Con muchísimos estrenos por mes, es cierto que cada ficción nos trae algo diferente. Mientras que algunos buscamos esas series que nos ayuden a desconectar del mundo (¡por un ratito!) y, a veces, las que nos abrazan y nos traen calorcito al alma; también están las que nos desafían: ya sea por sus personajes, por la manera en que narran su historia o los recursos que llevan a la pantalla.
Furia (ahora titulada, Estado de Furia) es un poquito eso. Creada y dirigida por el español Félix Sabroso, plantea una historia coral en donde cada capítulo está protagonizado por una mujer furiosa, trae una premisa tan simple como incómoda: ¿qué pasa cuando las mujeres dejan de contenerse?
La primera temporada reunió a Carmen Machi, Candela Peña, Nathalie Poza, Pilar Castro y Cecilia Roth, y sus historias eran un mix hermoso. Había una artista esnob engañada por su marido, una mamá al borde del desalojo, una actriz olvidada del cine erótico de los 70 y una empleada ninguneada. Esta segunda entrega trae nuevas actrices al elenco pero también una mirada totalmente diferente sobre la narrativa, trayendo la metadiscursividad a la pantalla.

Por qué mirar la segunda temporada de Estado de Furia
Solo con mirar el primer episodio de la segunda temporada vas a notar que la narrativa creada por Félix Sabroso es totalmente diferente de lo que vimos en la primera entrega. Es que no solo buscó darle algo de continuidad a las historias que ya conocemos, sino que le dio una vuelta de tuerca desde la metadiscursividad. Con Claudia Salas y Ana Torrent volviendo a sus papeles, el elenco se renueva con la incorporación de Maribel Verdú, Carmen Maura, María León, Cecilia Suárez, Ana Mena y Clara Sans.
Siguiendo la sinopsis oficial, esta vez las protagonistas están atrapadas en un sistema donde absolutamente todo puede convertirse en un espectáculo rentable. Y vemos cómo la furia es su única herramienta posible para luchar contra eso: Tina ve cómo convirtieron su propia vida en una serie; Maribel Verdú interpreta a la directora ejecutiva de esa producción; Carmen Maura es una mujer que deposita toda su confianza en una telepredicadora a la que le pone el cuerpo Cecilia Suárez.

Lo interesante de esta temporada es que no solo se centra en la furia, sino que pone la mirada en la monetización del dolor ajeno, la sobreexposición en redes y esa costumbre tan actual de vivir más pendientes de la representación de la realidad que de la realidad misma. Algo de lo que hablamos con Félix en nuestra entrevista ya que -como él menciona- nadie queda afuera de la jugada: las víctimas también son partícipes y verdugos.
Estado de furia: charlamos con Félix Sabroso y Cecilia Suárez:
Venimos de la "mujer accesorio", pasamos por la "mujer perfecta y que todo lo puede" y recién ahora la ficción se anima a mostrar a los personajes femeninos en todo su esplendor: con cualidades positivas y las que no son tanto. ¿Qué oportunidades sienten que les da trabajar esta narrativa desde la furia, una emoción que suele tener connotaciones negativas pero que también puede ser transformadora?
Félix Sabroso: Lo contemplamos esencialmente desde dos puntos de vista. Primero, desde la posibilidad de expresar nuestro no, nuestra rabia, de poder dar el golpe sobre la mesa, y de liderarlo con personajes femeninos.
Muchas veces, cuando celebramos que un personaje femenino protagonice una historia, al final está articulado desde lugares convencionales, como la mujer dadora de amor o la maternidad. Estos personajes, en cambio, lideran conflictos de clase y son símbolo o metáfora de historias contemporáneas. Nos gusta que puedan expresar su furia y su rabia. Pero como todos nuestros personajes son víctimas y verdugos de un juego sistémico, también representan el retrato que pretendemos hacer de cómo hoy nos expresamos desde la beligerancia, la violencia y la furia, y le restamos valor al diálogo y a la reflexión. Lo retratamos para poner el acento en ello.
Ceci, tenés personajes muy icónicos y diversos en tu carrera ¿Qué oportunidad te da esta serie en la construcción de personaje?
Cecilia Suárez: Principalmente, la libertad con la que se trabaja de la mano de Félix. Él realmente hace una colaboración, con todo lo que eso significa a nivel creativo. Te da la libertad de ir lejos, siempre que haya un pie que cimente la verdad de lo que se está contando. Esa libertad es preciada.

Félix mencionaste la mercantilización de la exposición constante, esa idea tan cruel de tener que estar todo el tiempo generando contenido ¿Qué temas sentís que la serie trabaja en profundidad y qué conversaciones esperan que genere en quienes la miran?
Félix Sabroso: El gran tema de esta temporada es cómo los valores de la sociedad del espectáculo se instauran en nuestra sociedad y acabamos articulando la realidad a partir de ellos. Eso no solo pasa en el día a día de los ciudadanos de a pie: pasa en la clase política y en todos los estamentos sociales. Y nos impide articular de verdad la realidad, porque estamos mucho más en la representación de la realidad que en la realidad misma. Eso nos enajena de nuestro día a día y de nuestra forma de experimentarla.
Pasa con pequeños ejemplos. Estar en una cena más atento a la foto que puedes subir a una red social, o estar de vacaciones más pendiente de lo que puedes publicar que de la experiencia en sí misma. Al final, eso acaba tiñendo nuestra forma de entender la realidad en cosas tan pequeñas como una relación de pareja o las relaciones interpersonales. También tiñe cómo interpretamos a un político cuando nos habla. Somos capaces de poner en valor a un payaso mediático, aunque sea un psicópata y un loco, e incapaces de verlo como tal, porque su representación de la realidad nos resulta lustrosa y llamativa. Incluso podemos convivir con sus mentiras, porque son asumibles o incluso rentables.
Ese es el disparate distópico en el que vivimos hoy, y es lo que pretende reflexionar la serie. Muestra cómo una persona con cáncer acaba encontrando la solución en el amor del rating, o cómo alguien que ha sufrido una tragedia familiar encuentra la posibilidad de sobrevivir gracias al dinero de un reality en prime time. Y las mismas víctimas de esas jugadas son también partícipes y verdugos. Es lo que nos pasa hoy a los seres humanos: participamos de un modelo social que juzgamos, señalamos y criticamos. De hecho, yo estoy haciendo esta serie dentro de una plataforma global, con lo cual participo exactamente de lo que juzgo y de lo que señalo. Todos estamos involucrados en esa jugada.
Sole Venesio Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA) y periodista especialista en cultura. Escribo sobre series de televisión en OHLALÁ! desde 2010 y fui jefa de redacción en la revista, liderando y acompañando el lanzamiento del nuevo sitio. En 2024 emprendí mi propia aventura: me mudé a Canadá y desde ese momento trabajo como Social Media Strategist. Fan absoluta del mundo de las ficciones, los fandoms y las convenciones. ARMY.

