“Un cerramiento vidriado permite seguir usando los espacios con luz y sin frío, sin resignar nada. El jardín de invierno nació exactamente para resolver eso. No es solo una obra de arquitectura ni un recurso decorativo: es una forma de recuperar la vida que el frío interrumpe. Cerrar un balcón, una galería o un quincho con vidrio no solo genera un ambiente nuevo. También transforma el que ya existía. La habitación, el living o el comedor que antes daban directamente al exterior ahora quedan protegidos por una transición vidriada que amortigua los cambios térmicos. Esa pared o carpintería ya no separa el adentro del frío, sino dos espacios cubiertos con temperaturas mucho más estables”, explica la Arquitecta Valeria Damiani, jefa de personalización de Spazios.

La estructura está conformada por tubos de hierro. (Diseño: Trazo Verde)
Quienes tienen jardín conocen bien lo difícil que resulta sostener ciertas especies durante el invierno. La mayoría de los jardines de invierno contemporáneos están pensados para albergar plantas tropicales y subtropicales que necesitan buena luminosidad, temperaturas estables y protección frente a las heladas. Entonces, la estructura vidriada de un cerramiento en balcones, galerías y quinchos se convierte en un entorno ideal para conservar especies de plantas que no resisten la intemperie invernal.

El invernadero de la paisajista María Badaro cuenta con tres hermosas puertas de acceso hechas de madera de lapacho, así como mesas y muebles interiores del mismo material. - Gentileza JARDIN/ Inés Clusellas
Actualmente, la tendencia se inclina hacia espacios con estética selvática, priorizando el follaje verde y los contrastes de texturas. Algunas variedades recomendadas son: monsteras, philodendrons, calatheas, helechos, ficus lyrata, strelitzias, anturios y distintas variedades de palmeras de interior que se benefician de la luz filtrada y la estabilidad térmica. También puede haber especies con flor, como malvones, geranios, begonias o incluso pequeños árboles ornamentales. Algunas especies de hojas rojizas, púrpuras o rosadas aportan además contraste y volumen, generando interiores mucho más vivos visualmente.
Un dato fundamental: zonificar el espacio permite la convivencia de especies con distintas necesidades botánicas, logrando un ambiente eficiente durante todo el año.
El desarrollo óptimo del espacio depende de la correcta combinación entre diseño y materiales. Por ejemplo, la carpintería de aluminio es una opción funcional y de costo equilibrado, frecuentemente combinada con doble vidriado hermético para optimizar el aislamiento. Otra opción son los sistemas modulares de vidrio cuyas estructuras sin perfiles verticales maximizan la estética visual, aunque con menor hermeticidad. No hay que olvidar a los clásicos jardines de invierno de vidrio repartido y hierro que aportan un diseño con carácter de estilo industrial o clásico.

Las estructuras modulares son de medidas estándar: 3 m de largo x 2,70 de ancho. Disponible en otros tamaños. (Diseño: Invernable)
Respecto al cuidado de las plantas es importante la distribución según sus requerimientos lumínicos. Las plantas tropicales responden mejor a vidrios que atenúan la radiación directa, los cactus y las suculentas requieren máxima transparencia y ambientes con baja humedad, y las especies de semisombra, como las orquídeas, necesitan luz difusa para evitar quemaduras por exposición directa.
Laura Cedeira Comunicadora Social egresada de la UBA. Desde 2012 es colaboradora de OHLALÁ! También escribió para las revistas Debate, Billiken, Gata Flora, Rumbos, La Agenda, Brando, Tercer Sector, Haciendo Cine y Vice Argentina.











