Si sos principiante en el feng shui, esta es una buena oportunidad para entender cómo empezar a transformar la energía del hogar sin necesidad de grandes cambios. Con solo mover de lugar algunos muebles y reorganizar los espacios, podés lograr ambientes mucho más armónicos y equilibrados y, además, cambiar tu estado de ánimo en un instante.
Feng shui para principiantes: cómo reorganizar los muebles y transformar la energía de tu casa
A veces creemos que llenar los espacios hace que la casa se vea más completa y acogedora, pero en el feng shui ocurre todo lo contrario. Cuando acumulamos muebles y cosas que no usamos, los ambientes pueden sentirse cada vez más pesados y desordenados.

La clave, entonces, no es sumar elementos, más bien está en mirar cómo está distribuido el espacio. Dejar zonas de paso despejadas y evitar que los muebles queden demasiado juntos puede ayudar a generar una sensación de mayor amplitud y orden.
Pero si ya tenemos muebles u objetos por doquier, ¿qué podemos hacer?
Feng shui: los primeros muebles que deberías cambiar de lugar
Si querés empezar a aplicar el feng shui en casa pero no tenés más lugar porque hay muebles de sobra, no entres en pánico. Podés empezar a mover los más importantes, como la cama o el escritorio, y prestar atención a cómo están ubicados en relación con las puertas y el resto del ambiente.

En el dormitorio, por ejemplo, una de las recomendaciones del feng shui es poner la cama contra una pared sólida y en una posición desde la que puedas ver la puerta al estar en la cama, pero sin quedar directamente alineada con ella. La idea es que la misma tenga una ubicación que transmita una mayor sensación de apoyo y seguridad, además de permitir que el espacio alrededor quede lo más despejado posible.

En el living, el sofá también puede ser un buen punto para empezar a cambiar el aire. En lugar de dejarlo en medio del paso o arrinconado de una manera que dificulte la circulación, lo que podés hacer es buscar que tenga una pared detrás y que desde ahí sea posible ver la entrada del ambiente. Con solo moverlo unos centímetros o cambiar su orientación, podés conseguir una distribución más cómoda y dejar caminos libres para circular.
El mismo criterio podés aplicarlo al escritorio si trabajás o estudiás en casa. Ubicalo de manera que puedas ver la puerta, sin quedar directamente frente a ella, porque tener una pared detrás puede ayudar a crear un espacio que se sienta más ordenado y contenido.

Claro que esto significa reordenar tu casa y quizás algunos muebles terminen en otra habitación, pero la idea no es simplemente cambiar las cosas de lugar para llenar otro espacio. En el feng shui, uno de los objetivos es favorecer la circulación del chi, la energía vital, por los ambientes, evitando que quede bloqueada por muebles u objetos acumulados.
¿Y qué pasa con los muebles que ya no sabemos dónde poner?
Si después de reorganizar los muebles todavía hay cosas que no sabés dónde poner, quizás sea una señal de que ya es momento de dejarlas ir. El feng shui también invita a revisar qué objetos realmente necesitamos y cuáles solo ocupan espacio, y a pensar la casa como un conjunto: cada ambiente debería tener una distribución que acompañe su función, ya sea descansar, trabajar, comer o compartir con otras personas.



