Hay algo profundamente liberador en abrir un placard y encontrar solo aquello que realmente usamos. O en cerrar un cajón de la cocina sin tener que hacer fuerza porque está repleto de tuppers sin tapa. Sin embargo, la mayoría convivimos con objetos que hace tiempo dejaron de cumplir una función, pero siguen ahí, ocupando lugar.
¿Por qué? Porque "algún día pueden servir", porque fueron caros, porque nos los regalaron o, simplemente, porque nunca nos detuvimos a revisar si todavía tenían sentido en nuestra vida.
En un reel que compartió en Instagram, la experta en organización Brenda Haines propone un ejercicio tan simple como poderoso: "Sacá todo eso que no usás". Lejos de hablar de una casa perfecta o del minimalismo extremo, su mensaje apunta a algo mucho más cotidiano: dejar de convivir con objetos que solo generan desorden.
El primer paso no es comprar cajas, es animarse a soltar
Cuando pensamos en ordenar, muchas veces creemos que necesitamos más canastos, organizadores o muebles. Pero Haines plantea exactamente lo contrario: antes de buscar dónde guardar las cosas, vale la pena preguntarse si realmente necesitamos seguir guardándolas.
Porque cuanto más acumulamos, más difícil resulta mantener el orden.
Y lo curioso es que esa acumulación suele repetirse en los mismos rincones de la casa.
La cocina: el reino de los tuppers huérfanos
Si hay un lugar donde el descarte puede hacerse en menos de diez minutos, es la cocina.
Brenda Haines invita a revisar ese cajón donde conviven recipientes de todos los tamaños. Los que ya no tienen tapa, las tapas que perdieron su base, los plásticos rotos o deformados y esos envases que nunca volvieron a usarse.
"Abrimos un cajón explotado de tuppers y siempre usamos el mismo", resume en el video.
La regla es simple: si no está completo o ya no cumple su función, es momento de dejarlo ir.
El lavadero también necesita una limpieza
Escobas gastadas, plumeros viejos, bolsas que guardamos "por si sirven", trapos rotos o elementos de limpieza que ya cumplieron su vida útil.
Son objetos que solemos naturalizar porque permanecen puertas adentro, pero también ocupan espacio y dificultan encontrar lo que realmente necesitamos.
El placard: el lugar donde más cuesta desprenderse

No hay ambiente donde las emociones pesen tanto como frente a la ropa.
Por eso, Brenda invita a despedirse de ropa gastada, que ya no nos gusta o ya no nos entra, como ella misma recuerda, nosotros también cambiamos, y nuestro placard debería reflejar esa evolución.
Hacer espacio también es una forma de bienestar

Más allá del orden, la propuesta de Brenda Haines habla de otra cosa: de revisar qué seguimos sosteniendo por culpa, por miedo o por costumbre.
Cada objeto que permanece en casa sin una función concreta ocupa un espacio físico, pero también reclama tiempo cada vez que limpiamos, buscamos algo o intentamos organizar.
Por eso, antes de pensar en comprar nuevos organizadores, quizás convenga hacer el ejercicio contrario: abrir un cajón, un estante o un placard y preguntarnos si todo lo que hay ahí sigue acompañando la vida que tenemos hoy.
A veces, el cambio más grande no llega cuando incorporamos algo nuevo, sino cuando nos animamos a soltar aquello que hace tiempo dejó de tener un lugar.
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Ideas para mantener el orden en tu casa











