La primavera suele venir acompañada de ganas de estrenar colores, probar nuevas combinaciones y llevar las uñas como un accesorio más del look. Fucsia, naranja, amarillo, verde, azul y toda esa paleta vibrante que vimos aparecer en las calles de las distintas Fashion Week siguen teniendo su lugar. Pero esta temporada hay otra tendencia que empezó a hacerse cada vez más evidente y que propone exactamente lo contrario: volver a las uñas clásicas.
En las pasarelas y propuestas de belleza de Copenhague, Nueva York, Londres y Milán, las manicuras se alejaron de los diseños recargados y apostaron por una estética mucho más sutil. Uñas prolijas, cuidadas, con poco detalle y colores que no buscan necesariamente convertirse en el centro de atención.
Es una vuelta a esa idea de que una buena manicura también puede estar en los pequeños detalles: una uña natural perfectamente cuidada, una capa de brillo o, incluso, un color oscuro aplicado de manera simple. Y aunque todavía falta ver qué sucede en París, última parada de este recorrido por las semanas de la moda, el mensaje que dejaron las primeras capitales es bastante claro: las uñas minimalistas vuelven a ganar terreno.
Uñas negras:

Entre tanta paleta primaveral, el negro aparece como una alternativa inesperada. Y justamente ahí está parte de su atractivo.
Lejos de los diseños con dibujos, combinaciones o nail art, la propuesta es llevar las uñas completamente negras y dejar que el color hable por sí solo. Es una manicura clásica, pero con mucha presencia, que puede darle un giro más sofisticado a un look sencillo.
Además, demuestra que la vuelta de las uñas clásicas no significa necesariamente elegir colores claros o neutros: también se puede apostar por un tono intenso, siempre que la manicura mantenga una estética simple y sin demasiados detalles.
Uñas naturales: menos es más


Una de las versiones más simples de esta tendencia son las uñas al natural. Sin diseños, sin colores llamativos y, en algunos casos, prácticamente sin esmalte.
La clave está en que se vean cuidadas: uñas limadas, cutículas prolijas y una superficie pareja que puede llevar apenas una capa de brillo transparente. Es una manicura que acompaña el look sin competir con él y que funciona especialmente bien cuando las prendas, los accesorios o el maquillaje tienen más protagonismo.
También aparece como una alternativa para quienes quieren descansar de las manicuras más elaboradas sin resignar ese aspecto de manos arregladas.
Uñas con brillo

Otra de las opciones que vuelve a aparecer es la de las uñas con brillo. Puede ser sobre la uña natural o sobre una base muy sutil, pero siempre con la misma idea: una manicura limpia y luminosa, sin dibujos ni demasiados elementos.
El acabado brillante aporta ese detalle que hace que las manos se vean cuidadas sin necesidad de sumar color. Y tiene una ventaja extra: es una de esas manicuras que funciona tanto para el día a día como para una ocasión especial.
Una primavera con menos nail art
La tendencia no significa que tengamos que despedirnos de las uñas de colores. De hecho, los tonos vibrantes siguen apareciendo con fuerza en las propuestas de moda y belleza de la temporada. La novedad está en que empiezan a convivir con otra manera de llevar las manos.
Después de varias temporadas en las que el nail art, las formas, los dibujos y las combinaciones fueron protagonistas, las Fashion Week empiezan a mostrar una búsqueda diferente: uñas más simples, cuidadas y fáciles de llevar.
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