Cuando llega el invierno, muchas personas sienten que su piel cambia. Aparece la tirantez, algunas zonas se vuelven más ásperas, aumenta la sensibilidad y la luminosidad parece desaparecer. Aunque suele asociarse el daño cutáneo únicamente al verano, la realidad es que los meses fríos también representan un desafío para la salud de la piel.
Las bajas temperaturas, el viento, la calefacción y los cambios bruscos entre ambientes cálidos y fríos pueden alterar la barrera cutánea y favorecer la pérdida de hidratación. Por eso, los especialistas coinciden en que durante esta época del año es fundamental adaptar la rutina de cuidado para responder a las nuevas necesidades de la piel.
La hidratación sigue siendo la prioridad

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Uno de los errores más frecuentes es pensar que la piel necesita menos cuidados porque ya no está expuesta al calor extremo. Sin embargo, durante el invierno la deshidratación continúa siendo una de las principales preocupaciones.
"Cuando la piel se siente tirante, pica, se ve opaca, áspera o con descamación, nos está indicando que necesita mayores niveles de hidratación", explica Simón Scarano (MN 151411), médico dermatólogo para CeraVe.
Para reforzar la hidratación y fortalecer la barrera cutánea, los especialistas recomiendan incorporar ingredientes como el ácido hialurónico, reconocido por su capacidad para retener agua en la piel. También destacan el rol de la niacinamida para reforzar la función barrera y de la vitamina C para ayudar a mantener la luminosidad y la uniformidad del tono.
El protector solar no se toma vacaciones

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Uno de los grandes mitos del cuidado de la piel es creer que el protector solar solo es necesario en verano. Sin embargo, la radiación ultravioleta está presente durante todo el año y puede seguir provocando manchas, envejecimiento prematuro y daño celular incluso durante los meses más fríos.
La situación se vuelve todavía más importante en destinos de montaña. Según explican desde L'Oréal Paris, la nieve actúa como un espejo natural que refleja e intensifica los rayos UV. Además, la altitud aumenta la exposición a la radiación solar, por lo que la protección diaria se vuelve indispensable.
Por eso, los dermatólogos recomiendan utilizar protector solar todos los días, incluso cuando el cielo está nublado o las temperaturas son bajas.
Cómo aplicar correctamente el protector solar
La eficacia del protector solar no depende únicamente de elegir un producto adecuado, sino también de utilizarlo correctamente.
Los especialistas recomiendan aplicarlo como último paso de la rutina de cuidado facial y antes del maquillaje. Además, cuando existe exposición directa al sol, es importante reaplicarlo cada dos horas y también después de transpirar o entrar en contacto con el agua.
Otro detalle clave es la cantidad: para lograr una cobertura adecuada del rostro, cuello y orejas, se recomienda utilizar el equivalente a dos dedos de producto.
El cabello también necesita cuidados extra

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La piel no es la única que sufre los efectos de las condiciones climáticas extremas. El cabello también puede resentirse tras meses de exposición al sol y enfrentar nuevos desafíos durante el invierno.
"Durante el verano, el pelo y el cuero cabelludo están expuestos a factores como la radiación UV, altas temperaturas, la sal del mar y el cloro, que alteran su equilibrio. El cuero cabelludo puede verse afectado, con mayor sensibilidad, irritación o descamación en personas predispuestas", comenta María Victoria Férrea, tricóloga para Elvive (MN 172004).
La especialista agrega que "además, hacia el final del verano o inicio del otoño, es frecuente observar un aumento de la caída del pelo".
Para mantenerlo saludable durante el invierno, recomienda priorizar la hidratación y la reparación de la fibra capilar mediante shampoos suaves, mascarillas nutritivas y productos leave-in que ayuden a proteger el cabello de las agresiones externas.
Una rutina simple que hace la diferencia
Más allá de las tendencias beauty que aparecen cada temporada, los expertos coinciden en que la clave sigue siendo la misma: limpieza suave, hidratación adecuada y protección solar diaria.
Incorporar estos hábitos de manera constante permite fortalecer la barrera cutánea, prevenir la deshidratación y mantener la piel protegida frente a los desafíos del invierno. Porque si hay un producto que no debería faltar en ningún neceser, incluso cuando bajan las temperaturas, es el protector solar.
Belén Sanagua Es periodista, locutora y Licenciada en Comunicación Audiovisual. Se desempeña como subeditora de la web editando moda y beauty aunque, además, escribe para otras secciones.












