Hay algo que pasa en cada Fashion Week y que va mucho más allá de las pasarelas. Porque una tendencia puede aparecer en una colección, llamar la atención y convertirse en uno de los temas de la temporada, pero cuando empieza a verse en la calle es cuando realmente podemos medir cuánto impacto tiene. El street style funciona, justamente, como ese termómetro: muestra qué prendas, texturas, colores y accesorios empiezan a ganar lugar en los looks reales.
Después de Copenhague, Nueva York, Londres y Ámsterdam, llegó el turno de Milán y, con ella, nuevas pistas sobre lo que vamos a estar usando durante 2027. Mientras en Copenhague el azul tuvo un protagonismo enorme y Nueva York mostró una moda urbana, colorida y con accesorios capaces de transformar un look, en Milán las propuestas fueron más sofisticadas y aparecieron combinaciones que vale la pena mirar de cerca.
Hay cuatro tendencias que se destacaron especialmente en las calles italianas y que, además, podemos adaptar perfectamente a nuestros looks.
El color rojo se impone en los looks



El rojo viene ganando terreno desde hace varias temporadas y el street style volvió a confirmarlo. Después de haber aparecido con mucha fuerza en Nueva York y Ámsterdam, el color también encontró su lugar en Milán, aunque con una propuesta algo más sofisticada.
La clave está en combinarlo con prendas neutras. Un sweater rojo con un pantalón beige, una camisa que asoma debajo de un tapado, una campera que se convierte en protagonista o una cartera que rompe con un conjunto más clásico: el rojo funciona como ese elemento capaz de cambiar por completo un look sin necesidad de sumar demasiadas cosas.
También apareció en tops, zapatos y otros accesorios, demostrando que no hace falta vestirse completamente de rojo para sumarse a la tendencia.
Después del azul que dominó buena parte del street style de Copenhague, el rojo aparece como uno de los colores que más se repite en las calles de las principales semanas de la moda.
Combinaciones de colores


Otra de las claves que dejó Milán tiene que ver con animarse a mezclar colores que, a primera vista, quizás no son los primeros que combinaríamos.
El amarillo apareció junto al rosa, el violeta se encontró con el marrón y distintas tonalidades comenzaron a convivir en un mismo look. Son combinaciones que se alejan de la fórmula más previsible y que aportan una cuota mucho más divertida a la hora de vestirse.
No es una novedad que algunos dúos ya se hayan instalado en el street style (como el celeste con amarillo o el rosa con rojo), pero en Milán aparecieron nuevas mezclas que amplían las posibilidades.
Una prenda protagonista puede ser suficiente para empezar a probar. Un pantalón violeta con una prenda marrón, una camisa amarilla con una falda rosa o un accesorio en un tono inesperado pueden ser el punto de partida.
Prendas de cuero



El cuero también volvió a aparecer con fuerza en las calles de Milán. Las camperas fueron protagonistas, pero no estuvieron solas: las polleras y otras prendas confeccionadas en este material también formaron parte de los looks.
Hay un detalle importante para entender por qué esta tendencia puede ser especialmente interesante para nosotras: mientras en Milán están entrando en el otoño, nosotros vamos a encontrarnos con estas propuestas cuando llegue nuestro próximo otoño en 2027.
Las prendas de cuero funcionan, además, de una manera muy fácil de adaptar. Una campera puede acompañar desde un jean hasta un vestido, mientras que una pollera de cuero puede combinarse con prendas más simples para equilibrar el conjunto.
En Milán también se vio una idea que suma un poco más de sofisticación: llevar el cuero acompañado por accesorios del mismo tono o haciendo juego con los zapatos y la cartera.
Carteras bagguete


Si hubo un accesorio que llamó especialmente la atención en Milán fueron las carteras alargadas, especialmente las conocidas como baguette.
Este formato ya había aparecido con fuerza en Nueva York, aunque allí la propuesta se mostró mucho más colorida y las carteras funcionaban muchas veces como el accesorio encargado de levantar un look.
En Milán, en cambio, aparecieron versiones más clásicas y discretas. Carteras de inspiración vintage, modelos de diseñador y formatos alargados que acompañaban looks mucho más elegantes y sofisticados.
La baguette tiene, además, algo que explica su regreso: cambia completamente la silueta de un conjunto. Es pequeña, alargada y se lleva cerca del cuerpo, generalmente debajo del brazo. Un detalle que puede hacer que incluso un look sencillo se vea mucho más armado.
De las pasarelas a la calle
Si algo muestran las últimas Fashion Weeks es que las tendencias no aparecen aisladas. Algunas empiezan en una ciudad y continúan creciendo en otra, mientras que otras se transforman a medida que llegan a distintos street styles.
Copenhague mostró una moda más relajada y mucho color; Nueva York llevó las tendencias hacia propuestas urbanas y accesorios protagonistas; Ámsterdam reforzó el protagonismo del rojo y Milán sumó una mirada más sofisticada, con cuero, nuevas combinaciones cromáticas y carteras de inspiración vintage.
Y ahí está, justamente, lo interesante de mirar el street style: no se trata de copiar un look completo, sino de detectar esas prendas, colores y accesorios que empiezan a repetirse y pensar cómo llevarlos a nuestro propio guardarropa.
Belén Sanagua Es periodista, locutora y Licenciada en Comunicación Audiovisual. Se desempeña como subeditora de la web editando moda y beauty aunque, además, escribe para otras secciones.



