Newsletter
Newsletter

El diablo viste a la moda 2 y el fin de una era: qué revela su final sobre las revistas y el periodismo gráfico

La secuela reabre una pregunta incómoda: qué queda del poder de las revistas en un mundo dominado por redes, algoritmos y nuevas formas de legitimación. Una mirada desde adentro de una industria en transformación.


El diablo viste a la moda 2: dónde ver la premiere global en vivo y online.

El diablo viste a la moda 2 - Créditos: Getty.



Volviendo de la premiere de El diablo viste a la moda 2, no puedo dejar de pensar en una pregunta incómoda: ¿es realmente una película con final feliz?

No voy a spoilear el final. Pero sí puedo decir que, para quienes trabajamos en el mundo del periodismo gráfico, la experiencia es distinta. Nos interpela. Nos toca en un lugar muy específico.

En 2006, cuando se estrenó El diablo viste a la moda, el mundo conoció —por primera vez de forma masiva— el detrás de escena de una revista femenina. Ese universo, aunque exagerado y ficcionado, dejaba entrever algo real: el misterio, la construcción del deseo, el poder de las editoras. Si bien no era un reflejo exacto de lo que sucedía en las redacciones argentinas, había algo de ese “tras bambalinas” que fascinaba, también desde las ediciones locales.

Era, además, otro momento para la industria. Las revistas vivían su apogeo: ediciones de 300 o 400 páginas, con cientos dedicadas a publicidad, papel de altísima calidad, producciones ambiciosas. Eran objetos que pesaban —literal y simbólicamente— y que marcaban el pulso de las tendencias. Definían qué era “it”, quién era “it”. Ser tapa no era solo visibilidad: era legitimación.

Veinte años después, el escenario es otro. Y el cambio no fue gradual: fue estructural.

 

Hoy, el periodismo gráfico —incluso en sus mejores versiones— ya no define de la misma manera. No hay una única voz que legitime. No hay pocas figuras concentrando la atención. Hay muchas. Muchísimas personas relevantes, interesantes, valiosas, que construyen su lugar por fuera de una tapa o de la mirada de una editora.

En ese nuevo mapa, quienes hacemos revistas aprendimos —o estamos aprendiendo mientras hacemos— cómo mantenernos vigentes, jugando el juego que se propone mientras nos sentimos flotar en una nueva realidad que nos mantiene en alerta.

Vemos cómo la tapa pierde centralidad. Cómo ya no alcanza con producirla: hay que negociarla, compartirla, validarla con la protagonista para que también la haga propia. Porque, si no la publica, si no circula, si no genera conversación en redes, es casi como si no hubiera sucedido. Y, sin embargo, hacer una tapa sigue siendo infinitamente más costoso que hacer un posteo. En tiempo, en recursos, en equipo, en energía creativa.

Para muchos, esta nueva entrega de El diablo viste a la moda será una película pochoclera y entretenida: estética impecable, lookazos impactantes, escenas épicas y una historia que, aunque es algo obvia, funciona. Pero para otros —para quienes habitamos ese universo— hay algo más profundo. Algo que incomoda.

 

Porque lo que aparece de fondo es un cambio que excede a las revistas. Es un cambio que atraviesa industrias enteras: medios, retail, servicios. Negocios que pierden identidad, que se fusionan, que se vuelven polirubros para responder a la lógica del mercado y, sobre todo, del algoritmo.

Entonces vuelve la pregunta: ¿cuál es el final feliz? ¿Creer que todo puede resolverse con un gran inversor? ¿O aceptar que, de ahora en más, las historias tienen que pensarse en función del clic?

La película no ofrece una respuesta cerrada. Y quizás en la semilla de la esperanza encuentro su mayor acierto.

Porque, en medio de la transformación, todavía hay grietas. Espacios donde algo sigue siendo posible. Y así, una tarde cualquiera, en un estudio de fotos, con presupuestos más ajustados pero con la misma pasión, todavía se puede crear. Todavía se puede imaginar un mundo más extraordinario que el que habitamos. Todavía se puede apostar por la belleza y por el valor de lo artístico, como dice Miranda cuando busca desesperadamente resguardar la tradición del print. Todavía se puede creer que podemos reinventarnos sin perder la esencia para que, cuando llegue esa lava de Pompeya que, como dicen en la peli, “llega inevitablemente para arrasar con todo”, no nos lleve puestas.

 

 

 

 

 

 

¡Compartilo!

SEGUIR LEYENDO

Seis estrenos recientes en streaming que resuelven el plan del finde en casa

Seis estrenos recientes en streaming que resuelven el plan del finde en casa


por Sole Venesio

Tapa de OHLALÁ! de abril con Evita Luna

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2026 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.

QR de AFIP