Con 300 pesos crearon una marca de indumentaria femenina que hoy factura $245.000 por mes

Graciela Avendaño y Luciana Maldonado cocrearon su propia marca de ropa que potencia lo mejor de cada una. “Convertimos nuestro vínculo madre-hija en un negocio exitoso”


Madre e hija y un emprendimiento con lo mejor de cada una.

Madre e hija y un emprendimiento con lo mejor de cada una. - Créditos: Andy Figueroa



Neuquén, en mapuche, significa “agua que tiene fuerza”; se traduce como “correntoso”, “atrevido” y “audaz”. La historia de Amor Elefante, la marca neuquina cocreada por una madre costurera y su hija, tiene mucho que ver con eso: con la fuerza y la valentía de quien suelta lo seguro y abraza lo incierto. 

Desde Buenos Aires hasta la Patagonia, el viaje de Luciana fue mucho más que unos cuantos kilómetros. Dejó atrás la ciudad para volver al terruño: a la familia, al aroma de la pastafrola recién horneada, al sonido de la máquina de coser y a las tardes entre costuras. “Siempre confié en mis raíces. Sabía que desde el Sur también se puede”, dice Luciana.

Con una madre tallerista, creció rodeada de moldes y telas. Primero fue un juego, después un hobbie, más tarde un oficio. “Un día le dije a mi mamá: ‘Hagamos ropa para vender’. Su respuesta fue: ‘Estás loca’”, cuenta la diseñadora. Dicen que la locura tiene mucho de cordura: montaron un taller en la parte trasera de la casa y comenzaron a diseñar y coser. 

Hacían calzas y remeras que vendían en el garaje a vecinas y conocidas del barrio. “En ese momento cursaba a la noche y el resto del día tenía que estudiar, entonces llegaba de la facu y me ponía a cortar hasta la madrugada”, recuerda Luciana.

Con la pandemia se tuvieron que reinventar. “El elefante tiene un significado espiritual hermoso: posee la capacidad de atraer energías positivas y ser fuerte ante los problemas y adversidades”, cuenta Grace. Frente a la coyuntura, redefinieron sus productos. Fabricaron barbijos para juntar dinero y lanzar una nueva línea comfy para estar en casa: las estrellas pasaron a ser las jogginetas de lanilla y las camisetas.

La cuarentena también las ayudó a observar con más detenimiento los pequeños detalles y a valorar la producción artesanal, como los tejidos de la tía Susi o los cintos del primo Mariano. “Con el tiempo nos fuimos dando cuenta de que cuatro manos no eran suficientes: al principio hacíamos ferias por temporada. Se cosía durante meses para abrir un día y, literalmente, quedarnos sin ropa en dos horas”, dice Luciana. 

Hoy en día ya son seis personas en producción: Grace cose, Sofi se encarga de terminar las prendas, la tía Susi y su prima Carla hacen los tejidos y Mariano, su primo, confecciona los cintos. Luciana diseña y corta las prendas. Tienen más de 22 productos en su tienda online y sus prendas llegan a todo el país. Géneros nobles, colores neutros, fibras naturales como el lino, la seda o el cupro; el fuerte de la marca son los pantalones sastreros y las camisas. “Tenemos clientas que siguen usando la misma camisa que compraron hace diez años”, cuenta Luciana.

Amor Elefante es familia, amigos, hogar; es el lugar al que ellas siempre quieren volver. “Me di cuenta de que mi vida iba por ahí, que me hacía feliz estar en el taller haciendo moldes, cortando telas”, confiesa la diseñadora. ¿Qué sigue ahora? El sueño de Grace y Luciana es abrir locales propios en Buenos Aires, Córdoba y Rosario.

¿Cómo lo hicieron?

  • Siguieron su instinto. Tenían miedo, pero lo hicieron igual. Antes estudiaron el mercado, delinearon estrategias, definieron los productos y finalmente dieron el gran paso.

  • Definieron a su buyer persona. Desde el principio supieron quién era su clienta ideal. Con la pandemia reinventaron sus productos y acompañaron los cambios en los hábitos de sus clientas, adaptándose a la coyuntura.

  • Delegaron para crecer. Con el tiempo se dieron cuenta de que no podían hacer todo solas. Hoy en día, ya son seis personas en producción.

Los consejos de Grace y Luci

  1. 1

    Tirarse a la pileta es la mejor elección: no pienses tanto para arrancar, simplemente hacelo.

  2. 2

    Ser emprendedora es un estilo de vida: todos los días hay que tomar decisiones y muy probablemente sean rápidas. Seguí tu intuición. 

  3. 3

    Buscá un equipo de trabajo que sienta el emprendimiento como suyo: es clave que quienes trabajan en el proyecto se pongan la camiseta y luchen a la par tuya.

En números

  • Inversión inicial: $300.
  • $245 mil  de ingresos mensuales.
  • El precio de los productos está entre los $3000 y $14.000.
  • 6 personas trabajan en producción.
  • 22 diseños ofrecen en su tienda, entre camisas, pantalones, blusas y remeras.
  • +12,4 mil seguidores tienen en Instagram.

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