Hace años que Wanda Nara domina el medio. Desde que se incorporó a MasterChef es una de las conductoras más vistas de la televisión argentina, una de las caras más buscadas para publicidades y una figura pública que ya hizo de todo, incluso ganar el Bailando en Italia. Hay pocas cosas que tenía pendiente, una de ellas: actuar en cine. Sin buscarlo, sin casting y como obra del destino, llegó la propuesta de protagonizar ¿Querés ser mi hijo? y dijo que sí. Convencida que con dedicación, todo es posible, se animó al desafío de un guión con matices, humor, drama, silencios y escenas que no se arreglan en edición. Pero no está sola en esta aventura. Agustín Bernasconi, quien tenía experiencia actoral pero venía de un parate de 10 años dedicándose a la música, es el coprotagonista y también llegará por primera vez a la pantalla grande este 22 de octubre en gran parte de las salas del país.
Una día en el set

En una mañana lluviosa de mayo, OHLALÁ! viajó a Montevideo, para ver en primera fila cómo fue una de las 18 extensas jornadas en las que rodaron toda la peli. El set era un hotel de Carrasco, que seguía en funcionamiento entre luces y cámaras y en donde (alerta spoiler) transcurrían las escenas de un viaje de trabajo que se ve en la película. Ni bien llegamos, entre un gran equipo ultimando detalles, pudimos charlar con Pablo Ini, quien se formó en el Actor's Studio, lleva más de 25 años de docencia y fue el coach actoral de Wanda. Sin titubear lo primero que dijo sobre su nueva alumna fue: "tiene un ángel, la cámara la ama".
Luego, de a poco, fue llegando el elenco. Primero los actores uruguayos que, fiel a su esencia, nos recibieron con mucha calidez. Al rato se sumó Agus y por último Wanda, con su característica bata de Hello Kitty puesta sobre el vestuario de Lucía. Mientras los técnicos terminaban de ultimar los detalles para la puesta, no hubo persona que no destacara el trabajo de su compañera. "La mejor alumna", resumió Hernán Guerschuny, el director.
Tres tomas bastaron para dar por lograda una de las escenas en las que Lucía demuestra sus conocimientos sobre fútbol y que, en la piel de la ex botinera, un poco la ficción y la realidad podrían confundirse. El corte para almorzar fue el momento ideal para charlar con los protagonistas de esta historia.
¿Cómo te sentís en esta nueva faceta de actriz?
Wanda: Como una esponja, trato de absorber todo lo que tiene el elenco, que son todos profesionales, creo que la única que nunca había actuado soy yo y arrancar en cine es una presión enorme. Después lo dirá el director, pero creo que me lo tomé como hago con todos mis trabajos, con mucha responsabilidad y además como un desafío. Una de las preguntas que me hicieron el día que nos conocimos fue qué era lo que me motivaba a hacer esto, y era salir de mi zona de confort, que quizás me pasa con Masterchef que lo hago de memoria, me dan el guión y no lo leo, lo miro un segundo. Esto es desde otro lado, desde lo corporal, desde un montón de cosas que tuve que ir modificando y eso es a medida que vamos haciendo las escenas, porque todo lo que hago es por primera vez en mi vida.

¿Qué exigencia tuviste a la hora de prepararte para tu rol de Lucía?
Wanda: Muchas cosas. Imagínate que yo en MasterChef estoy acostumbrada a estar en un cuadradito chiquitito que no me muevo de ahí y acá, parece una tontería, pero hablar o llevar un guión con movimientos, acompañado de acciones… eso la verdad que me costó bastante, el tema de memorizar un montón de textos y me parece que era muy importante que, Agus me lo dijo en el primer ensayo, de estar concentrados en la escena. Porque a veces estamos haciendo una escena súper difícil, hoy estuvieron en el set, y van, vienen, la luz, el retoque, cada uno está enfocado en su área y si nosotros nos vamos de esa concentración que teníamos, después capaz hay que pegar una escena que venía súper emotiva y perdés el eje de la situación. En eso me apoyo mucho en mis compañeros, porque tanto el elenco uruguayo, que es bárbaro, como todos los de Argentina, que son increíbles, entre cada corte, siempre tuvieron algo para decirme, aportarme, estuvieron súper disponibles.
¿Y dónde encontraste la mayor dificultad?
Wanda: Todo el tema de mis agudos, es algo que en el cine no va, impostar la voz de otra manera, sobre todo de concentrarme, yo soy muy dispersa, de entender que quizás en el cine a veces los silencios son más importantes que las palabras y en mi trabajo habitual yo estaba acostumbrada a que no dejar silencios. Mi trabajo siendo conductora es todo el tiempo rellenar esos baches y acá es al revés, el silencio tiene un peso súper importante. Entonces es todo nuevo y todo diferente a lo que yo hacía.
Igual ya habías hecho la serie vertical, algo ahí ya tenías...
Wanda: Sí, pero la serie vertical yo lo relaciono más con lo que eran en su momento los sketches de teatro. Esto es otra cosa, realmente es diferente. Otra dificultad muy grande que encontré fue salir del plano, de la luz cuidada, hay tomas que no sabes cómo estás y es entregarte por completo al personaje y a lo que el personaje te pida, que muchas veces el ángulo no es el que quizás yo eligiría para mi vida, pero es lo que me toca y está bueno también.
En tu caso Agus, tenías experiencia actoral pero no en cine ¿no?
Agustín: Sí, es la primera vez en cine, y tampoco es que tengo tanta experiencia actoral. Estuve grabando una serie el año pasado que todavía no ha salido, pero estuve mucho tiempo sin actuar. En toda la etapa de MYA, del grupo, tuve como 10 años sin actuar, entonces también es como volver un poco al ruedo. Me llamaron para un casting, hice dos y el último callback con Hernán ya sabiendo la historia, una sinopsis más o menos, me decían que era una figura muy conocida pero me enteré a lo último que era Wanda.
¿Quién te imaginabas?
Agustín: La verdad es que era muy amplio, me imaginaba muchas personas, no concretamente una, pero sí me sorprendió cuando me dijeron de ella justamente porque nunca había actuado y creo que eso me dio también una cuota de entusiasmo del mismo desafío, ¿cómo va a suceder todo esto? Pero en el primer ensayo me sorprendió, nos dimos cuenta que iba a suceder algo lindo pero para que suceda necesitamos de mucho ensayo. Ya se sentía algo, pero embarcarse en un proyecto tan grande así en el cine requiere de toda la parte previa y del compromiso. Yo me di cuenta que Wanda lo tenía y yo ya sé que si me involucro en algo es para ir a fondo porque me gusta que las cosas salgan bien, por lo menos dar el 100% mío y para eso se necesita compromiso ensayo y creo que todos estábamos dispuestos a eso y a mí ya me dejó tranquilo que por lo menos íbamos a dar lo mejor de nosotros.
Las vueltas del destino

Sobre cómo le llegó este personaje, Wanda confesó que fue obra del destino. Primero le había llegado una propuesta para una producción española con un papel mucho más chico y que le parecía ideal “para debutar en cine de a poco”. Pero finalmente ese proyecto se pospuso y por tema de agenda ya no podía aceptarlo. Como las casualidades no existen, al otro día la contactaron por este libreto que para su coach actoral calzaba perfecto con ella.
Wanda: Cuando lo leo digo: “¿quién soy?” Lucía. ¡Y veía que Lucía estaba en todas las páginas! Esto es imposible, no me voy a memorizar. Era un desafío enorme. Me encantó el personaje, me encantó la película, lo que más me atrapó es que es una remake de una película mexicana, a mí me cuesta mucho quedarme mirando algo, me aburro al instante y cambio. Y cuando me puse a verla me quedé hasta el final, que eso ya me llamó la atención. Y el mensaje, lo que dejó en mí me encantó. Eso fue lo que me terminó de decidir. Yo creo que, sobre todo para las mujeres, deja un mensaje muy lindo la película. Te hace replantear un montón de cosas, a cada una en su vida. La vi con mi hija, y la vi también con mi hermana. Francesca, desde sus 11 años, dijo algo sobre la película que fue muy particular, mi hermana hizo otra reflexión. Y hoy personificando a esta Lucía, creo que yo le voy a dar algo también desde lo mío.
Así como recibís mucho amor, también te llega mucho hate de gente que tal vez aproveche la película para criticarte ¿te genera alguna presión?
Wanda: No, eso en realidad es lo que generalmente me da un poco de adrenalina y lo que me motiva a hacerlo. Pero siento que es tan fuerte la película el mensaje y todo lo que pasa que al revés, creo que del cine se van a ir tocados en algo.
Agustín: Se van a llevar una buena sorpresa porque la rompe.
Por su parte, el director, quien ya cuenta con experiencia en películas como Abzurdah, Nahir y Papá por dos, se confesó poco consumidor de Wanda y que justamente eso lo motivó a aceptar el desafío: “me tuvieron que contar muchas cosas que sabe todo el mundo y yo no sabía, pero, lo que me encontré es con alguien con muchas ganas de hacer esto, de entregarse, con mucha predisposición y eso era muy importante”. Luego agregó que a diferencia de muchas actrices con las que había trabajado, en Wan no encontró la neurosis típica del rubro: “Ella no duda, se entrega, confía en nosotros, en el equipo”. Por último, destacó que la falta de experiencia favorecía que no tuviera vicios, no tenía yeites y aseguró que la evolución fue sorprendente: “el día que empieza a ganar premios, yo voy a mostrar el primer ensayo, y van a entender de lo que les hablo”.
De qué trata ¿Querés ser mi hijo?

Dirigida por Hernán Guerschuny, con Jean-Pierre Noher, Charo López y un gran elenco uruguayo, ¿Querés ser mi hijo? es la adaptación del film mexicano ¿Quieres ser mi hijo? (2023), con Ludwika Paleta y Juanpa Zurita. La trama arranca cuando Lucía, una mujer de 42 años a la que su marido engaña con otra, le propone a Javier, su vecino de 22, hacerse pasar por su hijo para conseguir el trabajo que quiere.
Lo que empieza como una farsa se va enredando hasta volverse otra cosa. Los vecinos pasan de actuar como madre e hijo a replantearse qué quiere cada uno para su vida. Y todo, claro, contado con humor y mucha química.
En la peli se presenta una diferencia de edad entre los personajes en el que la mujer es más grande, has tenido también relaciones con diferencia de edad, ¿sentiste prejuicio, personalmente, en la vida real, con esto?
Wanda: Sí, sí, tuve situaciones muy similares a las que vive Lucía, y creo que en un punto, por más que no las haya vivido cualquier mujer, te las planteás en algún momento de tu vida. Sobre todo porque ella está casada con un hombre que claramente es muy narcisista, y se la ve un poco reprimida de sus sueños, de su verdadera personalidad, de lo que es ella, y a veces pasa eso. Yo estuve casada dos veces y a veces es como que dejas un poco postergados tus sueños para complacer al otro, y sin darte cuenta, vas avanzando y estás metida en una vida muy alejada de lo que era tu esencia, y eso es lo que le pasa a ella, y está muy bien contado.
El año pasado hablamos con Ian Lucas sobre el shippeo con Evangelina Anderson y cómo cambia la opinión de la gente cuando la mayor es la mujer, ¿te pasó que te criticaran por eso? ¿te pesaba?
Sí, escuchaba las críticas y escuchaba los comentarios y quizás cuando tuve parejas más grandes, no existían esos comentarios, pero pasa todavía, por suerte cada vez en eso estamos más avanzados, y es algo que queda cada vez más antiguo, pero pasa, obvio. El hombre tiene a veces muchas cosas más “permitidas” que las mujer, pero sobre todo el mensaje, en mí, lo que tocó mucho esta película, es algo que tiene que ver con la libertad que te da hacer y poder realizarte como mujer con lo que a vos te guste, sea chiquito, sea grande tu trabajo y sin importar lo que haga tu pareja, eso te da la libertad de poder también elegir un montón de cosas en tu vida,
Coincide también con tu vida personal, ahora estás muy enfocada en vos, ¿no?
Wanda: Sí, la verdad que en este último periodo elegí un poco ese camino de trabajar y hacer lo que me gusta, y sobre todo, de hacer cosas que me saquen del lugar de estar cómoda.
Una química que traspasa la pantalla

¿Ya se conocían con Agus?
Wanda: De lo social de verlo en eventos. El primer día que lo conocí me dio una vergüenza. Yo estaba con Pablo, llego a mi casa, creo que hasta me puse tartamuda porque él me miraba y yo más tartamuda… se habrá ido re preocupado.Y lo llamé a Pablo y le digo: “¿qué te dijo Agus?”, “está disponible a ensayar todo el tiempo que sea necesario”.
¿Hubo escenas íntimas?
Wanda: Besos ya hubo, lo volví loco el primer día de Agus.
Agustín: Le pusimos una expectativa al beso…
Wanda: Yo estaba re nerviosa porque él es actor, yo no, realmente es lo que más me cuesta, y me decía: “pero hacés cosas más difíciles, eso va a ser lo menos importante”. La escena era muy fuerte todo lo que venía después entonces yo sentía que iba a llegar hasta ahí y no iba a poder seguir. Y el día anterior fuimos a cenar con todo mi equipo, yo estaba re acelerada y se levantan unos chicos que estaban cenando al lado y viene la chica y me saluda: “mañana que te vaya bien con tu primer beso con Agus”, ¡todo el restaurante había escuchado que yo estaba re preocupada!
Agustín: Lo que pasa por ahí es que de afuera, el que quizás no ha grabado algo o no sabe lo que es darse un beso, no sabes cómo va a ser, pero después termina siendo todo lo demás mucho más difícil porque estás en medio de una escena que tenía mucho texto y tenía un final después del beso que era un monólogo tremendo y yo le trataba de explicar: lo del beso va a ser casi insignificante al lado de todo lo que vas a tener que hacer.
Wanda: Fue tremendo, yo te juro fue una traba ahí que tuvimos. Él se cagaba de la risa, pero yo creía que no iba a poder.
Agustín: En un momento me empezó a preocupar a mí también.
Wanda: Él me decía: “¿pero cuál es la parte que te preocupa?” Creo que no sé besar, le digo, nunca me filmé besando, no sé, ¿el cuello para que lado? Le transmitía a él todas mis inquietudes.
Agustín: Me empezó a hablar un montón de cosas técnicas… no sé, que fluya.
Hernán: Y lo que se viene. Vamos a grabar una jornada completa de sexo,
¿Van a tener coach de intimidad?
Agustín: Tenemos. Está bueno porque siento que es súper importante en este tipo de escenas un poco más jugadas para estar todos cuidados, estar tranquilos, tener bien en claro qué es lo que vamos a filmar, qué permitimos que se vea, que el otro permite también que uno acción sobre eso o no, me parece que está súper bien.
Wanda: No sabía que existía ese rol pero me parece súper importante. Está todo el tiempo, tiene charlas conmigo en privado, después con Agus, después juntos, después con el director. Está ahí en las escenas, también estuvo en las escenas del beso. Ella también entendía mi preocupación y me hizo reír, a ella le gustó.

¿Qué saben del proyecto tus hijos? Pienso en Valentino, que tiene más o menos la edad que tendría el personaje de Agus, ¿dice algo?
Él está súper orgulloso, lo único que quiere es que salga la película en el cine, está pensando a qué amigos invitar, está súper ansioso. Les divierte un montón.
¿Qué tiene de vos Lucía?
Wanda: La esposa de Hernán es la directora de vestuario de toda la película y tuvimos una jornada entera de pruebas, tengo muchos cambios de vestuario y en un momento, creo que es la primera escena de la película, cuando me lo puse me miré en el espejo y me agarró una angustia que me largué a llorar, no paraba. Sentí algo como de algún momento de mi vida en que quizás estaba muy contenida o muy vestida para complacer a otro y no era yo, y estallé en llanto. Roberta se quedó mirándome… y es que es muy fuerte le digo, verme así vestida, como muy de señora y recordar.
¿El comienzo de una carrera actoral?

¿Te gustaría seguir trabajando en cine a partir de ahora?
Wanda: Si, la verdad que me llamaron ahora para una película en España, pero todavía no me vieron, no saben lo que va a ser, ni yo me imagino cómo puede quedar esto pero si, la verdad que me gustó, me gusta y tuve la suerte de tener a Agus de compañero, a Charo (López), que hace escenas conmigo muy graciosas y creo que logramos esa química… yo le decía a Charo, tiene un personaje que todos queremos o todos tenemos una amiga como Charo y si no la tenés, la querés porque es un personaje de la amiga que te dice la justa, y Jean Pierre Noer que también está increíble en su personaje. Para mi debut en esto fue muy importante tener estos compañeros que me sostenían todo el tiempo.
¿Y qué desafío te quedaría por hacer?
La verdad que esto era algo muy ambicioso y creo que lo he tirado en una entrevista, pero hasta casi con vergüenza de aspirar a algo así, y la verdad que fue mucho más grande de lo que me imaginaba. Debutar en un protagónico tan grande e importante es, la verdad, mucho más de lo que yo me hubiera imaginado o esperado, entonces a veces tenés que tener cuidado con los sueños, porque se hacen realidad.
Teatro no hiciste, ¿te gustaría?
Sí, la verdad que no descarto nada hoy en día, pero... Creo que la conducción me lleva mucho tiempo, muchos meses. Muchas horas. MasterChef es un programa que es muy difícil de hacer. Son realmente muchas horas que pones el cuerpo y no parece, porque después ves al aire una hora del programa, pero es entrar muy temprano, irme muy tarde a la noche. Entonces la verdad que sumar encima teatro es... Sí, dije que era un sueño que tenía hacer una película de terror, me encantaría en algún momento. No sé, siento que es más fácil que esto.
¿Te resultó difícil ponerte en la piel de Lucía?
La verdad que es bastante complicado, porque pasa por todas las situaciones, Lucía. La ves sometida, vuelve a su pasado. Es un personaje muy ambicioso. Cuando lo vi dije “este es el sueño de cualquier actriz ya consagrada” tener un papel como este, no sé si me equivoco, pero es un protagónico que abarca un montón de situaciones para la mujer. Es una historia de amor que la lleva a vivir, sobre todo, situaciones muy graciosas, porque es una comedia, pero también tiene un poco de drama, tiene un poco de todo. Para mí es un gran desafío.
Sos arriesgada…
Bueno, gané el Bailando en Italia. Yo siento que si uno se prepara con la gente que te tenés que preparar y lo encarás desde la responsabilidad de lo que el proyecto tiene y conlleva, siento que puedo hacer cualquier cosa. Cuando hice el Bailando en Italia, nunca me imaginé que iba a llegar a la final y mucho menos que lo iba a ganar. Competía con una mujer que era la Susana Giménez de Italia, que en el medio del certamen confesó que había sido bailarina clásica toda su vida y yo dije, ¡la puta madre! Claro, yo nunca había bailado, no coordinaba, no escucho los tonos, no tengo oído para nada. Y dije, "quiero hacerlo, quiero ganar", y me metí, me metí y terminé ganando una final que fue histórica en Italia. A partir de ahí, es que pienso que cuando uno se compromete con algo, lo puede lograr.
Estás todo el tiempo a full, no parás, ¿cómo hacés con todo? ¿tenés psicólogos?
Lo que tiene mi personalidad, que ya vengo así desde chiquita, es que a veces parece que todo me chupa un huevo, pero no, le doy a las cosas la prioridad que tiene. Mis amigos hoy me decían: “vos no tenés problemas”. Yo tengo los mismos problemas que todos, o peores, porque al tener más situaciones o más cosas de trabajo, tenés más quilombos, pero creo que le doy a las cosas el valor que tienen. Y tengo muy claro las cosas importantes para mí, que son mis hijos, mi prioridad, y los problemas grandes de la vida. Tengo la suerte de tener a mis hijos con salud, yo tengo salud, puedo trabajar. ¿De qué me voy a quejar? ¿De que estoy cansada porque trabajé mucho? Vengo de cuando era chiquita que hacía castings y nunca quedaba. Entonces, al revés, me cuesta mucho decirle que no a un trabajo, porque siento como que estoy rechazando algo que en sus momentos rezaba o prendía una velita para quedar en un casting y no quedaba. Ahora no puedo darme el lujo de quejarme cuando tengo el trabajo que quiero y lo más importante que tengo está bien, todo lo demás se acomoda solo. O no merece mi atención o mi preocupación. Por eso no gasto mucho en psicólogos. Lo resuelvo más fácil.
¿Qué le dirías a esa nena que iba a castings y no quedaba?
Que hay que seguir insistiendo, porque después te llega una película sin hacer castings. Hasta para MasterChef hice casting. Cuando Santi (Del Moro) dejó, hice casting con otros conductores muy importantes, eran todos hombres, yo era la única mujer.
Candela Blanco Colaboradora de lifestyle en OHLALÁ!, escribe sobre viajes, gastronomía, arte, cultura y más. Actual productora del streaming OHLALAND!, le apasiona comunicar y el mundo digital. Es periodista, community manager y creadora de contenido.


