cinco años, estabas soltera… ¿querés contarnos de tu historia de amor?
Ay sí, creo que a los poquitos meses lo conocí a Rolo. Estábamos haciendo una tira con Gime Accardi y ella me dijo que tenía un chico para presentarme. Yo siempre cuento que no le di mucha bola en ese momento porque viste cuando estás soltera, siempre te dicen: “Ay, tengo a tal o a tal para presentarte” y pocas veces funciona, pero como venía de parte de ella le dije que sí. Me dijo que tenía un bar y que podíamos ir con el elenco. Aunque íbamos en grupo, para mí estaba yendo una cita. Pero Rolo se acercó a la mesa, preguntó si estábamos bien y se fue. Nunca más apareció. Pasaron dos días y le dije a Gime: “ché, no sé, ¿le escribo por Instagram como para decirle gracias o soy muy boluda?”. Me había gustado, pero él nada. Así que abrí Instagram para escribirle y tenía justo un mensaje suyo: “Juli, qué lindo que vinieron el otro día”. Bueno, un poco le gusté se ve... Yo iba a dar el primer paso sin problema, pero él ya lo había dado. Empezamos a hablar y a hablar. Nunca más nos separamos.

¿Él se dedica a la gastronomía?
Sí, él se dedica a la gastronomía, pero en realidad es un creativo. Tiene bares y restaurantes experienciales, sensoriales. Nicki Harrison fue uno de los primeros speakeasy de Buenos Aires y fue un boom en ese momento. Nicki es uno de mis favoritos, ahí fue nuestra primera cita de hecho. 

¿Cuáles fueron tus aprendizajes del último tiempo?
Estoy intentando llevarme bien con los procesos. Yo soy bastante ansiosa. Me cuesta un poco disfrutar del mientras tanto hasta que llegue lo que quiero. Creo que lo único que disfruté genuinamente fue mi embarazo, la fabricación de Valen. Pero siento que con él, se me está desarrollando la paciencia. Me pasaba siempre en mi trabajo también. Cuando yo entro en una obra, ya quiero que me den el guión, quiero estrenar… Falta todo un proceso de ensayo que lo termino disfrutando, pero me pongo ansiosa. Creo que la maternidad me dio un poco eso, entender los tiempos. Ahora, por ejemplo, me está costando que Valen coma y todos me dicen que tenga paciencia, que en algún momento va a agarrar la comida porque todos los bebés comen.

Es tremendo lo de “los tiempos normales” para hacer las cosas en el crecimiento de los niños. Cada uno a su tiempo, ¡y está perfecto! 
Sí, además yo soy muy perfeccionista, entonces me dijeron a los seis meses y yo a los seis meses ya quería que comiera perfecto. Y de pronto, no quiere comer y bueno... tranquila, puede pasar a los 6, a los 7, a los 8 meses recién. De eso se trata ser más flexible y disfrutar más del mientras tanto. Me lo digo todo el tiempo. 

Es tu nuevo mantra…
Tal cual, viste que todo el mundo te dice: “disfrutalo que crece muy rápido”. Al principio me embolaba que me dijeran eso. Tipo “sí, ya sé, estoy disfrutando”, y ahora realmente entiendo. Igual me prometí no dar ese consejo a nadie, porque siento que es como que le metes otra exigencia más a la madre. Además de todo lo que está haciendo, no tiene que olvidarse de disfrutar. Como el que te dice que duermas cuando estás embarazada. ¡El sueño no se acumula! No es retroactivo… malísimo consejo.

El único consejo que sirve es que congeles milanesas.
¡Re! Que cada uno que vaya a visitarte lleve algo de comida para freezar. Fue un buen consejo y ese es uno de los pocos que daría, pero odio los consejos maternales. Ya bastante cargamos con un montón de inseguridades, por no haberlo vivido nunca y porque se te abre un mundo nuevo que es maravilloso y mágico, pero que también es un mundo completamente nuevo para el cual no traemos muchas herramientas. Todo es muy personal, cada uno lo vive a su manera, no hay consejos que les sirvan a todos.

“Yo soy bastante ansiosa. Me cuesta un poco disfrutar del mientras tanto hasta que llega lo que quiero”.  

CATSUIT (JUSTA PETRA, $40.200).

CATSUIT (JUSTA PETRA, $40.200).

Valentino se incorpora de su siesta y sin llorar busca la voz de su mamá. Le tira los brazos y Juli sale rápido a su encuentro. Le toca tomar la teta. En realidad toma cuando quiere y es que es el nuevo rey en la vida de Juli y eso se nota no solo en el ambiente que, poco a poco, se va llenando de cosas y cositas de bebé sino, y sobre todo, en su intercambio de miradas. Valentino tiene una mirada tierna, pero profunda que sigue curiosa cada cosa que pasa. Y Juli lo mira embobada sin poder terminar de creer el milagro de la vida. “Con Rolo decimos que nunca nos olvidemos del milagro de que juntos creamos a Valen y ahora es parte de nuestra vida”.

Así como soñaste trabajar con Yankelevich y se cumplió, aprovechando la racha, ¿qué otro sueño tenés?
Bueno, me encantaría tener otro hijo o hija, pero cuando se dé, es difícil a veces programarlo. En lo profesional, me gustaría hacer alguna serie en España. Tengo ganas de hacer algo para alguna plataforma de streaming tipo Netflix.

¿Te gustaría ir a vivir a España?
No a vivir, pero sí a hacer una experiencia, durante algunos meses. Siento que mi lugar está acá y yo construí acá algo muy lindo que me costó mucho trabajo y me gusta poder sostenerlo también. El día de mañana, si tengo la posibilidad de hacer algo en otro lugar, seguramente sea por lo que construí acá. Entonces le doy mucho valor y estoy muy agradecida con mi país. Pero bueno, eso es algo que tengo ahí pendiente, y me gustaría hacer.

Y en estos meses, en lo que no estás laburando tan a full, ¿qué haces en los tiempos libres sin Valen?
Me encanta salir a comer afuera, pero en general todavía lo llevo a Valen. Ahora estoy con el tema de que tampoco agarra la mamadera, así que no lo puedo dejar mucho tiempo. Después, por ejemplo, el otro día vinieron mis amigas acá a casa y nos tiramos en los sillones a charlar, hicimos un TikTok y me sentí como “ay, soy re joven”. Cuando volvés a conectar con tus amigas, te vuelve como un entusiasmo hermoso. Lo que sí hago sola y no lo llevo son mis clases de canto. Retomé presencial y me copa. Desde la pandemia había hecho por Zoom. Así que me tomo esa horita para mí y lo re disfruto.

Además, te empezás a preparar para Tootsie que se estrena en marzo del año que viene...
Sí, si bien es más una comedia, va a haber algunas canciones, algo de baile. Produce Nico Vázquez y también está Gustavo Yankelevich… Con Nico somos amigos y él me dijo que le encantaría que protagonicemos juntos, que contemos esta historia de amor. Porque, además de comedia, hay mucha emoción, mucha actuación. Estoy súper feliz, los ensayos arrancan recién en enero. Falta un poco, pero yo ya ansiosa… intentando disfrutar del proceso, como les decía. Después de ser mamá, por suerte hay como una frecuencia que baja, uno está más a tierra. Estoy intentando estar más presente y el mundo de la tele y el teatro es más veloz, de estar de acá para allá, más exposición. Así que intento disfrutar estos meses.

Uno de nuestros títulos de tapa tiene que ver con la importancia de que se encuentre el trabajo y la pasión. “Alineá culo y corazón”, decimos. ¿Cómo fue en tu vida? Es clave contar todo para no quedarnos solo con la Juli exitosa…
Los sueños se trabajan y en mi caso es 100% así, o sea, yo toda la vida estudié, me formé, tomé clases. Fui a 800 mil millones de castings de los cuales obviamente quedé solo en los que me vieron. Vivía en Quilmes y pasaba la mitad del día en colectivo. Me levantaba a las 5 de la mañana porque trabajaba atendiendo el teléfono en el primer turno de la escuela de Julio Boca y así me becaban para poder tomarme las clases a la tarde. Volvía a Quilmes de noche o si era muy tarde mis papás me tenían que ir a buscar a Retiro.

¿Y cómo fue que arrancaste a trabajar en la tele?
A los 4 años hice mi primera publicidad. A los 13 años entré en el reality de Reina Reech, Generación Pop. Me había anotado con mis compañeras de escuela medio como una joda y quedé. Era una joda, pero yo me venía preparando. Hacía teatro, canto, baile, todo. Y bueno, a partir de ahí no paré de trabajar, o sea, al principio siempre en paralelo a la escuela. Al mediodía me iba a buscar una combi de Canal 13, me llevaba, estaba en el programa y después volvía porque al día siguiente me levantaba temprano. Hacía los deberes cuando podía en los cortes de del programa, pero no me arrepiento en lo más mínimo porque siento que sin ese trabajo sin duda no hubiese llegado a donde estoy hoy, con todas las herramientas que tengo. Pero esta carrera nunca termina porque uno trabaja con su propio instrumento que es su artista y el artista todo el tiempo está en desarrollo. Tomando clases, mirando películas, teniendo deseos. Soñar tu carrera, ver hacia dónde querés ir, intencionar y trabajar para que eso pase. Por eso digo que los sueños, sin duda, se trabajan. También es muy importante el apoyo de tu red de contención, en mi caso fue fundamental el apoyo de mi familia, no lo hubiese logrado sola, no solo por la distancia -porque obviamente todo era en Capital y yo era de Quilmes- sino por el sostén emocional.

Sobre todo para acompañarte después de todos esos castings en los que no quedaste…
Totalmente. Cuando a uno le va bien es fácil soñar, pero si vos estás medio frustrado y no tenés más ganas de seguir, cuando te encontrás dándote la cabeza contra la pared, es difícil sostener esa vocecita adentro que te aliente. En general, te autoboicotea. Siempre está bueno tener a alguien que te lo recuerde, alguien que crea en vos. Porque obvio que vos sos la primera que tenés que creer en vos, en saber tu valor y hacerte valer, pero a veces no sale, y está bueno rodearte de gente que te lo recuerde.•

“Soñar tu carrera, ver hacia dónde querés ir, intencionar y trabajar para que eso pase. Por eso, siempre digo que que los sueños, sin duda, se trabajan”. 

TOP Y FALDA (JUSTA PETRA, $24.600 Y $47.600).

TOP Y FALDA (JUSTA PETRA, $24.600 Y $47.600).  - Créditos: Mica Bianchi

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