Aunque muchas veces quedan relegadas durante los meses fríos, las galerías pueden convertirse en uno de los espacios más disfrutables de la casa también en invierno. Con algunos ajustes en la decoración, una iluminación adecuada y soluciones que ayuden a protegerse de las bajas temperaturas, incluso los metros cuadrados más reducidos pueden transformarse en un segundo living ideal para leer, tomar un café, recibir amigos o simplemente relajarse.
La clave está en potenciar la sensación de refugio sin perder la conexión con el exterior. Estos son algunos recursos que recomiendan los especialistas para lograrlo.
Apostar por textiles que aporten abrigo

Así como sucede en el living, los textiles son grandes aliados para sumar confort visual y térmico. Almohadones de lana, mantas tejidas, fundas de bouclé y alfombras aptas para exterior ayudan a crear una atmósfera más acogedora.
Además de aportar textura, permiten que el espacio se sienta más cálido y habitable incluso durante los días más fríos.
Incorporar cerramientos livianos

No siempre hace falta realizar una gran obra para proteger una galería del viento o la lluvia. Cortinas transparentes de PVC, paneles corredizos de vidrio o cerramientos plegables permiten mantener las visuales hacia el jardín mientras generan una barrera contra las bajas temperaturas.
La ventaja es que pueden abrirse por completo cuando vuelve el buen tiempo.
Crear una iluminación cálida

La iluminación es uno de los recursos que más transforma cualquier ambiente durante el invierno. En galerías pequeñas conviene combinar distintas fuentes de luz para generar profundidad y sensación de intimidad.
Guirnaldas LED, lámparas de pie, faroles decorativos y apliques de pared ayudan a construir una atmósfera relajada para disfrutar durante la tarde o la noche.
Elegir muebles cómodos y resistentes
Si la galería va a funcionar como un segundo living, los asientos deben invitar a quedarse. Sofás compactos de exterior, sillones de fibras sintéticas, bancos con colchonetas o módulos livianos son opciones prácticas para espacios reducidos.

Lo ideal es elegir piezas versátiles que puedan adaptarse a distintas situaciones sin saturar la circulación.
Sumar una fuente de calor
Un calefactor de exterior, una estufa eléctrica apta para galerías o un pequeño fogonero pueden marcar una gran diferencia en el uso cotidiano del espacio.
En ambientes pequeños conviene optar por soluciones compactas que no resten metros útiles ni dificulten el movimiento.
Rodearse de verde también en invierno

Las plantas siguen siendo protagonistas durante los meses fríos. Especies resistentes como el boj, la nandina, los helechos o algunas gramíneas ornamentales ayudan a mantener el atractivo visual del espacio durante toda la temporada.
Las macetas también pueden utilizarse para delimitar sectores o generar mayor sensación de privacidad.
Aprovechar las paredes
Cuando los metros son pocos, las superficies verticales se vuelven aliadas. Estantes flotantes, jardines verticales, apliques decorativos o pequeños muebles de guardado permiten sumar funcionalidad sin ocupar espacio en el piso.
Además, ayudan a que la galería se perciba más equipada y similar a un ambiente interior.
Un rincón para disfrutar todo el año
Más allá de su tamaño, una galería bien pensada puede convertirse en una verdadera extensión del living. La combinación de textiles cálidos, iluminación envolvente, muebles confortables y protección frente al clima permite disfrutarla durante las cuatro estaciones y aprovechar cada metro disponible de la casa.
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