El baño dejó de ser un espacio meramente funcional para convertirse en un ambiente de bienestar y diseño. Y en esa transformación, los nichos y espacios de guardado en la ducha ganaron protagonismo. Además de resolver uno de los problemas más comunes —dónde apoyar el shampoo, el acondicionador y los productos de skincare—, aportan orden visual y pueden convertirse en un detalle decorativo que eleva por completo el ambiente.
La clave está en pensar el guardado desde el inicio del proyecto o, si se trata de una renovación, buscar soluciones que se integren de manera armónica con la estética del baño.
1. Nichos empotrados, el clásico que nunca falla
Son la opción más elegante y la más elegida en las reformas actuales. Al estar integrados dentro de la pared, no ocupan espacio y generan una sensación de amplitud y limpieza visual. Pueden diseñarse en formato horizontal o vertical y adaptarse a las necesidades de cada familia.
2. Destacarlos con otro revestimiento
Una de las tendencias más vistas en interiorismo consiste en convertir el nicho en un punto focal. ¿Cómo? Revestir su interior con un material diferente al del resto de la ducha: mosaicos, cerámicas con textura, mármol o piezas en un color de contraste. El resultado es un detalle sutil, pero con gran impacto visual.
3. Incorporar iluminación LED
Una tira de luz cálida dentro del nicho aporta un efecto sofisticado, similar al de los hoteles de lujo y los spas. Además de generar una atmósfera más relajante, mejora la visibilidad y convierte el espacio de guardado en un elemento de diseño.
4. Apostar por estantes flotantes
Cuando no es posible hacer obra, los estantes flotantes son una excelente alternativa. Los modelos de piedra, madera tratada o porcelanato permiten mantener los productos organizados y suman un aire contemporáneo al baño.
5. Jugar con las formas
Aunque los nichos rectangulares siguen siendo los más comunes, las nuevas tendencias se animan a diseños más originales: arcos, esquinas redondeadas o composiciones de diferentes tamaños que aportan movimiento y personalidad.
6. Crear un nicho XL
Para quienes tienen muchos productos de cuidado personal o comparten el baño con varias personas, un nicho de gran tamaño resulta tan práctico como estético. Permite agrupar todos los elementos en un mismo lugar y evita la acumulación de envases sobre el piso de la ducha.
7. Aprovechar las esquinas

Las esquinas suelen quedar desaprovechadas. Incorporar un nicho o una repisa en ese sector es una solución inteligente para ganar guardado sin interferir en la circulación ni alterar la armonía del espacio.
Más allá de la opción elegida, los nichos y espacios de guardado en la ducha demuestran que el diseño está en los detalles. Porque un baño bien pensado no solo se ve más lindo: también hace que la rutina diaria sea mucho más cómoda y disfrutable.
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