Paula Gómez se anotó por curiosidad en un taller de bordado y, sin imaginárselo, destapó un talento oculto. “No sabía coser ni un botón -cuenta-, pero fue amor a primera puntada”. Desde ese día, nunca más paró y, al poco tiempo, se animó a emprender y creó Coco Handmade.
Sus amigas la incentivaron a compartir su pasión y descubrió que, también, podía enseñar. Primero, lo hizo en el taller de otra artista, después -pandemia de por medio- de manera virtual y, desde 2022, da clases en su propio estudio, un espacio de encuentro en Palermo, que armó con esfuerzo, amor y comunidad; todo en grandes cantidades. Con Santi, su marido, le dieron vida al espacio: él, que sabe de carpintería, restauró muebles e hizo algunos de cero y ella, se encargó de darle alma a cada rincón con la decoración.

Hoy, la “Coco´s house” (por ser la casa de Coco Handmade) habla de su dueña y de su amor por el bordado y los Beatles. Porque Pau tiene una historia muy particular con la banda y, en especial, con Paul McCartney, a quien conoció personalmente por un concurso en las redes. “Mi comunidad virtual de bordado me ayudó mucho -comparte-. Se armó una campaña enorme, conmovidos por mi historia”. En su Instagram @cocohandmade_ está pineada -for ever- la foto de ese día, que ella define como un momento “surrealista y fascinante”.
En su feed, además, hay hacks de bordado, recortes de su día, rinconcitos de su estudio y toda la info para participar de sus talleres, que resultan espacios de encuentro, entre hiladas, charlas infinitas y los Beatles sonando de fondo: “Me emociona ver cómo crece la relación entre mis alumnas -asegura Pau-. De no conocerse, hoy comparten salidas, alegrías y tristezas. Porque este no es solo un lugar de bordado, sino un espacio para compartir”. Y es que el hacer con las manos siempre resulta terapéutico: calma, fomenta la creatividad y permite expresarse. En la apertura, Pau en su escritorio con su gatito George (claramente, por Harrison); en casa, la esperan Almendra y Rufián.

Con sentido

Si bien Pau armó cada rincón con tiempo y dedicación, lo hizo de manera natural y casi improvisada, porque siempre suma algo más. En el balcón, hay mucho verde, un mix de muebles restaurados, una alfombra vinílica (@holacasaestrada) y la lámina “Este es un lugar feliz” (@mrspepia & @morrisartegrafico) que le va perfecto al espacio. En la pared de la cocina colgó su colección de platos que ama: “Son los típicos platitos de la abuela”, dice; algunos son heredados y otros, los compró en ferias de antigüedades.

Para ella, recorrer San Telmo y el Mercado de Pulgas es un planazo para encontrar tesoros de otros tiempos. Entre las herencias, recibió de sus suegros un aparador antiguo con tapa de mármol rosado: “Es un sueño y le termina de dar el toque necesario al ambiente”, asegura Pau.
Las otras perlitas: un perchero con su vestido de novia y una composición con los bordados de sus alumnas: “Me los hicieron especialmente para decorar el estudio -cuenta-. Y, para mí, están cargados de amor y emoción”.

Con pasión

En estas fotos, el espacio para crear. Tiene todo para inspirar: una mesa comunitaria de trabajo hecha por las manos de Santi, un patrón de bordado pintado por ellos en la pared y una cortina que brilla para darle protagonismo al cuadro de Paul McCartney, que es su ídolo máximo. “El taller es una invitación a mi universo”, dice Pau.
En cada rincón hay objetos que hablan de ella: bastidores, hilos, tijeras, muñequitos de colección, latas, libros y discos de sus artistas favoritos. Son objetos que le regalaron, heredó o compró en sus recorridos por ferias de antigüedades o en sus viajes.
“El bordado me permite canalizar el amor que siento por las cosas que me gustan -comparte-, desde una canción hasta un dibujo que viene desde adentro y necesito plasmarlo en una tela”. Porque, para ella, el bordado es inspiración y compulsión. En su Instagram, además, se pueden comprar sus obras, cursos on line y patrones para crear.
Amor por The Beatles

Pau escuchó Abbey Road, por primera vez, en la casa de una amiga de la infancia. “Me voló la cabeza -recuerda- y me cambió la vida por completo”. Desde entonces, es muy fan. En 2016, conoció a Santi en un recital: “Nuestra relación -comparte-, siempre estuvo signada por los Beatles”. Se casaron un 9 de octubre, por ser la fecha de cumpleaños de John Lennon.
Cuatro días antes, Pau conoció a Paul McCartney y le contó su historia: “Él me abrazó y lloré como un bebé”, cuenta aún emocionada. En la foto, un bordado en homenaje a Obladi, Oblada: “Quería resignificar esta canción que tiene muchos retractores y, para mí, es un temazo”, cuenta. Lo hizo para un taller de bordado tipográfico sobre canciones de los Beatles.
Soledad Avaca Cuenca Es licenciada en periodismo, redactora y productora deco para OHLALÁ!
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