La primavera siempre trae ganas de cambiar el color de las uñas. Después de varias temporadas en las que los tonos neutros, los rosados suaves y las manicuras de apariencia natural tuvieron gran protagonismo, esta vez la paleta empieza a animarse un poco más.
Las distintas semanas de la moda internacionales ya dieron algunas pistas de lo que viene para la próxima temporada. Y entre los colores que aparecieron tanto en las pasarelas como en el street style hubo dos que llamaron especialmente la atención: el azul y el rojo.
Aunque son tonalidades muy diferentes, tienen algo en común: aportan color y personalidad sin necesidad de recurrir a diseños demasiado elaborados. Además, son fáciles de adaptar a una manicura cotidiana, ya sea llevando las uñas completamente pintadas o incorporándolos en pequeños detalles.
Azul: el color que vimos en Copenhague



En Copenhague Fashion Week, el azul apareció entre los colores que más se hicieron notar en el street style. Lo vimos en distintas prendas y accesorios, en versiones que iban desde tonalidades intensas hasta azules más profundos.
Y si algo tienen las tendencias de Copenhague es esa capacidad de llevar colores fuertes de una manera que se siente cotidiana. Por eso, trasladar este tono a las uñas resulta bastante natural.
Una de las opciones más simples es llevar las uñas completamente azules, dejando que el color sea el protagonista. En este caso, una tonalidad intensa puede transformar por completo una manicura sin necesidad de sumar ningún otro detalle.
Para quienes prefieren algo más discreto, también se puede llevar en una francesita azul sobre una base transparente o nude, o usarlo para dibujar líneas, pequeños detalles o formas geométricas.
El azul también permite jugar con diferentes acabados. Una versión brillante aporta más intensidad, mientras que una terminación más cremosa puede hacer que el color se vea más suave y fácil de combinar.
Rojo: el clásico que vuelve a llamar la atención



El rojo, por su parte, volvió a aparecer con fuerza en Milán Fashion Week. Es uno de esos colores que nunca desaparecen realmente, pero que cada temporada encuentran una nueva manera de instalarse entre las tendencias.
En las uñas tiene una ventaja que pocos colores pueden discutir: funciona por sí solo. Una manicura roja no necesita demasiados elementos para verse completa y puede adaptarse tanto a uñas cortas como largas.
Esta primavera, además, la propuesta no tiene por qué limitarse al rojo clásico. Se puede jugar con tonalidades más intensas, rojos profundos o versiones cercanas al bordó, según el resultado que se busque.
También puede aparecer en detalles pequeños. Una francesita roja, una línea sobre una base transparente o una combinación con otro tono permiten incorporar el color sin tener que llevar una manicura completamente roja.
Azul y rojo: una combinación para animarse un poco más

Aunque cada color funciona perfectamente por separado, azul y rojo también pueden convivir en una misma manicura.
Una alternativa sencilla es pintar algunas uñas de azul y otras de rojo, manteniendo la misma forma y largo para que la combinación se vea intencional. Otra opción es elegir una base nude o transparente y sumar ambos tonos en líneas, francesitas o pequeños dibujos.
También se puede jugar con una manicura en la que cada uña tenga una pequeña variación: una completamente azul, otra roja, otra con una francesita y alguna con ambos colores. Así, la paleta se mantiene pero el resultado no queda uniforme.
Para quienes todavía prefieren las manicuras minimalistas, esta puede ser una buena manera de incorporar color sin abandonar del todo ese estilo. No hace falta elegir entre una manicura neutra y una llena de diseño: a veces alcanza con sumar un buen color.
Belén Sanagua Es periodista, locutora y Licenciada en Comunicación Audiovisual. Se desempeña como subeditora de la web editando moda y beauty aunque, además, escribe para otras secciones.

