Cómo hacer un jardín sensorial alrededor de tu pileta

Rodear la pileta con plantas aromáticas, texturas naturales y sonidos suaves transforma el jardín en un espacio sensorial para relajarse y disfrutar con todos los sentidos.

Por Redacción OHLALÁ!

9 de febrero de 2026, 15:27

Cómo hacer un jardín sensorial alrededor de tu pileta

Cómo hacer un jardín sensorial alrededor de tu pileta - Pinterest

El área de la pileta puede ser mucho más que un espacio para nadar: bien diseñado, se transforma en un refugio para los sentidos. Un jardín sensorial invita a disfrutar con la vista, el olfato, el tacto y hasta el oído. ¿La clave? Elegir plantas, texturas y materiales que generen una experiencia envolvente y relajante. Acá te contamos cómo lograrlo.

1. Plantas que se vean… y se huelan

Cómo hacer un jardín sensorial alrededor de tu pileta

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El primer paso es trabajar el sentido del olfato. Rodear la pileta con plantas aromáticas y florales genera una atmósfera fresca y natural.

Claves OHLALÁ!:

  • Sumá lavanda, romero, jazmín, menta o albahaca. 
  • Elegí especies resistentes al sol y al calor. 
  • Alterná arbustos, herbáceas y gramíneas para dar movimiento.

2. Texturas para caminar y tocar

Cómo hacer un jardín sensorial alrededor de tu pileta

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El tacto también juega un rol clave. Incorporar distintas superficies alrededor de la pileta hace que el recorrido sea más interesante.

Claves OHLALÁ!:

  • Combiná madera, piedra, canto rodado y césped. 
  • Dejá zonas para caminar descalza. 
  • Usá plantas de hoja suave (helechos, hostas, gramíneas).

3. Sonido y movimiento: el toque final

Cómo hacer un jardín sensorial alrededor de tu pileta

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Un jardín sensorial también se escucha. El agua, el viento y el roce de las hojas suman una dimensión relajante.

Claves OHLALÁ!:

  • Sumá una pequeña fuente o cascada. 
  • Plantá especies que se muevan con el viento (pennisetum, miscanthus). 
  • Evitá ruidos visuales: mejor pocos elementos, bien elegidos.

Bonus OHLALÁ!: pensá el espacio como un spa al aire libre. Un par de reposeras, una sombrilla de lino y una mesa baja completan la experiencia.